¡Florentino en jaque! La justicia hunde al Madrid por conciertos ilegales y el ridículo es monumental — ¿Y si fuera el Barça?
Florentino Pérez aseguraba que para diciembre de 2025 todos los problemas estarían resueltos y que los conciertos volverían al Bernabéu.
Pero no solo no han regresado, sino que la justicia ha hundido al Real Madrid procesándolo por exceso de ruido en esos mismos conciertos.
La jueza ha procesado a la sociedad que gestiona el estadio, mano derecha de Florentino, y lo hace por reincidencia.
Hay pruebas claras de que el club fue avisado de que actuaba con irregularidades, sin las herramientas necesarias para organizar esos eventos, pero hicieron caso omiso, confiando en pasar por encima de la ley como siempre.

Un grupo de vecinos decidió plantar cara y llevar el asunto hasta el final, poniendo contra las cuerdas al club y, sobre todo, a Florentino Pérez.
Aunque los medios intenten maquillar esta derrota, es un golpe durísimo para el presidente blanco.
Este proceso certifica lo que todos sabíamos: los conciertos no volverán al Bernabéu.
El ridículo es mundial y esperpéntico.
Y mientras tanto, en el terreno de juego, la polémica arbitraria sigue golpeando al Barça.

El sistema de fuera de juego semiautomático (SOU) vuelve a fallar gravemente, perjudicando otra vez al Fútbol Club Barcelona.
Tras la polémica con La Viñamal y el árbitro Del Cerro Grande que costó puntos vitales, ahora un fuera de juego milimétrico anula un gol de Robert Lewandowski en Champions.
Lo más indignante es que el brazo, que ni siquiera debería contar para un fuera de juego, es usado para justificar la anulación.
Los muñequitos en pantalla no encajan, y la sospecha de manipulación se vuelve insoportable.
Muchos aficionados y expertos denuncian que esto apesta a corrupción y trampas.

¿Por qué siempre el Barça es el perjudicado?
¿Dónde está la defensa del club ante estos atropellos?
Además, Movistar ni siquiera mostró una repetición clave: una mano clara de Shomení que pasó desapercibida.
¿Hasta cuándo la pasividad y la censura?
En lo deportivo, Pedri sufre una lesión que lo tendrá fuera un mes, justo en un momento crucial.

Pero, como dicen, mejor ahora que en abril, cuando se juegue la temporada.
Mientras tanto, el Madrid vive su propio escándalo.
Los conciertos que prometían ser una mina económica se han convertido en un desastre.
Florentino tiró de palancas con promotores y empresas, pero la realidad es que no hay conciertos, no hay ingresos, y los vecinos están hartos.
El Atlético de Madrid, con su estadio nuevo, se está llevando el mercado de eventos mientras el Bernabéu queda vacío y sin licencias oficiales para conciertos.

Las multas por contaminación acústica superan los 140,000 euros y la presión judicial aumenta.
José Ángel Sánchez, mano derecha de Florentino, y la empresa Real Madrid Estadio SL tendrán que declarar ante la justicia.
Aunque no se espera una condena penal severa, el daño reputacional es enorme.
Florentino prometió insonorizar el estadio y traer de vuelta los eventos, pero ni una cosa ni la otra.
Los promotores exigen explicaciones y dinero que no llega.
Este escándalo se suma al caso Negreira, que Florentino ha usado para distraer a sus seguidores mientras la realidad se desmorona.
Los medios de comunicación están controlados y censuran cualquier crítica al Madrid, pero la verdad no se puede ocultar para siempre.
El club blanco ha perdido parkings, conciertos y ahora enfrenta un juicio por incumplimiento legal.
En la última junta, Florentino intentó vender el club a trozos para salvar la situación, pero la confianza está rota.
Mientras tanto, el Barça avanza con su nuevo estadio, un proyecto serio y un equipo que ilusiona pese a las dificultades.

El Madrid, por su parte, presume de 15 Champions mientras roba el nombre del estadio, llena sus bolsillos y se hunde en escándalos.
La caja de Pandora está abierta y esta crisis solo empeorará.
El ridículo es histórico y la justicia está haciendo su trabajo.
Solo queda preguntarse: ¿qué pasaría si este escándalo fuera del Barça?
¿Cómo reaccionarían los medios y la opinión pública?

La doble vara de medir es evidente y la indignación crece entre los aficionados.
Florentino puede seguir fingiendo, pero el Bernabéu ya no es el templo invencible que prometió.
Es un símbolo de corrupción, mentiras y fracaso.
El fútbol merece algo mejor que esta farsa.
Y los aficionados merecen respeto, no engaños ni manipulaciones.
Mientras tanto, seguiremos denunciando y esperando que la justicia haga su trabajo, porque el tiempo de las mentiras se acaba.