🔥 ¡EL LLANTO DE UNA MADRE! La madre de Yeison Jiménez revela la última llamada de su hijo: “Mamá, cuídame a las niñas” ahora mismo.

El pasado 10 de enero de 2026, Colombia se paralizó ante una noticia que parecía extraída de una de sus letras más melancólicas: el fallecimiento de Yeison Jiménez en un trágico accidente aéreo en Paipa, Boyacá.

Tras cumplirse apenas 48 horas del siniestro que segó la vida del “Aventurero”, su madre, la señora Luz Mary Galeano, ha decidido romper un silencio sepulcral para compartir un testimonio desgarrador que trasciende lo terrenal.

En una revelación que ha erizado la piel de millones, Luz Mary asegura que ella, con el instinto inefable que solo posee una madre, ya sabía que la tragedia acechaba a su hijo minutos antes de que el avión se precipitara a tierra.

La historia de Yeison Jiménez es la de un joven que, con apenas 34 años, había logrado lo imposible: transformar el género popular colombiano en un fenómeno de estadios, llenando el mítico El Campín y el Movistar Arena.

Sin embargo, detrás del brillo de la fama y la seguridad que proyectaba en el escenario, se escondía un hombre atormentado por visiones proféticas.

Luz Mary relata que su hijo le había confesado en repetidas ocasiones que soñaba con su propia muerte en un accidente aéreo.

“Se veía en las noticias después de la tragedia”, confiesa su madre, subrayando que aquellas pesadillas no eran simples miedos pasajeros, sino advertencias de un destino que parecía estar escrito en las sombras.

El miedo de una madre y la certeza del presentimiento Luz Mary Galeano no solo escuchaba los temores de su hijo; ella misma los experimentaba físicamente.

Cada vez que Yeison debía abordar una avioneta para cumplir con su apretada agenda, una angustia opresiva se instalaba en su pecho.

El día del accidente, esa sensación se volvió insoportable.

Yeison viajaba con su manager y equipo de confianza rumbo a Medellín para una presentación en Marinilla.

Antes de despegar, como solía hacer en momentos de vulnerabilidad, llamó a su madre.

“Buscaba mi voz como buscando protección”, recuerda Luz Mary.

Aquella fue la última vez que escuchó el “mamá” que hoy resuena como un eco eterno en su memoria.

La madre del artista enfatiza que la vida de Yeison no fue un camino de rosas.

Desde sus inicios humildes en la central de abastos de Bogotá, donde cargaba bultos mientras soñaba con cantar, Yeison forjó un carácter de hierro.

Su música era una extensión de su verdad: honesta, rasgada y sin máscaras.

Por eso, el país no solo llora a una estrella, sino a un referente de superación que nunca olvidó de dónde venía.

“Él no iba a lucirse a la tarima; iba a entregarse”, afirma Galeano, recordando cómo su hijo celebraba cada sacrificio cuando logró hitos históricos como llenar el estadio El Campín solo con su nombre.

Un legado que resiste al silencio de la tragedia El vacío que deja Yeison Jiménez es incalculable.

Luz Mary describe las últimas horas de su hijo como una carrera contra el tiempo, viviendo con la intensidad de quien sabe, quizás inconscientemente, que su luz se apagará pronto.

A pesar de su éxito, Yeison le confesaba en la intimidad que la fama no lo hacía sentir invencible; por el contrario, lo hacía más consciente de su fragilidad.

Hoy, mientras las autoridades de la Aeronáutica Civil continúan con las investigaciones técnicas sobre las fallas de los motores de la aeronave privada, su madre tiene una certeza distinta: Yeison sintió su final antes de que llegara.

El impacto de su partida ha unido a Colombia en un luto que no distingue edades ni estratos sociales.

Sus canciones, que antes eran himnos de celebración o desahogo para el desamor, ahora suenan como despedidas anticipadas.

Luz Mary Galeano prefiere recordar al hijo disciplinado, al hombre que madrugaba más que los demás y que convertía las historias de la calle en versos universales.

“Mi hijo nació del pueblo y llegó a lo más alto sin dejar de ser quién era”, sentencia con orgullo herido.

Carreteras vacías y escenarios en silencio El 10 de enero, familias enteras se reunieron para verlo cantar, sin saber que la espera no tendría respuesta.

La imagen de las luces encendidas en un escenario vacío en Marinilla es la metáfora perfecta de una vida que quedó suspendida en el aire.

Yeison Jiménez no llegó a su destino físico, pero según su madre, llegó al destino que su alma ya presentía.

Hoy quedan carreteras que no recorrerá y proyectos que solo vivirán en el papel, pero queda también una huella sembrada con la verdad de un hombre que vivió cumpliéndole a su gente hasta el último aliento.

Luz Mary concluye su testimonio con un mensaje de fe y agradecimiento a los fanáticos.

Pide que el recuerdo de Yeison no sea el de la escena difícil del rescate, sino el del compositor incansable que demostró que los sueños, aunque duelan cuando se apagan pronto, valen cada gota de sudor.

La historia de Yeison Jiménez se cierra en un lugar silencioso, lejos de los aplausos, pero su voz seguirá siendo el refugio de millones que, al escuchar un acorde popular, recordarán al niño de pueblo que hizo historia antes de volar hacia la eternidad.

¿Deseas que profundice en el análisis de las letras de las últimas canciones de Yeison Jiménez para buscar los mensajes ocultos que mencionó su familia, o prefieres conocer más detalles sobre el avance de la investigación técnica de Aerocivil?

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