🚨¡Última hora! Xabi Alonso destituido tras la final: Mbappé controla el Madrid y Arbeloa es el títere elegido
Cuando en el Real Madrid manda un jugador y no el entrenador, el primer fusilado es el técnico.
Xabi Alonso fue destituido apenas 12 horas después de perder la final de la Supercopa contra el Barcelona.
El comunicado oficial habla de “mutuo acuerdo”, pero la realidad es otra: Florentino Pérez eligió a Mbappé sobre su entrenador.
El detonante fue el escándalo del pasillo: Xabi Alonso quiso hacer lo correcto, pero Mbappé ordenó no aplaudir al campeón y el club obedeció.

Esta humillación pública evidenció que el entrenador no manda y que Mbappé controla el vestuario, la directiva y hasta el protocolo.
Álvaro Arbeloa, sin experiencia en primer nivel, llega para gestionar egos, no para mandar.
Es el títere perfecto para un vestuario dominado por Mbappé y otros jugadores con poder.
Florentino ha sacrificado la autoridad del banquillo para mantener a su estrella contenta, un riesgo que puede costar caro.
La jerarquía se ha roto: si Mbappé puede tumbar entrenadores, ¿qué mensaje reciben Vinicius, Bellingham o Carvajal?

El caos está instalado y la estructura del club se tambalea.
Mbappé viene del PSG, donde también mandaba más que el club y nunca ganaron la Champions.
Ahora el Madrid se convierte en la “empresa Mbappé”, perdiendo identidad y capacidad de competir al máximo nivel.
Esta situación afecta incluso a la selección española, donde los jugadores del Madrid ven cómo un francés domina su club.
Mientras tanto, el Barça crece con un vestuario sano, jerarquías claras y un proyecto sólido liderado por Hans Flick.

El Madrid, en cambio, cambia entrenadores cada pocos meses y cede poder a un solo jugador.
Vinicius sufre la sombra de Mbappé, generando tensiones internas que pueden estallar en cualquier momento.
Arbeloa sabe que su rol es obedecer, no desafiar, y mientras lo haga, podrá durar.
Si intenta imponer autoridad, caerá como Xabi Alonso.
Florentino está atrapado entre ceder más poder o enfrentarse a la realidad y perder a Mbappé.

La crisis no es solo deportiva, sino institucional y de imagen.
El Barça aprovecha la oportunidad para consolidar su dominio y atraer talento.
El Madrid debe decidir si recupera la jerarquía o se hunde en el caos.
Solo el tiempo dirá cuánto podrá aguantar esta situación.