😭 Comentaristas de La 1 se derrumban tras la humillación del Real Madrid en Copa: ¿demasiado madridismo para disimular?
La eliminación del Real Madrid en Copa del Rey ante el Albacete fue un golpe duro, histórico y doloroso.
Pero no solo los jugadores y aficionados sufrieron, también los comentaristas de La 1 mostraron una reacción inesperada.
Carlos Rivero, conocido por su madridismo declarado y su constante equivocación al nombrar jugadores, protagonizó momentos que no pasaron desapercibidos.
Su narración de los goles reflejó una notable diferencia de entusiasmo entre los tantos del Madrid y los del Albacete.

Mientras celebraba efusivamente el gol del empate madridista, su reacción ante el gol decisivo del Albacete fue fría, tardía y casi resignada.
Este contraste no pasó desapercibido para muchos espectadores que cuestionaron su imparcialidad.
Rivero parecía más emocionado por el gol que mantenía viva la esperanza blanca que por la victoria definitiva del Albacete.
Incluso tardó varios segundos en anunciar el gol visitante, como si intentara disimular la celebración.
Esta actitud ha sido interpretada como un claro ejemplo de madridismo sociológico, una pasión tan arraigada que nubla la objetividad incluso en la derrota.

El comentarista no solo mostró favoritismo, sino que además narró con errores frecuentes, confundiendo nombres y detalles.
Este tipo de narración genera frustración en quienes buscan un análisis justo y profesional.
La situación se agrava cuando se compara con otros comentaristas o cadenas, donde la objetividad suele ser mayor.
El Madrid vive una crisis deportiva profunda, pero la parcialidad en la narración no ayuda a mejorar la percepción pública.
Los aficionados culés y neutrales han señalado que este tipo de actitudes alimentan la desconfianza hacia los medios oficiales.
El canal de Jen Blaurana ha puesto en evidencia esta doble vara de medir con un análisis detallado y ejemplos sonoros que hablan por sí solos.
La narración de Rivero es solo un reflejo de un problema mayor: la dificultad de algunos comentaristas para separar su pasión del profesionalismo.
Esto genera debates acalorados en redes sociales y entre seguidores de ambos equipos.
Mientras el Madrid sufre en el campo, también enfrenta críticas por la cobertura mediática parcial.
La afición espera que en futuros partidos se pueda escuchar una narración más equilibrada y respetuosa.

El caso Rivero sirve para recordar la importancia de la imparcialidad en el periodismo deportivo.
La pasión es parte del fútbol, pero la objetividad es esencial para informar con credibilidad.
Este episodio invita a reflexionar sobre la influencia que tienen los comentaristas en la percepción de los partidos y en la imagen de los clubes.
El Albacete logró una victoria histórica y merecida, y merece ser celebrada con respeto y profesionalismo.
En definitiva, la narración debe estar al servicio del espectáculo y del respeto a todos los protagonistas.