🔥 ¡GARAGE DE ORO! La colección multimillonaria de autos de Yeison Jiménez que dejará a todos en shock hoy.

El 19 de enero de 2026, mientras Colombia continúa asimilando la pérdida de uno de sus mayores ídolos populares, el análisis de su legado no se detiene en las letras de sus canciones o en su holding empresarial.

Yeison Jiménez, un hombre que nació entre las montañas de Manzanares y forjó su temple cargando bultos en Corabastos, dejó tras de sí una colección automotriz que es, en esencia, la cronología visual de su éxito.

Para Yeison, los autos no eran simples instrumentos de transporte, sino trofeos de guerra contra la pobreza, símbolos de una disciplina inquebrantable que lo llevó de las botas llenas de barro a las tapicerías de cuero napa.

Su garaje, una mezcla audaz entre la robustez necesaria para el campo y la sofisticación del asfalto urbano, revela la dualidad de un artista que nunca olvidó de dónde venía, pero que siempre supo hacia dónde iba.

El camino hacia el lujo comenzó de forma significativa con la Toyota Prado TXL.

Aunque en su colección posterior hubo máquinas mucho más costosas, esta camioneta marcó el punto de inflexión donde el sueño se materializó.

Fue el primer vehículo que el “Aventurero” compró con el sudor de sus primeras giras nacionales, una prueba de que la música finalmente le estaba cambiando la vida.

Con un motor 4.0 L V6 de 270 caballos y tracción 4×4, la Prado fue su compañera en las rutas interminables entre pueblos, soportando las amanecidas post-concierto y el peso de un equipo técnico que empezaba a crecer.

Fue su “estudio móvil” inicial, valorado hoy entre 60,000 y 75,000 dólares, y el escalón que le permitió avanzar sin perder el piso.

A medida que su agenda se saturaba de compromisos en las grandes capitales y apariciones en televisión, Yeison decidió elevar el estándar con el Lexus GX460.

Este vehículo representó su entrada formal al lujo premium.

Siendo la versión refinada del concepto de Toyota, el Lexus le ofreció un motor V8 de 4.6 L y 301 caballos, pero con un interior que el propio artista describía como un “spa rodante”.

Insonorización total, cuero perforado y una suspensión adaptable que hacía sentir que el vehículo flotaba sobre las accidentadas carreteras colombianas.

Con un precio que ronda los 95,000 dólares, el GX460 fue la herramienta de transición de un artista prometedor a una figura establecida que ya podía exigir el máximo confort.

Sin embargo, Yeison Jiménez no solo buscaba la serenidad de una camioneta; también sentía la llamada de la adrenalina.

Así llegó a su vida el Mercedes-AMG CLA 45 S, una joya de la ingeniería alemana diseñada para quienes aman sentir la carretera.

Con un motor 2.0 L turbo capaz de generar 416 caballos y una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 4 segundos, este sedán deportivo fue su “juguete” de escape.

Mientras otros artistas de su nivel optaban por Ferraris o Lamborghinis, Yeison eligió un AMG compacto y rabioso, ideal para inyectarse energía entre grabaciones.

Este auto, valorado en cerca de 100,000 dólares, demostró que para él, el éxito también se medía en precisión y velocidad.

La estabilidad y el respeto dentro del gremio llegaron representados por la imponente Toyota Land Cruiser 200.

Para un hombre que lideraba una operación logística completa, esta camioneta se convirtió en su fortaleza móvil.

Equipada con un motor V8 diésel de 4.5 L y un torque demoledor de 650 Nm, la Land Cruiser 200 era el vehículo que podía arrastrar remolques, subir montañas y llegar a eventos de gala con la misma autoridad.

En Colombia, poseer una de estas máquinas, cuyo costo supera los 130,000 dólares según su blindaje y equipamiento, es un sello de estatus que no necesita explicación.

Para Yeison, fue la garantía de seguridad para su familia y su equipo en los trayectos más largos por la geografía nacional.

La visión de futuro de Jiménez quedó plasmada con la adquisición de la Tesla Cybertruck.

En un país donde la infraestructura para autos eléctricos aún está en desarrollo, Yeison se atrevió a ser uno de los pioneros.

