El apoyo entre parejas es un pilar fundamental para fortalecer cualquier vínculo, y en el caso de los intérpretes de música popular, esta confianza se ha trasladado al ámbito profesional de manera estratégica.
Paola Jara ha decidido utilizar su poderosa plataforma en redes sociales para impulsar el más reciente lanzamiento de Jessi Uribe, una canción significativamente titulada “La culpa”.

A través de sus historias de Instagram, la cantante paisa no solo compartió una primicia del video oficial, sino que invitó activamente a sus millones de seguidores a escuchar el audio en plataformas como Spotify.
Esta acción no es solo un gesto de compañerismo, sino una declaración de intenciones que ratifica que Paola y Jessi han decidido dejar atrás el hermetismo para mostrarse como un equipo que arranca cada proyecto con pie derecho.
Sin embargo, mientras la pareja celebra el éxito y la consolidación de su romance, la otra cara de la moneda presenta una realidad cargada de aflicción y melancolía.
Sandra Barrios, quien fuera la esposa y compañera de vida de Jessi Uribe durante más de una década, ha vuelto a manifestarse sobre el dolor que le causó la infidelidad y el posterior abandono.
A pesar de que han transcurrido meses desde la separación oficial, la herida parece seguir abierta, manifestándose en mensajes cargados de una profunda carga emocional en sus redes sociales.
La señora Barrios aprovechó una visita a Piedecuesta, un lugar marcado por la desolación de un desastre natural, para trazar una analogía entre el dolor de las pérdidas materiales y el sufrimiento del corazón.

En su mensaje, Sandra Barrios reveló que recibe a diario cientos de mensajes de mujeres que dicen no soportar la traición de sus parejas o el abandono del hogar.
“Duele, sí duele”, admitió la santandereana, pero hizo un llamado a la resiliencia al comparar su situación con la tragedia de una madre que busca a sus hijos bajo el lodo.
Esta perspectiva busca, de alguna manera, relativizar su propio sufrimiento y encontrar un propósito mayor en su rol de madre, enfatizando que sus hijos merecen tener a una mamá feliz.
Es un mensaje de empoderamiento nacido de la tragedia personal, donde Sandra intenta transformar su victimización en una plataforma de apoyo para otras mujeres que atraviesan circunstancias similares.
Para los analistas de la farándula, este comportamiento dual en las redes sociales genera interpretaciones encontradas.
Por un lado, el apoyo constante de Paola Jara a Jessi Uribe es visto como una movida inteligente para aprovechar el “cuarto de hora” de fama y controversia que rodea al artista.
Por otro lado, las reiteradas menciones de Sandra Barrios sobre su dolor son interpretadas por algunos como una falta de cierre emocional que le sigue dando importancia a la figura de su exesposo.

Al repetir constantemente su estado de traición, Barrios podría estar, de manera inconsciente, manteniendo vigente el vínculo con Uribe, en lugar de avanzar hacia una independencia afectiva total.
No obstante, se debe reconocer que el desahogo emocional es una herramienta necesaria para procesar el duelo tras una ruptura tan mediática y traumática.
Si hablar y decir todo lo que siente le sirve a Sandra Barrios como una terapia para sanar, entonces sus intervenciones en redes cumplen una función vital en su recuperación.
La vida de estas tres figuras públicas se ha convertido en una suerte de novela nacional donde el público toma partido: unos celebran la felicidad de los nuevos amantes y otros se solidarizan con la mujer que quedó a cargo de los cuatro hijos del cantante.
La sincronía entre el lanzamiento de una canción que habla de “la culpa” y las declaraciones de quien se siente víctima de esa culpa no parece ser casualidad en el ecosistema del entretenimiento.
Este informe subraya que la relación entre Jessi Uribe y Paola Jara ha superado la etapa de las críticas para entrar en una fase de consolidación profesional y afectiva.
Mientras tanto, Sandra Barrios continúa su proceso de reconstrucción personal, recordándole a su audiencia que la vida es bella a pesar de las traiciones y que el amor por los hijos debe ser el motor para seguir adelante.
La lección que deja este episodio es que la fama no protege de los dolores humanos más básicos, y que cada protagonista maneja su verdad de la manera que mejor le permite sobrevivir al escrutinio del país.
Deseamos que, con el tiempo, el respeto prevalezca por el bienestar de los menores involucrados y que cada parte encuentre la paz que busca en este nuevo capítulo de sus vidas.