En un giro inesperado y desgarrador, la búsqueda de Valeria Afanador, la niña de 10 años desaparecida desde el pasado 12 de agosto en Cajicá, Cundinamarca, ha dado lugar a un macabro hallazgo que mantiene en vilo a toda la comunidad.
Autoridades y organismos de socorro reportaron el descubrimiento de restos humanos desmembrados en una zona boscosa del municipio, a pocos metros del lugar donde se perdió el rastro de la menor.

Los restos, que consisten en dos brazos y dos piernas envueltos en bolsas plásticas, fueron encontrados por equipos de búsqueda que exploran diariamente el área con la esperanza de hallar pistas sobre el paradero de Valeria.
Sin embargo, tras las primeras investigaciones forenses, se descartó cualquier vínculo entre los restos y la desaparición de la niña, ya que se determinó que pertenecen a un hombre adulto.
Este descubrimiento, aunque no relacionado directamente con el caso de Valeria, ha generado una profunda conmoción en Cajicá y ha añadido una capa de misterio a los esfuerzos de búsqueda que ya llevan más de dos meses.
Valeria Afanador, una niña con síndrome de Down, fue vista por última vez en la zona verde del colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, donde estudiaba.
Su desaparición alteró la cotidianidad de Cajicá, movilizando a vecinos, familiares, autoridades y organismos internacionales en jornadas de búsqueda incansables.
Desde el 12 de agosto, el despliegue de equipos de rescate se ha extendido tanto en áreas urbanas como rurales, con la esperanza de encontrar algún indicio que conduzca al paradero de la menor.
La Interpol también se sumó a los esfuerzos, emitiendo una circular amarilla que alerta a nivel mundial sobre su desaparición.
Además, la recompensa ofrecida por información que permita localizar a Valeria se mantiene en 70 millones de pesos.

Manuel Afanador, padre de Valeria, ha señalado en varias entrevistas que existen indicios de que la niña no pudo haber salido sola del colegio.
“Algo o alguien tuvo que intervenir”, afirmó, visiblemente afectado.
La familia, en su búsqueda de respuestas, contrató recientemente a un abogado especializado en derechos humanos para reforzar y agilizar las investigaciones.
El caso también ha provocado un replanteamiento de las medidas de seguridad en el Gimnasio Campestre Los Laureles.
Según un audio difundido por Chía Radio, la institución ha implementado nuevas estrategias de vigilancia, como la presencia permanente de personal monitoreando cámaras de seguridad, rondas motorizadas nocturnas y la instalación de dispositivos adicionales en el entorno del colegio y el río frío adyacente.
En reuniones recientes, padres de familia expresaron su preocupación por la seguridad de los estudiantes ante el retorno a clases.
La directiva del colegio aseguró que el reinicio de actividades académicas se realizará con acompañamiento gubernamental y un refuerzo en la vigilancia.
El descubrimiento de los restos humanos en Cajicá, aunque no relacionados con el caso de Valeria, ha añadido un nuevo nivel de incertidumbre y preocupación en la comunidad.
Agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía acudieron al lugar para realizar la inspección judicial y recopilar pruebas que permitan identificar a la víctima.
Mientras tanto, los grupos de búsqueda continúan ampliando el radio de exploración, con la esperanza de encontrar alguna pista que permita dar con el paradero de Valeria.
La desaparición de la niña ha generado una ola de solidaridad en Cajicá, donde vecinos y voluntarios se han unido a las autoridades en jornadas de búsqueda y vigilias.

El caso de Valeria Afanador ha puesto de manifiesto la importancia de la colaboración ciudadana en situaciones de emergencia.
Las autoridades han reiterado el llamado a la comunidad para que reporten cualquier información que pueda ser útil en la búsqueda de la menor.
“Cada pista, por pequeña que parezca, puede marcar la diferencia”, señaló un vocero de los organismos de socorro.
La familia de Valeria, por su parte, agradeció el apoyo recibido y pidió a la ciudadanía que no pierda la esperanza.
El desenlace de este caso sigue siendo incierto, pero lo que es seguro es que la lucha por encontrar a Valeria continúa siendo una prioridad para toda la comunidad de Cajicá y más allá.
La desaparición de Valeria Afanador es un recordatorio de la importancia de proteger a los más vulnerables y de trabajar juntos como sociedad para garantizar su seguridad.
Mientras tanto, la comunidad sigue unida en una sola voz: encontrar a Valeria y devolverle la esperanza a su familia.
Si tienes información sobre el paradero de Valeria Afanador, puedes comunicarte con las autoridades locales o con la línea nacional de emergencias.
Cada dato cuenta.