La Última Noticia: El Colapso de Jessica de la Peña

Era una mañana gris en la redacción de Noticias RCN.
El aire estaba cargado de una tensión palpable, como si el cielo mismo presagiara el desastre que estaba por venir.
Jessica de la Peña, una de las periodistas más queridas del canal, se preparaba para presentar las noticias del día.
Su sonrisa iluminaba la pantalla, y su voz era un bálsamo para los corazones de los televidentes.
Pero detrás de esa fachada de confianza, Jessica llevaba una carga pesada, un secreto que amenazaba con destruir todo lo que había construido.
Esa mañana, mientras revisaba los últimos informes, un mensaje llegó a su teléfono.
“Necesitamos hablar.
Hay algo que debes saber.”
Era de Fernando, su exesposo, un hombre que había sido su todo y luego se convirtió en su peor pesadilla.
Jessica sintió un escalofrío recorrer su espalda.
La última vez que habían hablado, las palabras habían sido como cuchillos afilados, cortando los lazos que una vez los unieron.
“¿Qué podría querer ahora?” pensó, mientras su mente se llenaba de recuerdos dolorosos.
A medida que se preparaba para salir al aire, su corazón latía con fuerza.
“Todo está bien,” se dijo a sí misma, tratando de sacudirse la sensación de inquietud.
Pero la verdad era que nada estaba bien.
Mientras las cámaras comenzaban a grabar, Jessica sonrió, pero en su interior, una tormenta se desataba.
Las noticias fluyeron como un torrente, pero cada palabra que pronunciaba parecía un eco de su propia ansiedad.
De repente, un flash en la pantalla cambió todo.
“¡Triste noticia! ¡Sucedió hace unas horas!” gritó el presentador.
Jessica sintió que el mundo se detenía.
La imagen de un accidente automovilístico aparecía en la pantalla, y su corazón se hundió.
“¿No puede ser?” murmuró, sintiendo que el aire se le escapaba.
El nombre que siguió hizo que su mundo se desmoronara: “Fernando.”
El hombre que una vez había amado, el padre de su hija, había estado involucrado en un grave accidente.
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, y su mente se llenó de confusión.
“¿Cómo pudo suceder esto?” se preguntó, luchando por mantener la calma.
La noticia se esparció como un incendio forestal, y en cuestión de minutos, todos en la redacción estaban al tanto.
Jessica se encontró en el centro de una vorágine emocional.
Mientras los detalles del accidente se desglosaban, ella se sentía como si estuviera atrapada en una película de terror.
La voz del reportero resonaba en sus oídos, pero las palabras se volvían borrosas.
“Fernando había estado conduciendo bajo los efectos del alcohol…”
Cada palabra era un puñetazo en el estómago.

Jessica recordaba las noches en que él prometía cambiar, las promesas vacías que habían desgastado su relación.
“¿Por qué no lo vi venir?” se preguntó, sintiendo que el suelo se desvanecía bajo sus pies.
En medio del caos, Jessica tomó una decisión.
No podía dejar que esta tragedia la consumiera.
Debía ser fuerte, no solo por ella, sino también por su hija, Sofía.
Con cada segundo que pasaba, la noticia se volvía más real.
Jessica sabía que tenía que ir al hospital.
Mientras conducía, su mente se llenó de recuerdos de su vida juntos.
Las risas, las peleas, los momentos que habían compartido.
Pero también había recuerdos de dolor, de traiciones y de un amor que se había desvanecido.
Al llegar al hospital, el ambiente era sombrío.
La sala de espera estaba llena de rostros preocupados, y Jessica sintió que el aire se volvía denso.
“¿Dónde está él?” preguntó a una enfermera, su voz temblando.
“Lo siento, estamos haciendo todo lo posible,” respondió la enfermera, pero su mirada estaba llena de compasión.
Jessica sintió como si estuviera sumida en una pesadilla.
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“¡No, no puede ser!” susurró, mientras los recuerdos dolorosos volvían a ella.
Ahora, Fernando no solo era su exmarido, sino también un padre en peligro.
Se sentó, con el corazón pesado.
“¿Cómo le diré a Sofía?” se preguntó, al imaginar la cara de su hija.
Jessica siempre había querido proteger a Sofía de las crueldades de la vida, pero ahora debía enfrentar una verdad inevitable.
El tiempo pasaba, y Jessica sentía que todo a su alrededor se desvanecía en la oscuridad.
Finalmente, un médico apareció, y Jessica supo que no eran buenas noticias.
“Hemos hecho todo lo posible, pero lo sentimos…”
Las palabras del médico fueron como una descarga eléctrica, haciendo que todo se volviera borroso.
Fernando había fallecido.
Todo en ella se derrumbó.
“No puede ser,” gritó, las lágrimas fluyendo libremente.
No había tenido la oportunidad de despedirse, de resolver las cosas entre ellos.
Ahora, debía enfrentar una realidad cruel: Sofía crecería sin su padre.
Los días siguientes se convirtieron en una pesadilla.
Jessica tuvo que lidiar con los medios, hablar sobre la muerte de Fernando, mantener la calma mientras su corazón se rompía.
Cada vez que se ponía frente a la cámara, sentía que estaba desnudando una parte de su alma.
“Esta no es la forma en que quiero recordar a Fernando,” decía en una entrevista, pero cada palabra era un peso en su pecho.
Había vivido en mentiras demasiado tiempo, y ahora la verdad había llegado.
Jessica tenía que enfrentar decisiones difíciles, desde criar a Sofía hasta manejar el legado de Fernando.
Cada día que pasaba, sentía que estaba viviendo en una película triste.
Pero en medio de todo el sufrimiento, Jessica encontró la fuerza.
Decidió que no permitiría que la muerte de Fernando se convirtiera en una carga para Sofía.
Le contaría a su hija sobre su padre, no solo las cosas buenas, sino también sus errores.
“Entenderás que la vida no siempre es perfecta,” le susurró a Sofía, mientras la abrazaba.
“Pero siempre recordaremos a tu papá.”
Y en ese momento, Jessica se dio cuenta de que, aunque la vida podía ser cruel, el amor podía sobrevivir incluso en los peores momentos.
Continuaría viviendo, no solo por ella, sino por Sofía.
Y en sus sueños, siempre recordaría a Fernando, no como un fracasado, sino como alguien que había amado, a pesar de que todo se hubiera derrumbado.
“Superaremos esto,” se dijo a sí misma, mientras la luz del nuevo día comenzaba a brillar.
La vida continuaba, y Jessica sería la guía para su hija en medio de las tormentas.
Porque en cada historia, hay lecciones, y en cada dolor, hay una esperanza.
“Escribiremos nuestra propia historia,” le dijo a Sofía, mientras ambas salían juntas de la oscuridad.