Familia de la niña Valeria Afanador, hallada muerta dentro de un colegio en Cajicá, está recibiendo amenazas y con una marcha exige a la Fiscalía respuestas por la muerte de la pequeña.
El evento surgió como un llamado urgente para exigir avances en la investigación sobre la situación y el caso de la niña de 10 años que se encontraba sin vida hace más de 2 meses en Avereda Riofrío a metros de su colegio.

Vestidas con prendas de colores que evocaban la alegría y personalidad de Valeria, cientos de familiares, vecinos y amigos recorrieron las calles principales de Cajicá en la denominada “marcha de los 1000 colores” en horas de la mañana.
El evento surgió como llamada urgente para exigir avances en la investigación.
Ella fue encontrada en el Gimnasio Campestre Los Laureles, colegio donde estudiaba, luego de que desapareció el 12 de agosto en medio de su jornada académica.
Manuel Afanador, padre de Valeria, expresó su frustración ante la ausencia de resultados en el caso, afirmando que pese al tiempo transcurrido desde esta tragedia, las autoridades no han avanzado ni un paso real en las pesquisas.
“Queremos exigir que la Fiscalía General de la Nación tenga resultados”.
“Han pasado más de 2 meses desde la muerte de mi hija y a hoy la Fiscalía no tiene un solo indicio, un solo implicado, un solo sospechoso”.
“No ha realizado el primer interrogatorio y no tienen absolutamente nada”, denunció Manuel Afanador durante la caminata.
La jornada estuvo marcada por carteles, globos y pancartas que recordaban los gustos y el espíritu habitual de la menor, mientras la población reiteraba su petición para que este caso no quedara en el olvido.
Los padres de Valeria han tenido que lidiar no solo con la pérdida, sino también con la propagación de rumores malintencionados y amenazas por medio de las redes sociales, hecho que ha incrementado el clima de inseguridad para la familia.
“Nosotros tenemos miedo porque hay desinformación a través de redes sociales en donde las personas nos señalan como presuntos responsables de la muerte de nuestra propia hija”.
“Nosotros estamos en este momento amenazados”.
“Toda la falta de gestión de la Fiscalía General de la Nación está haciendo que nuestra vida termine y se desmorone”, sostuvo Manuel Afanador.

Clamor por Justicia en Cajicá: La “Marcha de los 1000 Colores” y la Agonía de la Familia Afanador
Cajicá se vistió de colores, pero no de fiesta, sino de una profunda y dolorosa exigencia de justicia.
La “marcha de los 1000 colores” se convirtió en el grito de una comunidad que se niega a que el caso de Valeria Afanador, la niña de 10 años hallada muerta cerca de su colegio, caiga en el olvido.
Más de dos meses han transcurrido desde que la pequeña desapareciera el 12 de agosto en medio de su jornada académica en el Gimnasio Campestre Los Laureles, para ser encontrada sin vida en la vereda Riofrío.
Cientos de personas, ataviadas con los colores vibrantes que caracterizaban la alegría de Valeria, recorrieron las calles en un esfuerzo desesperado por sacudir la inacción de las autoridades.
El corazón de la protesta es la frustración del padre de la menor, Manuel Afanador, quien denunció públicamente la ineficacia de la Fiscalía General de la Nación.
“Queremos exigir que la Fiscalía General de la Nación tenga resultados”, clamó Manuel Afanador.

Su indignación es palpable: “Han pasado más de 2 meses desde la muerte de mi hija y a hoy la Fiscalía no tiene un solo indicio, un solo implicado, un solo sospechoso”.
“No ha realizado el primer interrogatorio y no tienen absolutamente nada”, sostuvo el padre, resaltando la parálisis total de la investigación.
La tragedia de la familia Afanador se ha multiplicado.
No solo enfrentan el duelo insuperable por la pérdida de su hija, sino que también son víctimas de una campaña de desinformación y amenazas que ha sembrado el terror en su hogar.
Las redes sociales, en un acto de crueldad inaudita, han señalado a los propios padres como presuntos responsables de la muerte de Valeria.
“Nosotros tenemos miedo porque hay desinformación a través de redes sociales en donde las personas nos señalan como presuntos responsables de la muerte de nuestra propia hija”, reveló Manuel Afanador.
Esta ola de rumores y amenazas ha incrementado peligrosamente el clima de inseguridad para la familia, quienes sienten que su vida se está “desmoronando” ante la falta de gestión de la Fiscalía.
La inacción institucional no solo niega la justicia a Valeria, sino que también expone y vulnera a sus padres, obligados a defender su inocencia en medio de su propio calvario.
La jornada en Cajicá, llena de carteles y pancartas que recordaban el espíritu de la menor, fue un llamado a la conciencia nacional.
Es un recordatorio de que la justicia demorada es justicia denegada y de que la dignidad de una familia destrozada merece la acción inmediata y contundente del Estado.
La presión social busca garantizar que la muerte de Valeria Afanador no se convierta en otro expediente olvidado, sino en una causa que obligue a la verdad y a la rendición de cuentas.