
En diciembre de 2024, millones de personas alrededor del mundo vieron a Jonathan Roumie interpretar a Jesucristo con una intensidad pocas veces lograda en pantalla.
Sin embargo, lejos de las cámaras y los aplausos, el actor jamás imaginó que su destino lo empujaría hacia uno de los misterios más oscuros y debatidos del cristianismo.
Meses después, su presencia en una proyección privada de la quinta temporada de The Chosen en el Vaticano lo colocó frente a una experiencia que él mismo describe como una revelación divina.
Durante una audiencia privada con el Papa León XIV, Roumie percibió algo inquietante.
Las palabras del pontífice, aparentemente protocolarias, estaban impregnadas de una urgencia difícil de ignorar.
Al mencionar la situación mundial, el Papa hizo alusiones vagas a una gran tribulación que se acercaba más rápido de lo previsto.
Para Roumie, aquello no fue una coincidencia.
Fue la confirmación silenciosa de temores que ya venían persiguiéndolo en sueños cada vez más intensos.
Desde hacía meses, el actor soñaba con tres niños y una mujer resplandeciente que lo advertían de un castigo inminente.
Tras su encuentro en el Vaticano, estas visiones se intensificaron.
Impulsado por la inquietud, Roumie comenzó a investigar a fondo las apariciones de Fátima de 1917 y, especialmente, el enigmático tercer secreto que la Iglesia mantuvo oculto durante décadas.

Nacido en Nueva York de padres libaneses e irlandeses, Roumie atravesó años difíciles en Hollywood debido a su fe católica.
Hace siete años, renunció a su carrera convencional para seguir lo que él llama la voluntad de Dios.
Desde entonces, su interpretación de Cristo ha alcanzado a más de 280 millones de personas, otorgándole una plataforma espiritual sin precedentes.
A los 50 años, está convencido de que su misión va mucho más allá del entretenimiento.
Su investigación lo llevó a examinar los escritos originales de la hermana Lucía, redactados el 3 de enero de 1944 en el convento de Tui, España.
Allí descubrió perturbadoras discrepancias entre los testimonios originales y la versión oficial revelada parcialmente por el Vaticano en el año 2000.
Según Roumie, ciertos pasajes fueron suavizados deliberadamente para ocultar referencias directas a una apostasía dentro de la propia jerarquía eclesiástica.
Entre 1944 y 1957, Lucía escribió cartas privadas en las que describía visiones aún más aterradoras: una lanza de fuego tocando el eje de la Tierra, abismos que se abrían tragándose ciudades enteras, océanos desbordados y una purificación global inevitable.
Estos detalles jamás aparecieron en los documentos oficiales.
Para Roumie, no fue una omisión inocente.
Uno de los aspectos más inquietantes que descubrió fue el cambio radical en la personalidad y apariencia de la hermana Lucía después de 1960.
Fotografías y análisis comparativos sugieren una transformación difícil de explicar, alimentando teorías de un posible intercambio de identidad.
Esta anomalía explicaría por qué la “Lucía mayor” parecía contradecir sus propias afirmaciones anteriores.
Roumie también encontró testimonios de figuras clave como el cardenal Mario Luigi Ciappi, teólogo personal de cinco papas, quien afirmó en 1995 que el tercer secreto advertía de una gran apostasía que comenzaría en la cima de la Iglesia.
Esta acusación directa explicaría décadas de silencio, ambigüedad y símbolos en lugar de advertencias claras.
A medida que Roumie conectaba estas profecías con la actualidad, las coincidencias se volvieron alarmantes.
La anomalía magnética del Atlántico Sur descubierta por la NASA, las guerras en Ucrania y Medio Oriente, las tensiones entre China y Taiwán, el colapso financiero del Vaticano y la crisis doctrinal en Europa parecían encajar como piezas de un rompecabezas profético.
Según el actor, 2025 marca el punto de inflexión.
Un año en el que décadas de decadencia espiritual, corrupción institucional y caos global convergen tal como se describió en Fátima.
Para él, el mensaje central sigue siendo el mismo que María transmitió a los pastorcitos: penitencia, conversión y oración.
Hoy, Jonathan Roumie ha transformado su fama en una misión.
Desde discursos universitarios hasta colaboraciones con aplicaciones de oración como Hallow, su objetivo es preparar espiritualmente a millones antes de la gran purificación.
Su reciente encuentro con el Papa León XIV solo reforzó su convicción de que los líderes de la Iglesia saben más de lo que dicen, pero temen revelar toda la verdad.
Para Roumie, el tiempo se agota.
El tercer secreto ya no puede permanecer oculto.
No es solo una profecía antigua, sino una advertencia viva que se manifiesta ante nuestros ojos.
Y según él, esta podría ser la última llamada del cielo antes de que la misericordia dé paso a la justicia.