¡Escándalo en el Bernabéu! El Madrid roba al Levante, pitada histórica y Florentino en la cuerda floja — “¿Dimisión ya o qué?”
El Bernabéu vivió una noche para el recuerdo, pero no por una victoria gloriosa sino por una pitada monumental que retumbó en cada rincón del estadio.
El Real Madrid, que se enfrentaba al Levante, logró un triunfo marcado por la polémica y el descontento de su propia afición.
Desde el inicio, el ambiente fue tenso.
El equipo blanco mostró una primera mitad lamentable que dejó a Florentino Pérez en el palco con las manos en la cabeza.

Se rumorea que durante el descanso hubo una llamada urgente para “arreglar el desastre” porque la paciencia de la grada estaba al límite.
El punto álgido llegó con un penalti señalado a favor del Madrid, una decisión que ha generado debate y controversia.
El supuesto penalti fue cometido por un jugador del Levante sobre Kylian Mbappé, pero al analizar las imágenes desde diferentes ángulos, queda claro que Mbappé se lanzó antes de que ocurriera cualquier contacto.
Este “pistinazo” profesional de Mbappé, que parece dominar la técnica de simular faltas sin recibir tarjeta, levantó sospechas incluso entre los seguidores del Levante, que no protestaron la decisión arbitral.
La sensación general es que el Madrid volvió a beneficiarse de decisiones arbitrales ensayadas y premeditadas, una práctica que ya no sorprende pero que sigue generando rechazo.

La afición madridista, dividida entre los que intentan controlar la situación y los que ya no aguantan más, estalló en una pitada histórica.
Los silbidos fueron dirigidos a casi todos los jugadores, desde Bellingham hasta Valverde, pasando por Vinicius, quien recibió la mayor parte del abucheo.
Vinicius, otrora idolatrado, ahora es objeto de rechazo en todos los campos de España.
Su rendimiento irregular y su actitud conflictiva han hecho que la grada pierda la paciencia.
Por otro lado, Mbappé, a pesar de sus polémicas y su historial de lesiones fingidas, logró evitar la pitada.

Su habilidad para manejar estas situaciones es notable, y sigue siendo visto por gran parte del madridismo como el salvador, a pesar de las evidencias contrarias.
El partido también dejó destellos de otros jugadores como Arda Guler, quien brilló con luz propia y podría consolidarse como una esperanza para el futuro, y Gonzalo, que aunque prometedor, sufrió al ser desplazado de su posición natural.
Sin embargo, el verdadero drama está en la gestión interna.
Arbeloa, entrenador provisional, parece haber bajado la guardia y aceptado que Vinicius debe jugar sí o sí, independientemente de su bajo nivel actual.
La frase que más resuena es que sin árbitros ni penaltis, el Madrid estaría muy lejos de la élite, incluso rozando la mitad baja de la tabla.

La sospecha de favoritismos arbitrales se ha convertido en un mal endémico que la afición ya no tolera.
Florentino Pérez, desde su palco, se mostró risueño ante la pitada, como burlándose de los aficionados que piden su dimisión.
Su actitud desafiante solo ha aumentado la ira popular, que exige cambios urgentes y profundos.
Este episodio parece ser un capítulo más en la apertura de la caja de Pandora que amenaza con destruir la hegemonía del Madrid.
La crisis institucional, deportiva y mediática está en su punto más álgido.

El futuro inmediato pinta complicado.
La presión sobre Florentino crece, el vestuario se resquebraja y la afición ya no cree en los discursos oficiales.
La pitada histórica del Bernabéu es un grito desesperado que dice: “¡Basta de privilegios, basta de engaños!”
El Madrid necesita más que un penalti regalado para recuperar su grandeza.
Necesita honestidad, trabajo y un cambio radical.

Mientras tanto, la “Casa de Papel” blanca sigue escribiendo su propia tragicomedia, con Florentino como protagonista y la grada como juez implacable.
¿Será esta la última temporada de Florentino al mando?
¿Podrá el club salir de este pozo?
Solo el tiempo responderá, pero la paciencia del madridismo se ha agotado y la dimisión del presidente ya se escucha en cada rincón del Bernabéu.