Ábalos rompe el silencio tras su expulsión del PSOE: “Tengo pruebas que pueden sacudir a Sánchez”
José Luis Ábalos ha roto su silencio con una mezcla de furia contenida y determinación tras ser expulsado del Partido Socialista Obrero Español, organización a la que perteneció durante 45 años.
Su salida del PSOE no ha sido un simple trámite: el exministro ha lanzado duras acusaciones contra Pedro Sánchez, a quien señala de haberlo sacrificado políticamente para protegerse de la creciente polémica en torno a la trama Coldo.
Según Ábalos, Sánchez ha instrumentalizado incluso el feminismo como cortina de humo para desviar la atención de lo que considera una verdadera “podredumbre moral” en su propio entorno cercano.
Visiblemente dolido, el exministro no solo reprocha la gestión de su expulsión sino que advierte que está dispuesto a revelar toda la información que posee para desenmascarar la corrupción y las maniobras internas.

Ábalos ha denunciado que desde Ferraz se filtraron datos personales con el objetivo de destruir su imagen pública y debilitar su credibilidad justo antes de que tuviera que declarar ante el Tribunal Supremo.
Además, ha apuntado directamente a los colaboradores de Santos Cerdán, quien recientemente dimitió tras verse implicado en la trama Coldo, señalándolos como responsables de actos aún más vergonzosos que los que se le imputan a él.
Con un tono firme, Ábalos ha asegurado: “Tengo pruebas”, dejando entrever que su decisión de “tirar de la manta” podría comprometer seriamente al propio presidente Sánchez.
Según el exministro, su teléfono móvil fue clonado por la Unidad Central Operativa (UCO), y en él se encuentran mensajes que demostrarían la doble moral y las contradicciones del ejecutivo.
Si se llegara a abrir una comisión de investigación en el Congreso, Ábalos ha dejado claro que no permanecerá en silencio.

“Tengo nombres, tengo conversaciones y tengo mucha memoria”, ha declarado, subrayando que está dispuesto a revelar todo lo que sabe para esclarecer la verdad detrás de la crisis que afecta al PSOE.
El exministro no ha ocultado su profundo desprecio por la forma en que el partido ha manejado su caída.
“Me cesan a mí y colocan al corruptor en mi lugar.
No espero ya nada del partido”, ha sentenciado con amargura, acusando a Sánchez de haber perdido el control de Ferraz y de actuar de manera desesperada para mantener su posición.
Ábalos ha calificado de “repugnante” el optimismo público que muestra el presidente y ha advertido que si él es arrastrado al barro, no lo hará solo.

Esta declaración sugiere que el enfrentamiento podría escalar y afectar a más figuras dentro del gobierno y del partido.
En un giro sorprendente, Ábalos ha revelado que desconocía que Coldo grababa todas sus conversaciones.
“No sé si lo hacía de forma selectiva o indiscriminada, pero el daño ya está hecho”, ha afirmado, dando a entender que estas grabaciones podrían contener información delicada que todavía no ha salido a la luz.
Este enfrentamiento interno coloca a Ábalos en una posición de poder inesperada.
Ya no es la oposición quien puede poner en jaque a Moncloa, sino el propio exministro, que parece tener sed de venganza y está dispuesto a usar todo lo que sabe para desestabilizar al gobierno de Sánchez.

La crisis en el PSOE se profundiza con esta nueva batalla interna que podría tener consecuencias imprevisibles para el panorama político español.
La expulsión de un histórico como Ábalos, un hombre que ha ocupado cargos clave y ha sido una pieza fundamental en el partido, refleja las tensiones y fracturas que atraviesan a la formación socialista.
Mientras tanto, la opinión pública sigue con atención este pulso que combina política, poder y escándalos judiciales.
La promesa de Ábalos de sacar a la luz pruebas comprometedoras añade incertidumbre y alimenta la expectativa sobre los próximos movimientos en esta crisis.
En definitiva, la amenaza de Ábalos no es solo un acto de revancha personal, sino una advertencia clara a Sánchez y a su círculo más cercano.
El exministro parece decidido a no callar y a utilizar toda la información en su poder para defenderse y, posiblemente, para hacer caer a quienes considera responsables de su expulsión y de la corrupción en el partido.

Este episodio pone de manifiesto la fragilidad actual del PSOE y la volatilidad de la política española, donde las alianzas y las lealtades pueden cambiar rápidamente y donde los secretos y las filtraciones pueden alterar el equilibrio del poder.
Queda por ver cómo responderá Pedro Sánchez a esta amenaza y si el PSOE logrará superar esta crisis sin mayores daños.
Lo cierto es que el enfrentamiento entre Ábalos y Sánchez añade un nuevo capítulo intenso a la historia política reciente y que aún queda mucho por descubrir en esta trama.
La política española se encuentra en un momento delicado, y la batalla interna en el PSOE podría marcar el rumbo de los próximos meses, con implicaciones que van más allá de un simple conflicto entre dos dirigentes.
José Luis Ábalos ha dejado claro que tiene pruebas y que está dispuesto a usarlas.
El futuro político de Sánchez podría depender de cómo maneje esta situación y de si logra mantener la unidad en su partido frente a esta tormenta.