El asesinato de Luz Mery Tristán, campeona mundial de patinaje y figura destacada del deporte colombiano, sigue siendo un tema que conmociona al país.
Su trágica e inesperada muerte ha generado una ola de indignación y tristeza, mientras las autoridades continúan recolectando pruebas y analizando los detalles del caso para esclarecer las circunstancias que llevaron a este feminicidio.
Luz Mery Tristán fue brutalmente asesinada en su residencia, ubicada en un condominio del oeste de Cali, en un acto que dejó al descubierto la violencia que enfrentaba en su relación con Andrés Gustavo Ricci, su pareja sentimental y presunto feminicida.
Según los informes preliminares de la Fiscalía General de la Nación, Ricci disparó contra la puerta detrás de la cual Tristán intentaba desesperadamente protegerse.
Las imágenes de la escena del crimen, aunque demasiado fuertes para ser publicadas, muestran los impactos de bala en la puerta y el cuerpo de Tristán tendido en el suelo, evidenciando una lucha desesperada por salvar su vida.

La noche del asesinato fue descrita como una verdadera pesadilla.
Según las investigaciones, Tristán intentó resistir y forcejear con Ricci antes de que este le disparara.
Las pruebas muestran heridas en sus manos y dedos, lo que indica que luchó hasta el último momento.
Finalmente, un disparo en la cabeza acabó con su vida, dejando un vacío irreparable en el deporte colombiano y en la vida de quienes la admiraban.
Además, se descubrió que Ricci había planeado el crimen con antelación.
En la escena se encontró un sobre de manila que contenía una carta escrita por él, en la que detallaba cómo debían llevarse a cabo los sepelios tanto de él como de Luz Mery.
Este macabro hallazgo refuerza la hipótesis de que Ricci tenía la intención de asesinar a su pareja y luego quitarse la vida, aunque finalmente no cumplió con esta última parte de su plan.
Luz Mery Tristán no solo fue una campeona mundial de patinaje, sino también una pionera en el deporte colombiano.
En 1990, se convirtió en la primera colombiana en ganar un campeonato mundial de patinaje, inspirando a generaciones de jóvenes deportistas.
Su pasión por el deporte y su dedicación la convirtieron en un ejemplo a seguir, y su muerte ha dejado un vacío enorme en la comunidad deportiva.

El caso de Luz Mery Tristán pone en evidencia una vez más la gravedad de la violencia de género en Colombia.
Andrés Gustavo Ricci, el principal sospechoso del feminicidio, tiene antecedentes de maltrato físico y psicológico.
Su expareja, María del Pilar Jaramillo, confesó en redes sociales que también fue víctima de su comportamiento abusivo, lo que plantea preguntas sobre por qué no se tomaron medidas preventivas para evitar que estos patrones de violencia continuaran.
La hermana de Luz Mery, Vicky Tristán, reveló que ya había advertido a su hermana sobre los comportamientos celosos y violentos de Ricci.
En varias ocasiones, le pidió que no se casara con él, pero Luz Mery, con la esperanza de que Ricci cambiara, buscó ayuda profesional para tratar de salvar la relación.
Trágicamente, sus esfuerzos fueron en vano.
La muerte de Luz Mery Tristán ha movilizado a organizaciones y colectivos de mujeres en todo el país.
En Cali, se llevó a cabo un plantón en el Bulevar del Río, donde familiares, amigos y activistas alzaron sus voces contra el feminicidio y exigieron justicia.
Durante el evento, se hizo un llamado a la sociedad para desaprender el machismo y erradicar las estructuras patriarcales que perpetúan la violencia contra las mujeres.
Vicky Tristán, en un emotivo discurso, instó a las mujeres que enfrentan situaciones de maltrato a buscar ayuda y a tomar la decisión de alejarse de sus agresores.
“Los hombres no cambian.
Si hay maltrato físico, habrá un segundo.
Mi hermana buscó ayuda con psicólogos y clínicas para que él cambiara, y mire lo que terminó: su muerte”, expresó.

Las autoridades siguen recopilando pruebas y testimonios para construir un caso sólido contra Andrés Gustavo Ricci.
El fiscal a cargo del caso ha señalado que las conductas de Ricci, incluyendo su comportamiento celoso y controlador, fueron factores determinantes en la tragedia.
Además, se están examinando las denuncias previas en su contra para establecer un patrón de comportamiento violento.
Mientras tanto, la familia de Luz Mery Tristán y sus seguidores claman por justicia.
Su muerte no solo representa una pérdida irreparable para el deporte colombiano, sino también un recordatorio de la urgente necesidad de combatir la violencia de género en todas sus formas.
A pesar de su trágica partida, el legado de Luz Mery Tristán sigue vivo en los corazones de quienes la conocieron y admiraron.
Su vida y su carrera son un testimonio de perseverancia, pasión y dedicación, y su memoria continuará inspirando a futuras generaciones de deportistas.
El caso de Luz Mery Tristán es un llamado a la acción para que la sociedad y las autoridades trabajen juntas en la prevención de la violencia de género.
Solo a través de la educación, la concienciación y la justicia podremos garantizar que ninguna mujer tenga que enfrentar el destino que sufrió esta icónica campeona.