Su carrocería de acero inoxidable ultra-hard y su diseño anguloso la hacían ver como una nave espacial en medio del campo colombiano.

Con más de 600 caballos en su versión Dual Motor y una tecnología que redefinió el concepto de lujo para el artista, la Cybertruck fue su declaración de estar siempre un paso adelante.

Importar este vehículo a Colombia supone una inversión que supera fácilmente las seis cifras, ubicándola en un territorio de exclusividad tecnológica que Yeison disfrutaba como un niño con un juguete nuevo.

El estatus monumental de su carrera encontró su eco en la Cadillac Escalade ESV Platinum.

Esta camioneta es, posiblemente, la suite ejecutiva más lujosa que ha rodado por el país bajo su mando.

Con 420 caballos de fuerza y un interior que incluye pantallas OLED curvas y un sistema de sonido de 36 parlantes, la Escalade era el vehículo donde Yeison escuchaba sus maquetas y mezclas antes de lanzarlas al mundo.

Valorada en más de 450,000 dólares incluyendo impuestos y blindaje, esta “bestia” anunciaba su llegada desde kilómetros de distancia.

Era el lujo ruidoso y sin disculpas de quien se ganó el derecho a lo mejor de la industria automotriz norteamericana.

Pero el corazón de Yeison siempre tuvo un rincón para el “Muscle Car” clásico, un deseo que cumplió con un Chevrolet Camaro SS.

Este icono de potencia bruta, con su motor V8 de 6.2 L y un sonido profundo que erizaba la piel, representaba su toque de rebeldía.

Con una aceleración de 0 a 100 km/h en 4 segundos y un valor de mercado en Colombia cercano a los 140,000 dólares, el Camaro fue su declaración de estilo personal.

En sus redes, era común verlo disfrutar de la potencia de este vehículo, demostrando que el éxito también puede ser visceral y apasionado.

La madurez tecnológica y la elegancia cotidiana llegaron con el Mercedes-Benz Clase GLE.

Este SUV fue el equilibrio perfecto para sus compromisos diarios, ofreciendo entre 255 y 362 caballos de fuerza con un refinamiento dócil y controlado.

Con un costo que ronda los 70,000 dólares, la GLE puso el acento en la distinción discreta, ideal para viajar con su esposa Sonia e hijas sin renunciar a la seguridad que ofrece la estrella de tres puntas.

Hacia el final de su colección, destacaba el Mercedes-AMG G63, un certificado visual de triunfo.

Esta “caja de acero” hecha a mano en Alemania, con 577 caballos de fuerza y un precio que en Colombia escala hasta los 300,000 dólares, es el sueño de cualquier empresario de élite.

Yeison la mostraba con orgullo, pues representaba la transformación total de su vida: de las calles de un barrio bravo a la cabina de cuero napa y fibra de carbono de uno de los todoterrenos más exclusivos del planeta.

Finalmente, el trono de su garaje lo ocupó la Toyota Land Cruiser 300 GR Sport.

Este es el vehículo que mejor define a Yeison Jiménez: una mezcla de lujo extremo para la ciudad y agresividad pura para la trocha.

Con un motor 3.3 L V6 biturbo diésel de 305 caballos y una suspensión adaptativa electrónica, esta camioneta de más de 850 millones de pesos es la herramienta definitiva para el hombre que necesita revisar ganado en el campo caldense por la mañana y aterrizar en un concierto Sold Out por la noche.

Es la reinvención moderna del artista que nunca olvidó sus raíces, un “caballo de guerra” multimillonario que Yeison usaba sin miedo a ensuciarlo de polvo.

Cada uno de estos diez vehículos cuenta un capítulo de la historia de Yeison Jiménez.

Su colección no era una simple exhibición de vanidad; era el mapa de su ascenso, la prueba rodante de que un vendedor de aguacates puede conquistar tanto los escenarios como las carreteras más exigentes del mundo.

Hoy, sus autos quedan como monumentos silenciosos a una vida vivida a máxima velocidad, impulsada por un motor que nunca se apagó: el deseo de superarse a sí mismo “con el corazón”.

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