💥 ¡La caída en picado de María Patiño! Entre hipocresías y bloqueos: “Feminista de cartón, ¿quién te cree ya?”
La televisión española vive un momento de auténtico terremoto mediático.
En el centro de la tormenta se encuentra María Patiño, quien tras emitir sus opiniones sobre el escándalo que envuelve a Julio Iglesias y sus ataques a Ana Obregón, ha sido brutalmente expuesta por su propio pasado.
No es casualidad que la periodista, que se ha posicionado recientemente como una voz feminista, haya sido objeto de una avalancha de reproches.
Su historial televisivo está plagado de momentos donde participó activamente en la humillación pública y denigración de numerosas mujeres.

La “meroteca”, ese archivo audiovisual que no perdona, ha resurgido para recordarle a Patiño que el feminismo no se proclama, se practica.
El detonante fue un tweet de Emilio Montilla, quien puso en evidencia la incoherencia de Patiño al criticar a Ana Obregón por defender la presunción de inocencia de Julio Iglesias, cuando ella misma apoyó durante años a Jorge Javier Vázquez, conocido por su trato vejatorio hacia mujeres en directo, incluyendo episodios tan graves como el escándalo de Carlota Prado en “Gran Hermano”.
La respuesta de María Patiño a estas acusaciones fue, cuanto menos, infantil y patética: un escueto “No te has enterado de nada, señoría”, seguido del bloqueo inmediato de Montilla para evitar réplicas.
Esta actitud solo avivó la polémica y la percepción de doble moral que muchos le reprochan.
Pero la historia no termina ahí.

Han salido a la luz imágenes y audios que demuestran cómo en el pasado Patiño y sus compañeros callaron ante situaciones gravísimas, como el caso de Carlota Prado, donde se optó por silenciar el asunto “por el bien de ambas partes”.
Esta omisión ha sido duramente criticada y pone en entredicho la autenticidad del supuesto compromiso feminista de la periodista.
En paralelo, otra figura emblemática de la televisión, Belén Esteban, ha anunciado un inesperado parón en su carrera.
Tras 26 años en pantalla, la colaboradora ha decidido tomarse un año sabático, argumentando que tanto ella como el público necesitan un respiro.
La sobreexposición y ciertos fracasos recientes, como el programa “La familia de la tele” en TVE, han contribuido a esta decisión.
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Belén ha dejado claro que su pausa también responde a motivos personales: quiere pasar más tiempo con su familia y dedicarse a sí misma.
Aunque no descarta apariciones puntuales durante este descanso, su alejamiento temporal marca un giro significativo en su trayectoria.
Mientras tanto, Paz Padilla se ha convertido en protagonista por sus contundentes declaraciones sobre el estado actual de “Sálvame” y la televisión en general.
En una entrevista para una cadena catalana, la humorista y presentadora no dudó en afirmar que el programa que ella lideró ya no existe en su esencia y que la sociedad ha cambiado, rechazando el formato de confrontación y conflicto que caracterizaba al espacio.
Padilla fue más allá y señaló que los programas políticos actuales han heredado el estilo de “Sálvame”, con debates polarizados, insultos y opiniones sesgadas, un fenómeno que, según ella, aleja a la audiencia de la política y la televisión tradicional.

Este análisis cobra especial relevancia al observar las recientes investigaciones en Televisión Española (TVE).
Un informe del Consejo de Informativos ha destapado graves irregularidades en los programas “Malas Lenguas” y “Mañaneros 360”, ambos acusados de difundir bulos, noticias falsas y promover la polarización.
Lo más escandaloso es que los productores de estos espacios son los mismos que estuvieron detrás de “Sálvame” y que recientemente fueron condenados por delitos relacionados con la revelación de secretos.
A pesar de ello, continúan recibiendo contratos públicos para producir contenidos en TVE, lo que ha generado un profundo malestar y acusaciones de nepotismo y falta de transparencia.
El informe, que consta de más de 140 páginas, critica la opacidad en la responsabilidad editorial, la falta de pluralidad y el sesgo evidente hacia el PSOE y el gobierno actual.

Además, denuncia que las decisiones fundamentales sobre el contenido son tomadas por personas externas a la corporación, lo que vulnera la independencia y la calidad informativa.
Este cúmulo de escándalos refleja un panorama preocupante donde la televisión pública, financiada con impuestos, se ve envuelta en polémicas que afectan su credibilidad y la confianza del público.
En resumen, el mundo de la televisión española está atravesando una crisis de valores y de confianza.
Figuras como María Patiño enfrentan las consecuencias de sus contradicciones, mientras que otras como Belén Esteban optan por un merecido descanso ante la presión mediática.
Por su parte, Paz Padilla ofrece una mirada crítica y honesta sobre el cambio inevitable en los formatos televisivos y el impacto que esto tiene en la sociedad.

Y la polémica en TVE pone sobre la mesa la urgente necesidad de revisar los criterios de producción y gestión para garantizar un servicio público digno y transparente.
Este drama mediático, cargado de hipocresías, bloqueos y revelaciones, invita a la reflexión sobre el verdadero papel de los medios y sus protagonistas en la construcción de una sociedad informada y respetuosa.
Porque, al final, no basta con aparentar ser feminista o defensor de la verdad; las acciones pasadas y presentes son las que realmente definen la credibilidad y el respeto que uno merece en el mundo implacable de la televisión.
Y si alguien pensaba que la fama y el poder mediático garantizaban inmunidad, esta historia demuestra que la verdad siempre encuentra la forma de salir a la luz, por muy incómoda que sea.