La vida de los artistas de la música popular, Jessi Uribe y Paola Jara, sigue siendo una fuente inagotable de noticias, pero esta vez, el foco no recae en un hit musical o un gesto romántico, sino en una lección de moral y civismo.
El cantante Jessi Uribe, en estos últimos días, se encontraba visitando a sus hijos en la ciudad de Bucaramanga.

En esta ocasión, Uribe se llevó consigo a Paola Jara para dicha ciudad y visita.
Es bien sabido que Jessi Uribe está empeñado en que sus cuatro hijos, los cuales tuvo con la señora Sandra Barrios, tengan una muy buena relación con su actual pareja, Paola Jara.
Por ello, cada vez que puede y coinciden en tiempos libres, se la lleva a Bucaramanga.
El propósito es que, al igual que el cantante, Paola Jara también comparta con los cuatro pequeños, buscando cimentar una relación familiar armónica.
En esta ocasión particular, la dinámica familiar trascendió el ámbito privado y se convirtió en una enseñanza pública de gran valor.
El mismo Jessi Uribe, siempre activo en redes sociales, compartió una historia en su plataforma de Instagram.
En el video se podía ver a Paola Jara regañando, o más bien, ofreciendo un consejo firme y estructurado, a una de las hijas de Uribe y a uno de los varones.
El motivo de la amonestación parecía ser un mal comportamiento de los pequeños relacionado con la disposición de desechos.
Las historias que se hicieron públicas y virales rápidamente mostraban una escena cotidiana, pero cargada de significado pedagógico.
La cantante le explicaba a los niños la gravedad de sus acciones.
Ella les decía: “Ya hoy campea plantea, ella espera, también, pero debes cuidar y no tirar los chicles al piso”.
La lección se centraba en la necesidad de cuidar el medio ambiente y, de manera crucial, proteger a los animales.
La conversación continuaba, haciendo énfasis en las consecuencias del mal hábito.
Ella les explicaba que por ahí vienen los pajaritos, las palomitas, o incluso otras especies.
La razón de la preocupación de la cantante radicaba en el riesgo para estas criaturas.
“Por qué [los animales] creen que es comida”, les preguntó la cantante, buscando una respuesta que demostrara la comprensión del peligro que implica arrojar chicles u otros elementos pequeños a la calle.
La enseñanza era clara y directa.
“Se les va a dañar los chicles”, concluyó la cantante, utilizando un lenguaje que los niños pudieran comprender sobre el efecto nocivo de la goma de mascar en la fauna.
En lo personal, esta interacción es percibida como una muy valiosa lección de amor que Paola Jara le da a los hijos de Jessi Uribe.
Incluso la sobrina del cantante, que también estaba presente, se mostraba muy atenta a lo que decía la cantante.
Este hecho subraya la seriedad con la que la artista abordó el tema y la efectividad de su mensaje, que capturó la atención de todos los niños presentes.
Ojalá todos los padres de los pequeños dieran ese tipo de enseñanza a sus hijos.
La necesidad de tener mucho cuidado con lo que arrojamos en la calle es un tema de conciencia social que a menudo se pasa por alto en la educación cotidiana.
La cantante puso el acento en la protección de los animales.
Hizo hincapié en que no solo son los pajaritos, sino también los perros, los gatos, entre otros, los que están constantemente en busca de comida en las áreas urbanas.
Ellos, en su búsqueda desesperada, siempre creen que todo es comestible, sin distinguir entre un resto de comida y un objeto peligroso como un chicle o un envoltorio.
Paola Jara, a través de su sermón cariñoso, recordó una verdad fundamental: a los animales hay que quererlos, darles amor y cariño.
El propósito de la enseñanza es que los pequeños, con estas lecciones, vayan aprendiendo y entendiendo que, así como nosotros los humanos, ellos también sufren, comen, beben y sienten dolor cuando se les maltrata.
Solo cuando se inculca esta empatía fundamental se puede esperar que los niños se conviertan en adultos responsables y conscientes del impacto de sus acciones en el entorno.
La figura de Paola Jara, a pesar de las controversias pasadas sobre el inicio de su relación con Jessi Uribe, emerge en este contexto como una madrastra ejemplar.
Ahí sí podrán decir lo que sea de Paola, pero yo en lo personal aplaudo mucho a Paola por lo que hizo.
La decisión de intervenir y ofrecer una enseñanza de este calibre, sin delegar la responsabilidad en el padre, es un signo de su compromiso con la crianza de los niños.
Es destacable que ni siquiera el propio papá, que estaba grabando el momento, fue quien se encargó de dar la lección.
El hecho de que Paola Jara haya tomado la iniciativa es un poderoso indicador de su rol activo en la vida de los hijos de su esposo.
La esperanza es que los pequeños hayan entendido el mensaje o la enseñanza de Paola Jara.
La expectativa es que de ahora en adelante no votarán los chicles en las calles o en lugares inadecuados donde pueden perjudicar a los pajaritos.
Ese es, al final, el objetivo de la cantante con su historia: dejar una huella de responsabilidad y respeto por la vida.

