¡Escándalo en la Corona! Víctimas del accidente de Córdoba denuncian a Letizia y Felipe: “¿Posar junto al horror? ¡Vergüenza nacional!”
El jueves 22 de enero pasará a la historia como un día de profunda vergüenza para la Casa Real española.
Tras el trágico accidente ferroviario ocurrido en Córdoba, la reacción de los reyes Felipe VI y Letizia ha sido duramente cuestionada por los familiares de las víctimas, quienes han estallado en críticas sin precedentes.
Una imagen difundida por la Casa Real ha desatado una tormenta de indignación: los monarcas posan sonrientes junto a un tren siniestrado, el mismo en el que viajaban pasajeros que perdieron la vida en el accidente.
Para muchos, esta fotografía no es un gesto de respeto sino una muestra de insensibilidad y falta de decencia.

Los familiares de las víctimas han expresado su dolor y enfado en medios y redes sociales, calificando la actitud de los reyes como “una burla al sufrimiento” y “un acto de inmoralidad”.
En un programa televisivo, los abuelos de una niña que milagrosamente sobrevivió al accidente denunciaron la frialdad y la falta de empatía de Felipe VI, a quien calificaron de “cobarde” por no dar la cara ni ofrecer explicaciones tras el encuentro con los familiares.
Este testimonio, que refleja el sentir de muchas familias, ha generado un eco masivo en la opinión pública.
La voz de una familiar, visiblemente afectada, clamó por justicia y responsabilidades, acusando al gobierno de desviar fondos públicos hacia otros países mientras las vías españolas permanecen en condiciones precarias.
La indignación se extiende también al propio gobierno, al que se le reprocha haber prestado 3,000 euros a otro país para arreglar sus vías ferroviarias, mientras que las infraestructuras nacionales siguen deterioradas y son responsables, según denuncian, de la tragedia ocurrida.

Este sentimiento de abandono y desamparo se agrava con la denuncia de que, durante la visita oficial de los reyes a la zona, los familiares fueron recluidos en una sala y posteriormente ignorados, mientras Felipe VI y Letizia se trasladaban al Museo Reina Sofía para hacerse fotografías con menores, una imagen que muchos han considerado fuera de lugar y de mal gusto en medio de la tragedia.
Las críticas no solo se centran en la actitud de la pareja real, sino también en la gestión política y la falta de sensibilidad mostrada por las autoridades.
Incluso el ministro de Transportes fue captado riendo en un momento inapropiado, lo que ha añadido más leña al fuego de la indignación ciudadana.
Las redes sociales se han convertido en un hervidero de protestas, con miles de usuarios exigiendo explicaciones y responsabilidades.
La frase “¿Dónde está el dinero de nuestros impuestos?” se ha convertido en un grito unánime que refleja la frustración de un pueblo que siente que sus sufrimientos son ignorados por quienes deberían protegerlos.
El relato de los familiares es desgarrador.
Describen cómo fueron invitados a esperar la llegada de los reyes para recibir el pésame, solo para ser abandonados sin explicación alguna.
Este acto ha sido calificado como un “plantón” que ha dejado heridas emocionales profundas.
Mientras tanto, la Casa Real mantiene un silencio oficial que solo ha servido para aumentar la percepción de desconexión y falta de empatía.
La imagen de los reyes posando junto a los restos del tren siniestrado se ha convertido en un símbolo de una monarquía alejada de la realidad y de un gobierno que parece más preocupado por la imagen que por el dolor de sus ciudadanos.

Este episodio ha abierto un debate nacional sobre el papel de la Corona y la responsabilidad del Estado en la protección y apoyo a las víctimas de tragedias como esta.
La ciudadanía exige no solo palabras, sino acciones concretas que demuestren respeto, solidaridad y compromiso.
En definitiva, la tragedia de Córdoba ha puesto en evidencia una crisis de confianza que afecta tanto a la institución monárquica como al gobierno central.
La percepción de insensibilidad y abandono podría tener consecuencias duraderas en la imagen pública de Felipe VI y Letizia, quienes enfrentan ahora una de las pruebas más duras de su reinado.
Mientras los familiares continúan su lucha por justicia y reconocimiento, la sociedad española observa con atención y exige que el dolor de estas víctimas no sea utilizado como un mero escenario para una foto protocolaria.

La pregunta que queda en el aire es clara: ¿Podrán Felipe VI y Letizia recuperar la confianza de un pueblo herido o este será el capítulo que marque el declive de una Corona cada vez más cuestionada?
La denuncia de las víctimas del accidente de Córdoba contra la Casa Real y el gobierno español revela una profunda fractura entre la institución y la sociedad.
En un momento de máximo dolor, las imágenes y actitudes de Felipe VI y Letizia han sido interpretadas como una falta de respeto intolerable.
El futuro de la monarquía dependerá de su capacidad para escuchar, empatizar y actuar con verdadera humanidad frente a la tragedia.