El municipio de Marinilla, en el corazón de Antioquia, se despertó este martes, 13 de enero de 2026, con un silencio que duele.
Lo que debía ser una jornada de júbilo y música se transformó en el epicentro de un duelo nacional.
La plaza central, que el pasado fin de semana esperaba recibir con vítores a Yeison Jiménez, se convirtió en cambio en el escenario del primer y más conmovedor homenaje póstumo al “Aventurero”.

La tragedia, ocurrida el 10 de enero en Boyacá, ha dejado una herida abierta en los miles de fanáticos que, con boleta en mano y el corazón ilusionado, se quedaron esperando a un ídolo que nunca llegó.
Yeison Jiménez había iniciado el 2026 con una agenda frenética, propia de la estrella de talla internacional en la que se había convertido.
Tras cumplir compromisos en el departamento de Santander, el artista y su equipo abordaron la aeronave con destino al aeropuerto que sirve a la zona de Marinilla.
Sin embargo, a solo 20 kilómetros del aeropuerto de Paipa, el destino truncó el camino.

En Marinilla, cientos de personas permanecieron en la plaza hasta último momento, negándose a creer los rumores que empezaban a circular por redes sociales, con la esperanza de que solo fuera un retraso más.
Pero a las 9:00 de la noche de aquel fatídico día, la música se detuvo antes de empezar.
La consternación en el municipio es absoluta.
“Yo no veía el momento de que viniera a mi pueblo para poder escucharlo en vivo, para sentirlo cerca”, expresaba una de las asistentes al homenaje, con lágrimas que reflejan el sentir de toda una región.
La Alcaldía de Marinilla, en un gesto de profundo respeto, transformó el evento cancelado en una vigilia de honor.
Las pantallas que debían proyectar los videos musicales de Yeison mostraron en su lugar un recorrido por su vida y obra, recordando sus inicios humildes en la central de abastos (Corabastos), una historia de superación que, según los propios marinillos, fue lo que terminó de enamorar al país.
Mientras el pueblo llora, la investigación técnica sobre el accidente arroja detalles que han indignado a la opinión pública.
La responsabilidad informativa es hoy más crucial que nunca, y los primeros indicios apuntan a negligencias mecánicas que podrían haberse evitado.
Un video publicado minutos antes del despegue por Wis Mora, fotógrafo y realizador de confianza de Jiménez —quien también falleció en el siniestro—, se ha convertido en una pieza clave para los peritos.
En las imágenes, captadas desde el interior de la cabina, se alcanzan a observar varias alertas en los sistemas computarizados de la aeronave que, según expertos en aeronáutica consultados, eran señales de una falla inminente y grave.
Los especialistas señalan con preocupación la caída de un “BD probe” y fallas en la medición del ITT (Internal Turbine Temperature).
En motores que funcionan al límite de su capacidad térmica, cualquier segundo de sobrecalentamiento puede derivar en una catástrofe.
La teoría que cobra más fuerza este martes es que la avioneta alcanzó una altura muy poco considerable debido a una evidente falta de potencia.
Versiones extraoficiales indican que, apenas 20 segundos después de intentar el ascenso, el aparato se precipitó sobre una zona de cultivos en Boyacá, acabando instantáneamente con la vida del cantante, el piloto y los cuatro miembros de su equipo de trabajo.

El impacto de esta pérdida ha trascendido las fronteras del género popular.
Grandes leyendas de la música colombiana, como el maestro Alci Acosta, han expresado su dolor.
“Cuando me dieron la noticia, me dieron ganas de llorar; era uno de los prospectos más bonitos que tenía Colombia”, afirmó el maestro Acosta, subrayando que, aunque no eran amigos íntimos, el respeto profesional era inmenso.
Esta mezcla de talento y calidad humana es lo que hoy mantiene a Marinilla en un estado de vigilia permanente.
En la plaza central, el momento más emotivo del homenaje ocurrió cuando sonaron los acordes de “El Aventurero” y “Por qué la envidia”.
Miles de gargantas corearon las letras, no como una celebración, sino como un último adiós a un hombre que representaba el sueño colombiano: empezar desde abajo y conquistar la cima sin olvidar las raíces.
La historia de Yeison Jiménez, marcada por la humildad y la disciplina, es la historia de todos los que luchan por un futuro mejor, y por eso su muerte se siente como una pérdida familiar en cada hogar de Marinilla.
La Aeronáutica Civil ha anunciado que las investigaciones para determinar las causas reales del accidente ya están en marcha, pero para los fanáticos en Antioquia, la respuesta técnica no aliviará el vacío.
Se esperan más homenajes póstumos en Medellín y otras ciudades del departamento en los próximos días, mientras el cuerpo del artista es trasladado para sus honras fúnebres definitivas.
La muerte de Yeison Jiménez no es solo el fin de una carrera brillante; es el cierre trágico de un capítulo dorado de la música regional que él mismo ayudó a escribir.
Hoy, 13 de enero de 2026, Colombia se despide de un ídolo que soñó con su propio final y que, irónicamente, murió intentando cumplirle a su público en un municipio que lo amaba.
Yeison Jiménez volaba hacia Marinilla para entregar su voz, pero terminó entregando su vida, dejando un legado de canciones que ahora sonarán con un eco eterno de nostalgia en cada rincón de la geografía nacional.