
“Jamás se me olvidará este día tan bonito, rodeados de todos los nuestros”.
Con estas palabras, Anabel Pantoja ha querido rememorar públicamente el día que cambió su existencia para siempre: el nacimiento de su hija Alma.
A sus 38 años, la colaboradora ha vivido uno de los procesos más intensos de su vida, y el primer cumpleaños de la pequeña se ha convertido en el momento perfecto para mirar atrás, emocionarse sin pudor y agradecer todo lo vivido.
Este 23 de noviembre, Alma cumple su primer año de vida.
Un año lleno de amor, aprendizaje y también de dificultades.
Porque, aunque la felicidad ha sido inmensa, Anabel y su pareja, David Rodríguez, han tenido que atravesar momentos duros que los han unido más que nunca.
Así lo ha demostrado ella misma al compartir con sus seguidores uno de los vídeos más íntimos de su álbum personal, un documento emocional que ha tocado la fibra de miles de personas.
En ese vídeo, grabado en la terraza de su casa en Gran Canaria, se desvela por primera vez cómo anunciaron a sus seres queridos el nombre elegido para su hija.
Una escena sencilla, cotidiana, pero cargada de simbolismo.
David aparece leyendo en voz alta una carta escrita por Anabel como si fuera Alma quien hablara.
Frente a él, Anabel observa con la mirada húmeda, consciente de que esas palabras marcarían un antes y un después.
“Hola, papá.
Estoy muy feliz de que seas mi papá”, comienza el texto.
Desde ese primer instante, la emoción se apodera de la escena.
La carta habla de ilusión, de búsqueda, de un deseo profundo por formar una familia.

“Mami me ha contado que me habéis buscado y estáis muy contentos de que yo llegue para revolucionaros la vida”.
Palabras que resumen un camino largo y lleno de expectativas.
Con la voz entrecortada, David continúa leyendo, mientras Anabel lucha por contener las lágrimas.
“Papi, te prometo portarme bien, pero quiero ir contigo a todos sitios como un canguro, porque no quiero separarme de ti nunca”.
Un mensaje tierno, casi infantil, que refleja el tipo de familia que ambos soñaban construir.
La carta no esquiva los momentos difíciles.
También hace referencia a la recta final del embarazo, especialmente dura para Anabel, que tuvo que pasarla sola en Canarias.
“Os habéis preocupado mucho por mí.
He oído llorar a mamá mucho y no he podido ayudarla”, dice el texto, dejando al descubierto una etapa marcada por la soledad, el miedo y la incertidumbre.
Sin embargo, incluso en ese dolor, hay espacio para el humor y la esperanza: “Ahora ya no vais a tener tiempo de llorar ni de discutir”.
El mensaje culmina con una petición que resume el núcleo emocional de toda la historia: “Cuídanos mucho porque a partir de que me abraces soy tuya para siempre y mamá también es tuya.
Vuelve siempre a casa con nosotras porque ahora somos tu familia para siempre”.
Una promesa sellada con un “Te quiero, Alma”, que ha provocado lágrimas no solo en quienes lo vivieron en directo, sino también en miles de seguidores.
Pero Anabel no se quedó ahí.
En este primer cumpleaños, también ha querido compartir cómo fueron las horas previas al nacimiento de su hija.
Arropada por David, su madre Merchi y su suegra, intentó mantener la calma antes de ir al hospital.
Las imágenes muestran a una Anabel vulnerable, real, alejada del personaje mediático.
En una de las escenas más emotivas, se la ve en la piscina junto a David, mientras él acaricia su barriga con ternura.
En otra, aparece tumbada en el sofá, con su madre agarrándole la mano con fuerza, como un ancla emocional en medio de la tormenta.
Gestos pequeños, pero cargados de significado.

Además, Anabel ha querido dejarle a su hija un mensaje que algún día podrá escuchar.
“Alma, naciste al lado del mar, en una isla preciosa que es nuestro hogar”.
Le habla de sus raíces, de su sangre sevillana y cordobesa, de las tradiciones que vivirá y del amor por la playa que comparte con su madre.
“Yo me quedo contigo para siempre”, afirma con rotundidad.
“Gracias por dejarme ser tan feliz a tu lado y por despertarme todas las mañanas”.
Las redes sociales se han llenado de felicitaciones, pero una ha destacado por encima de todas: la de la abuela Merchi.
Su mensaje, lleno de emoción, confirma hasta qué punto la llegada de Alma cambió la vida de toda la familia.
“Me impregnaste de luz, amor y vida, y me devolviste la sonrisa”, escribe, dejando claro que este primer año ha sido tan transformador para ella como para Anabel.
Así, el primer cumpleaños de Alma no ha sido solo una celebración, sino una declaración de amor, un homenaje a la familia y una prueba de que, incluso en los momentos más difíciles, la vida siempre encuentra la forma de abrirse paso.