El 19 de enero de 2026, el denominado “Mikuverso” ha vuelto a colapsar bajo el peso de nuevas y explosivas declaraciones que amenazan con desmantelar la narrativa oficial de una de las creadoras de contenido más polémicas de la última década.
En una jornada marcada por la incertidumbre y el escrutinio digital, alias “Winnie” ha roto el silencio a través de una transmisión en vivo, ofreciendo un testimonio que pone en tela de juicio no solo la estabilidad emocional de Miku (conocida en este entorno como la “Mamá Coneja”), sino también la veracidad de su actual estado de gestación.

Lo que comenzó como una actualización de rutina para las “almas chismosas” de la red, ha derivado en un análisis profundo sobre las presuntas manipulaciones detrás de las cámaras y los acuerdos de silencio que habrían regido las relaciones pasadas de la influencer.
Winnie, quien en el pasado mantuvo una cercanía íntima con Miku, relató episodios que hasta hoy permanecían en la penumbra de lo privado.
Según su testimonio, la decisión de no tener hijos no sería una novedad en la vida de la Mamá Coneja, sino una postura arraigada que se manifestó con fuerza durante su relación con Mane (apodado “Señor Bolillo”).
Winnie asegura que, en aquel entonces, Miku confesó que su aparente infertilidad fue una coartada mediática diseñada para proteger la imagen de su pareja de entonces.
“Ella siempre lo hizo para defender a Mane, para que no la molestaran con ese tema”, afirmó Winnie, sugiriendo que la influencer ha sido capaz de sacrificar su propia realidad biológica ante el público con tal de mantener el control sobre la percepción externa de sus relaciones.
Sin embargo, el punto más álgido de la transmisión de este 19 de enero se centró en la relación actual de Miku con Solesuko (o “Acnesuco”, como se le denomina despectivamente en el gremio).
Winnie fue categórica al expresar su escepticismo frente al supuesto embarazo que la pareja ha anunciado recientemente.
Para la colaboradora, todo este escenario se trataría de una estrategia de distracción fríamente calculada para desviar el foco de las constantes “funas”, los problemas legales y las dudas persistentes sobre la validez de su matrimonio civil.
“No lo creo hasta que no esté el bebé”, sentenció Winnie, uniendo su voz a la de miles de seguidores que sospechan que la noticia del embarazo es el “humo” perfecto para tapar las críticas por la falta de transparencia en sus finanzas y su reciente boda.
La argumentación de Winnie para dudar de la maternidad de Miku se basa en el estilo de vida profundamente individualista que la influencer defendía hasta hace muy poco.

Según el relato, Miku valoraba por encima de todo su autonomía: levantarse a la hora deseada, trabajar sin interrupciones y mantener rutinas que difícilmente encajan con las exigencias de un recién nacido.
Más preocupante aún fue la mención a la dependencia de Miku hacia la “planta verde”, afirmando que la propia influencer admitía en privado su incapacidad para abandonar este hábito ni siquiera por una semana, lo que en su momento era su principal razón para descartar un embarazo por el daño potencial al feto.
Este cambio radical de discurso, de un rechazo consciente a un anuncio de maternidad, es lo que Winnie califica como una inconsistencia propia de una “historia conspiratoria”.
El drama no se limita a la esfera reproductiva.
Winnie también aprovechó el espacio para denunciar el trato irrespetuoso que ha recibido por parte de Solesuko, asegurando que ya no le debe ningún tipo de consideración.
Este quiebre total de relaciones se suma al conflicto por una supuesta deuda de mercancía (merch) que Miku se negaría a pagar, inventando en su lugar rumores de índole sentimental para desprestigiarla.
Winnie asegura tener pruebas documentales, audios y capturas de pantalla que involucran cifras de hasta 15,000 pesos y transferencias manejadas por terceros para evadir responsabilidades fiscales.
“El día que a mí me llegaran a llamar, yo tengo pruebas”, advirtió, dejando claro que la batalla legal podría escalar en cualquier momento.
A medida que avanza este 19 de enero de 2026, la credibilidad de la Mamá Coneja pende de un hilo.
Mientras ella intenta capitalizar su situación vendiendo pinturas y apelando a la lealtad de su audiencia, las acusaciones de Winnie sobre el abandono de tratamientos psiquiátricos y la manipulación de su salud mental para victimizarse frente a Mane pintan el retrato de una mujer atrapada en su propio personaje.
La red ahora se divide en una encuesta masiva: ¿es el embarazo una realidad que callará bocas o es el preludio de un anuncio de “pérdida” que servirá como salida elegante a una mentira insostenible? La jornada cierra con la expectativa de una nueva respuesta oficial que, como suele suceder en el Mikuverso, probablemente vendrá cargada de más drama y menos pruebas.
Por ahora, el reporte de Winnie queda como un testimonio crudo de las sombras que habitan detrás de la pantalla, recordándonos que en el mundo del internet, la verdad suele ser la primera víctima de la necesidad de facturar.
Las “almas chismosas” aguardan ahora el próximo movimiento en este tablero de traiciones, donde cada “me gusta” y cada “en vivo” son piezas de una historia que parece no tener un final feliz a la vista.