¡Atraco monumental al Barça! Dos goles anulados y un fuera de juego escandaloso a Lamine — ¿Hasta cuándo permitirán esta corrupción?
El fútbol español volvió a demostrar su lado más oscuro en el último encuentro del Barça, donde la actuación arbitral dejó un sabor amargo y la sensación de un robo a mano armada.
Desde el inicio, la polémica estuvo servida.
Dos goles legítimos del Barça fueron anulados por decisiones arbitrales incomprensibles, y un fuera de juego señalado a Lamine, que no existió, encendió la mecha de la indignación.
Las imágenes hablan por sí solas: el fuera de juego mostrado por Gil Manzano y Del Cerro Grande llegó con 20 minutos de retraso, y desde ningún ángulo se aprecia que Lamine estuviera adelantado.

¿Cómo es posible que se permita semejante error?
Los jugadores del Barça, ejemplares en su compostura durante gran parte del partido, no pudieron contener su frustración ante la injusticia evidente.
La tensión creció y fue palpable en el campo.
El gol inicial de Fermín, un disparo espectacular, fue anulado tras una llamada de Del Cerro Grande a Gil Manzano.
La excusa: una supuesta falta que, al revisarse, no parece tal, mientras que una clara falta cometida sobre Dani Olmo por Aramburu pasó desapercibida y sin sanción.

Este doble rasero evidencia una clara intención de perjudicar al Barça y favorecer a sus rivales, lo que ha generado voces que piden al club abandonar la competición ante semejante falta de respeto.
A lo largo del partido, el Barça golpeó el poste en cuatro ocasiones, mostrando un dominio ofensivo que la suerte y el arbitraje negaron.
Remiro, portero rival, fue una muralla, pero nada justifica los errores arbitrales que condenaron al equipo.
El empate logrado por el Barça fue un oasis en medio de la tormenta, pero la Real Sociedad aprovechó un momento de desconcentración para marcar un segundo gol que terminó por hundir al equipo azulgrana.
El partido contó con 9 minutos de añadido, aunque solo se jugaron 4, pues el resto fue tiempo perdido entre simulaciones y lesiones, lo que generó aún más malestar entre los jugadores y aficionados.

La sensación general es que el árbitro Gil Manzano y su equipo actúan con una falta de imparcialidad alarmante.
Su historial incluye decisiones polémicas y favoritismos evidentes que dañan la credibilidad del fútbol español.
La afición culé está harta de esta situación.
Los gritos de “¡Florentino dimisión!” y las protestas contra la mafia arbitral se multiplican, mientras el club lucha por mantener la dignidad en medio de la adversidad.
Este episodio no es aislado.

Se suma a una serie de injusticias que han marcado la temporada y que han puesto en jaque la integridad de la competición.
Es momento de exigir transparencia, justicia y respeto para el Barça y para todos los equipos que merecen competir en igualdad de condiciones.
La pregunta queda en el aire: ¿hasta cuándo permitirá el fútbol español que estas corruptelas sigan dañando el espectáculo y la pasión de millones?
El Barça, sus jugadores y su afición merecen respuestas y acciones contundentes.