El mundo del espectáculo en Colombia se encuentra sumido en una parálisis absoluta tras la confirmación de una noticia que nadie quería dar: el fallecimiento de Yeison Jiménez, la estrella rutilante de la música popular, en un devastador accidente aéreo.
La tarde del sábado 10 de enero de 2026 se tornó oscura en el municipio de Paipa, Boyacá, cuando la avioneta privada en la que viajaba el artista se precipitó a tierra, cobrando la vida de seis personas.

Entre las víctimas, además del intérprete de “El Aventurero”, se encuentran el capitán de la aeronave y cuatro integrantes de su equipo de confianza, dejando un vacío irreparable en la industria del entretenimiento.
El siniestro ocurrió justo cuando Yeison Jiménez se encontraba en el cenit de su carrera, con una agenda que reflejaba su éxito arrollador.
Esa misma noche, el artista tenía programada una presentación en Marinilla, Antioquia, donde miles de seguidores lo esperaban para corear sus éxitos.
Solo días antes, Jiménez había tenido una participación triunfal en la Feria de Manizales, donde cumplió el sueño de una fanática, Nicole Herrera, regalándole una moto e invitándola a cantar con él en tarima.
Ese era el Yeison que el público amaba: un hombre de corazón inmenso que nunca olvidó sus raíces humildes.
Las imágenes del horror en el sector Romita Las autoridades de socorro y la Aeronáutica Civil han difundido imágenes y videos del lugar del impacto en la vereda Romita de Paipa, y el panorama es, sencillamente, desgarrador.
La avioneta quedó totalmente consumida por las llamas tras el impacto; no hubo sobrevivientes.
El video captado minutos después del siniestro muestra los restos calcinados de la estructura, una imagen que ha partido el corazón de toda Colombia.
Lo que debía ser un vuelo de rutina hacia Medellín para cumplir con sus compromisos profesionales, se convirtió en una trampa mortal que apagó la voz de un gigante a los 34 años.
Expertos en seguridad aérea y bomberos de Duitama y Paipa trabajaron intensamente en el aseguramiento del área.
La velocidad y la falta de altura durante el despegue parecen ser factores determinantes en la investigación preliminar, aunque los motivos exactos del fallo mecánico o humano siguen bajo estricto peritaje.
La magnitud de la tragedia es tal que la noticia ha trascendido fronteras, posicionando el nombre de Yeison Jiménez en los titulares de toda Latinoamérica.
Una premonición que estremece: Los tres sueños de Yeison Quizás el detalle más espeluznante de esta tragedia es la revelación de una entrevista reciente que Yeison concedió a John Carrero.
En un video que hoy cobra una relevancia mística, el artista confesó haber tenido una premonición recurrente.
“Yo me empecé a soñar un tema muy delicado, y es que íbamos a tener un accidente.
Lo vi tres veces”, relató Jiménez con un tono de voz que denotaba miedo real.
En sus sueños, el escenario era siempre el mismo: el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín.

Él veía cómo el capitán le decía que estaban listos, pero en su sueño él insistía en que revisaran el avión.
En una de esas visiones, incluso se vio a sí mismo en las noticias, confirmando su propio fallecimiento.
“Dios me dio tres señales y yo no las entendí”, confesó en el podcast.
Lo más aterrador es que relató un incidente real ocurrido el 24 de mayo del año anterior, donde un motor falló a los tres minutos de despegue.
En esa ocasión lograron aterrizar, pero el susto lo sumió en una profunda depresión al comprender lo frágil que es la vida.
“La vida es un hilo, huevón”, sentenció en aquel entonces.
El sacrificio de la fama y la soledad del ídolo Detrás del brillo de los escenarios, Yeison Jiménez vivía una realidad de sacrificios extremos.
En sus conversaciones más íntimas, hablaba de la soledad que deja la fama y del enfoque obsesivo que mantenía para sostener su carrera.
Confesó que llevaba 15 años sin ver una serie completa o una novela, y que su mayor anhelo era simplemente tener “tiempo para él”.
Uno de sus mayores pesares era el tiempo que le restaba a su familia.
Recordó con dolor el pasado Día de las Velitas, cuando sus hijas, Taliana y la pequeña bebé, lo esperaron hasta la medianoche mientras él cumplía con una entrevista.
“Me dio mucha rabia”, admitió, reconociendo que a veces se mataba trabajando para garantizar una solvencia económica futura, sin darse cuenta de que el presente se le escapaba de las manos.

Se comparó con su madre, quien trabajaba jornadas de 18 horas en un restaurante para traer comida en tarros a sus hijos, concluyendo que cada quien decide por qué “se mata”: por sus propios sueños o por los de los demás.
Colombia llora a su gigante: Reacciones del gremio La muerte de Yeison Jiménez ha provocado una oleada de mensajes de dolor por parte de sus colegas.
Jessi Uribe, visiblemente afectado, publicó un video rezando un Padre Nuestro, asegurando que Yeison se va como un “gigante de la música”.
Pipe Bueno, compañero de mil batallas, expresó que todavía no logra procesar la noticia, recordando que “la vida es finita y hay que vivirla inmensamente”.
Luis Alfonso, otro gran exponente del género, envió un mensaje de solidaridad a Sonia Restrepo, esposa de Yeison, y a sus tres hijos (incluyendo al bebé que estaba por nacer o recién nacido según la cronología).
Giovanni Ayala y el Charrito Negro también destacaron el legado de lucha y gratitud que deja el artista.
Marinilla, el municipio que lo esperaba esta noche, se encuentra en shock, cambiando el jolgorio por gritos de dolor.
Yeison Jiménez nació en 1991 en Manizales y desde los 7 años empezó su carrera, pasando de vender aguacates en Corabastos a ser el dueño de un imperio musical y empresarial.
Hoy, ese camino llega a su fin en un campo de Boyacá, pero su legado, sus canciones de despecho y su historia de superación seguirán resonando en cada rincón de Colombia.
El “Aventurero” finalmente tomó su último vuelo hacia la eternidad.
Descanse en paz, Yeison Jiménez.
Su música no se apaga, solo cambia de escenario.