El impacto de estas historias en redes sociales va más allá de la anécdota familiar.
Este vídeo y estas enseñanzas sirven de ejemplo para los jóvenes y adultos incluso, que a menudo cometen el mismo error de arrojar desechos a la calle sin pensar en las consecuencias.
La acción de Paola Jara se convierte en un llamado de atención masivo sobre la importancia del cuidado animal y la gestión de residuos.
En el mundo del influencer y las celebrities, donde la mayoría de las publicaciones se centran en el lujo, la moda o la promoción, un mensaje de conciencia ambiental y social de este tipo adquiere un valor especial.
El regaño a modo de consejo de Paola Jara a los hijos de Jessi y hasta la sobrina del cantante ha generado un debate positivo en las redes.
Los seguidores de la pareja han elogiado la madurez de la cantante y la importancia del mensaje.
La interacción, capturada de manera natural, demuestra una faceta más humana y pedagógica de la artista.
Muestra que, incluso en la cúspide de la fama, las lecciones básicas de civismo y empatía siguen siendo esenciales.

Este episodio también arroja luz sobre el esfuerzo consciente que Jessi Uribe está haciendo para integrar a Paola Jara en la vida de sus hijos.
La relación entre una madrastra y los hijos de su pareja es a menudo compleja y delicada.
La apertura de Uribe a compartir estos momentos y la naturalidad con la que Paola Jara asume un rol de guía y consejera son señales de una familia ensamblada que trabaja en su cohesión.
La presencia constante de Paola Jara en Bucaramanga, en los tiempos libres del cantante, evidencia el compromiso de ambos por superar las barreras del divorcio y crear un ambiente de cordialidad y respeto para los niños.
El mensaje de la cantante a los niños no fue un mero sermón; fue una explicación lógica y empática del daño que sus acciones pueden causar a otros seres vivos.
Al enfocarse en el sufrimiento de los pajaritos y otros animales, la cantante apela directamente a la sensibilidad de los pequeños.
Esto fomenta la compasión, una de las lecciones más importantes que un adulto puede transmitir.
La lección que se desprende de esta historia es universal.
El daño ambiental y el maltrato animal, aunque en este caso se manifiesta en un simple chicle, son problemas que comienzan con la falta de conciencia en los pequeños detalles.
La iniciativa de la artista de tomarse el tiempo para corregir y educar a los niños, a pesar de no ser su madre biológica, demuestra un genuino interés en su formación como personas de bien.

El impacto mediático de este “regaño” es un claro ejemplo de cómo las figuras públicas pueden utilizar su plataforma para promover mensajes positivos.
El vídeo, que se viralizó en cuestión de horas, sirvió como un recordatorio masivo de la responsabilidad individual en el cuidado del planeta.
No es solo una historia de entretenimiento, sino un contenido educativo que debería ser replicado en hogares y escuelas.
La forma en que Jessi Uribe decide compartir este momento es también relevante.
Al hacerlo, él valida la autoridad moral de Paola Jara sobre sus hijos y muestra al mundo la seriedad con la que se toman la crianza y la co-parentalidad.
Este acto de transparencia de la pareja, al mostrar un momento que otros artistas habrían preferido mantener en privado, humaniza su imagen.
Los hace más cercanos a sus seguidores, quienes pueden verse reflejados en las situaciones cotidianas de corrección y enseñanza.
La necesidad de proteger a los animales de la ingesta de elementos no comestibles, como los chicles que pueden obstruir su sistema digestivo, es una causa justa y apremiante.
El mensaje de Paola Jara es un llamado a la acción simple pero efectivo: no tires basura.
En el contexto actual de crisis climática y pérdida de biodiversidad, cada pequeña acción cuenta.
Este vídeo, estimado público, es más que una anécdota; es una enseñanza.
Es una pregunta abierta sobre qué opinas del regaño a modo de consejo a los hijos de Jessi y hasta la sobrina del cantante.
La respuesta de la mayoría ha sido unánime: admiración y agradecimiento por la valiosa lección.
El compromiso de Paola Jara con la formación ética de los hijos de su esposo es un paso crucial en la consolidación de su familia.
Su gesto, capturado por la cámara de Jessi Uribe, se convierte en un legado educativo que superará el hit musical del momento.
La vida continúa para esta familia de artistas, con la esperanza de que este tipo de interacciones sirvan de faro para otros.