La reconocida actriz y presentadora colombiana Jessica Cediel, quien ha cautivado a millones con su carisma y belleza, vivió un episodio que marcó su vida para siempre.
En una revelación cargada de emociones, Jessica compartió cómo descubrió que había sido víctima de un procedimiento estético fraudulento que puso en riesgo su salud y su bienestar.

Su historia no solo es un testimonio de valentía, sino también una advertencia sobre los peligros de confiar ciegamente en tratamientos estéticos y profesionales sin ética.
En el año 2009, Jessica decidió someterse a un procedimiento estético recomendado por un amigo esteticista.
Según le explicaron en ese momento, el tratamiento consistía en la aplicación de ácido hialurónico, una sustancia natural que el cuerpo reabsorbe.
Confiando en la palabra del profesional, Jessica se sometió al procedimiento y continuó con su vida sin imaginar lo que estaba por venir.
Con el tiempo, Jessica comenzó a notar ciertas molestias en su cuerpo, especialmente en la zona lumbar.
Aunque expresó sus preocupaciones al médico que le había realizado el procedimiento, este minimizó sus inquietudes y le aseguró que todo estaba bien.
Sin embargo, las molestias persistieron, y Jessica decidió buscar una segunda opinión.
Durante una sesión fotográfica en Cuba, Jessica compartió sus inquietudes con su equipo de trabajo, quienes le recomendaron al doctor Óscar Tirado en Medellín.
Decidida a encontrar respuestas, Jessica viajó a Medellín para consultar al especialista, solicitando una liposucción en la zona lumbar para eliminar lo que ella pensaba que era grasa acumulada.

Lo que descubrió en esa consulta cambiaría su vida para siempre.
Tras realizar la cirugía, el doctor Tirado le informó que lo que tenía en su cuerpo no era grasa, sino biopolímeros, silicona líquida y plástico.
Jessica quedó atónita al escuchar estas palabras, ya que nunca había imaginado que el procedimiento al que se sometió años atrás involucraba sustancias tan peligrosas.
En ese momento, comenzó a entender la magnitud del engaño del que había sido víctima.
Jessica explicó que en su inocencia y desconocimiento, no podía procesar la idea de que su cuerpo estaba contaminado con biopolímeros.
“Yo no tenía ni idea de qué me estaban hablando.
Mi cabeza no lo procesaba.
Yo le decía: ‘No, yo no me he hecho nada’.
Lo único que tengo son las cirugías del busto, el aumento de mamas, y ya”, relató.

Tras reflexionar, Jessica recordó el procedimiento estético de 2009 y comenzó a conectar los hechos.
El médico que realizó el tratamiento le había asegurado que estaba utilizando ácido hialurónico, pero la realidad era muy diferente.
En palabras del doctor Tirado: “Te engañaron.
Eso no existe.
Esas cantidades de ácido hialurónico no se pueden poner en los glúteos.”
El impacto emocional de esta revelación fue devastador para Jessica.
Además de enfrentar las consecuencias físicas del procedimiento, tuvo que lidiar con la traición y el engaño de alguien en quien había confiado.
“Es muy fuerte reaccionar a una realidad que tú jamás pediste.
El engaño es muy duro porque tras del hecho, cuando yo me hice las dos primeras cirugías, no había tenido la fuerza emocional para ir a reclamarle.”
En un intento por buscar justicia y respuestas, Jessica confrontó al médico responsable del procedimiento.
La respuesta que recibió fue aún más desconcertante: “Se me olvidó decirte que en el 2009 salió un lote de producto falso.”
Para Jessica, esta respuesta reflejó una falta de ética profesional y personal que puso en riesgo su vida y su salud.

Jessica enfatizó que la responsabilidad en estos casos recae completamente en el médico, quien debe garantizar que los productos utilizados estén avalados y sean seguros.
“Es el médico, no el paciente, quien sabe qué productos están avalados o no, en qué cantidades y con qué características.
Es muy doloroso que por un engaño uno termine como estoy yo y como estamos muchas hoy en día.”
Su historia es un llamado de atención para todas las personas que consideran someterse a procedimientos estéticos.
Jessica Cediel se ha convertido en una voz activa en la lucha contra el uso de biopolímeros y otros productos peligrosos en tratamientos estéticos.
Su valentía al compartir su experiencia busca educar y prevenir que otras personas sean víctimas de engaños similares.
La experiencia de Jessica Cediel nos recuerda la importancia de investigar a fondo antes de someterse a cualquier procedimiento médico o estético.
La salud es un tesoro invaluable, y no debe ponerse en riesgo por promesas de resultados rápidos o económicos.
Además, su historia destaca la necesidad de una regulación más estricta en la industria estética para garantizar la seguridad de los pacientes.
En palabras de Jessica: “Si a uno le advierten de los riesgos, uno toma la decisión de hacerlo o no.
Pero si te engañan, te quitan esa posibilidad de elegir.
Es muy doloroso vivir con las consecuencias de algo que nunca pediste.”
Su caso es una lección de vida que nos invita a reflexionar sobre la ética médica, la responsabilidad profesional y la importancia de cuidar nuestra salud.