La muerte de un ídolo suele estar rodeada de mitos, pero en el caso de Geles, el testimonio de su círculo más íntimo y los reportes clínicos han permitido reconstruir una narrativa cruda y dolorosa.
En este diciembre de 2025, la figura de Omar Geles se mantiene vigente no solo por su inmenso catálogo musical, sino por la forma repentina en que el destino le arrebató la vida a los 57 años, dejando tras de sí un legado de letras que hoy suenan a despedida eterna.

La Escena del Crimen Biológico: Un Grito en la Cancha de Tenis
El 21 de mayo de 2024 comenzó como cualquier otro día de descanso para el compositor de “Los caminos de la vida”.
Omar, un hombre apasionado por el deporte y la vida sana, se encontraba en el Club Campestre de Valledupar, un lugar que consideraba su refugio personal.
Nadie podía imaginar que una tarde de recreación se convertiría en el escenario de una tragedia nacional.
Fabel Galván, quien por años fue su escolta, conductor y hombre de confianza, ofreció un relato desgarrador que hoy constituye la principal fuente para entender sus últimos segundos.
Según Galván, Omar estaba parado en la mitad de la cancha de tenis, concentrado en el juego, cuando de repente emitió un fuerte grito de dolor.
No fue un desmayo silencioso; fue una exclamación final de agonía antes de desplomarse sobre el terreno de juego.
El caos se apoderó del club de inmediato.
Galván, quien describe su relación con el artista como la de “uña y mugre”, relató que corrieron hacia él en un intento desesperado por salvarlo.
En sus palabras, Omar no era solo su patrón, sino un “segundo padre”, lo que añade una carga emocional profunda a la narrativa de los hechos.
Maniobras de Rescate y el Factor Osmar Pérez

Uno de los detalles más conmovedores y poco conocidos que reveló Galván fue la intervención del también cantante Osmar Pérez.
Al ver a su colega y amigo desplomado, Pérez no dudó en aplicar sus conocimientos básicos de primeros auxilios.
La lucha por el oxígeno: Osmar Pérez intentó revivir a Geles mediante respiración boca a boca y masajes cardíacos rítmicos (puños en el pecho) en un esfuerzo por reactivar el corazón del compositor.
Signos de crisis sistémica: Durante estas maniobras, se reportó que el cuerpo de Omar reaccionó expulsando alimento (vómito) cerca de la zona de la piscina, un indicador clínico común en episodios de infarto agudo de miocardio de gran magnitud.
A pesar de los esfuerzos sobrehumanos del equipo del club y de sus allegados para trasladarlo al parqueadero y posteriormente a la Clínica Erasmo, el tiempo fue el enemigo implacable.
Galván puntualizó con tristeza que, al llegar al centro médico, la esperanza ya se había esfumado: los médicos confirmaron que Omar Geles ingresó sin signos vitales.
El Reporte Médico: Una Lucha de 30 Minutos
El Dr.Óscar Martínez, el facultativo que recibió al artista en urgencias, aportó la perspectiva técnica necesaria para cerrar las especulaciones.
Tras recibir el cuerpo inerte del cantante, el equipo médico activó de inmediato el protocolo de reanimación avanzada.
Intubación y reanimación: Se procedió a realizar una intubación endotraqueal para asegurar la vía aérea, la cual, según el médico, presentaba restos de alimento.
Media hora de resistencia: Durante 30 minutos, los médicos lucharon contra el destino.
Sin embargo, tras media hora de maniobras hospitalarias y los 15 minutos previos de traslado y primeros auxilios en el club, se declaró oficialmente el fallecimiento.
El diagnóstico fue claro: un síndrome coronario agudo.
No obstante, el Dr. Martínez subrayó un factor crucial: Omar Geles tenía antecedentes coronarios y padecía de hipertensión arterial (presión arterial alta).
Esta condición es conocida como el “asesino silencioso”, una enfermedad que afecta a millones y que, en el caso de Geles, se manifestó de la forma más letal posible durante un esfuerzo físico extenuante.
El Legado Humano y la Huella de un Maestro
La muerte de Omar Geles no solo silenció un acordeón, sino que dejó huérfana a una estructura de apoyo humana que dependía de su generosidad.
Fabel Galván, al hablar ante las cámaras de Noticias Caracol durante las honras fúnebres, personificó el dolor de quienes trabajaban para él.
“Es algo que no le deseo a nadie”, expresó, reflejando el trauma de haber presenciado el momento exacto en que una leyenda se apaga.
A más de un año de su partida, el análisis de su muerte nos deja una reflexión poderosa sobre la salud de los artistas que, bajo la presión del éxito y las giras, a veces descuidan condiciones crónicas como la hipertensión.
Omar Geles murió como vivió: entregado a sus pasiones, en su tierra, y rodeado de la gente que lo admiraba tanto por su música como por su calidad humana.
Este reporte concluye que, aunque el “grito de dolor” fue el último sonido que emitió Omar Geles, su verdadera voz sigue resonando en cada rincón de Colombia donde se canta un vallenato.
Su historia termina en una clínica de Valledupar, pero su inmortalidad comenzó en ese mismo instante.