Entre lágrimas, luces inexplicables y silencios que estremecen al alma: el día en que Jonathan Roumie dejó de ser solo un actor y el set de The Chosen jamás volvió a ser el mismo 😱✨

La quinta temporada de The Chosen, centrada por completo en la Semana Santa, fue desde el inicio anunciada como la más intensa y emocional de toda la serie.

La entrada triunfal en Jerusalén, la Última Cena, la traición de Judas y el camino hacia la crucifixión exigían algo distinto a todos los involucrados, pero especialmente a Jonathan Roumie.

Interpretar esos momentos no era solo un desafío actoral; era una inmersión total en el sufrimiento, la entrega y el misterio de Cristo.

Fuentes cercanas a la producción aseguran que la preparación de Roumie fue radicalmente distinta a la de temporadas anteriores.

Ayunos prolongados, rutinas de oración más intensas y un aislamiento emocional voluntario marcaron los meses previos al rodaje.

El actor perdió peso de forma notable y comenzó a pasar largos periodos en silencio dentro del set, como si intentara proteger algo frágil que crecía en su interior.

El punto de quiebre llegó durante la filmación de la escena de la entrada triunfal en Jerusalén.

Cientos de extras gritaban “¡Hosanna!” mientras las cámaras rodaban con normalidad.

Sin embargo, varios testigos relataron que, en un instante difícil de precisar, la expresión de Roumie cambió por completo.

Ya no parecía estar interpretando un papel.

La emoción lo sobrepasó.

Tras el corte, el actor se retiró del set y rompió en llanto desconsolado, incapaz de articular palabra durante varios minutos.

Algunos miembros del equipo técnico afirmaron haber sentido una atmósfera extraña, casi pesada, como si el tiempo se hubiera ralentizado.

Otros hablaron de una luz inusual captada por ciertas cámaras, un detalle que nunca fue explicado oficialmente.

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La producción optó por el silencio, reforzando acuerdos de confidencialidad y evitando declaraciones públicas detalladas.

Dallas Jenkins, creador de la serie, reconoció más tarde que ese día algo se salió del control habitual de una filmación.

Sin entrar en lo sobrenatural, admitió que hubo momentos que no estaban en el guion, ni en los planes, pero que terminaron influyendo profundamente en el tono final de la temporada.

“Algunas cosas trascienden la técnica”, dijo de forma enigmática.

Roumie, por su parte, habló tiempo después de la carga emocional que supuso encarnar a Jesús en sus últimos días.

Confesó que hubo escenas en las que sintió miedo, no por la actuación, sino por la intensidad interior que despertaban.

“Hubo momentos en los que sentí que no era solo yo”, explicó con voz quebrada.

“Y eso fue aterrador, pero también profundamente transformador”.

La historia personal del actor añade una capa más de dramatismo.

Antes de The Chosen, Roumie atravesó periodos de inestabilidad económica y dudas espirituales profundas.

El papel de Jesús llegó cuando, según él mismo ha contado, se encontraba en uno de los puntos más bajos de su vida.

Esa conexión entre quiebre personal y llamado artístico hizo que muchos en el set comenzaran a preguntarse dónde terminaba la interpretación y dónde comenzaba algo más íntimo y difícil de definir.

Durante la quinta temporada, varios extras y técnicos relataron reacciones emocionales inesperadas.

Personas llorando sin saber por qué, silencios prolongados tras escenas clave y una sensación compartida de estar participando en algo que iba más allá de una producción televisiva.

Sin afirmaciones oficiales ni explicaciones concluyentes, estas experiencias se acumularon como susurros que nunca llegaron a convertirse en comunicado de prensa.

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Cuando la temporada finalmente se estrenó, el impacto fue inmediato y global.

Millones de espectadores describieron reacciones emocionales intensas, desde lágrimas incontrolables hasta una sensación de cercanía espiritual que no habían experimentado antes con una serie.

Para muchos, el Jesús de Roumie se sentía humano, vulnerable y profundamente real.

Hoy, Jonathan Roumie habla con humildad sobre todo lo ocurrido.

Rechaza títulos grandilocuentes y evita proclamarse como algo más que un actor.

Sin embargo, reconoce que interpretar a Jesús lo cambió para siempre.

No solo en su carrera, sino en su forma de entender el dolor, la fe y la responsabilidad de lo que transmite en pantalla.

La quinta temporada de The Chosen quedó marcada por ese trasfondo invisible, por emociones que no siempre aparecen en los créditos finales, pero que muchos aseguran sentir al ver cada episodio.

Y quizás ahí reside su verdadero poder: en la frontera difusa donde la actuación toca algo profundamente humano y deja al espectador preguntándose si, en ocasiones muy raras, la ficción puede abrir una puerta a algo mucho más grande.

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