Francina Armengol al borde de la dimisión por querella por mentir sobre Víctor Aldama
Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados, se encuentra en una situación delicadísima tras la presentación de una querella penal en su contra por parte de la Asociación Ateoir.
La acusación principal es que Armengol mintió en sede parlamentaria respecto a su relación con Víctor Aldama, un empresario clave en la trama Coldo, un caso de corrupción que ha sacudido al panorama político.
El detonante de esta crisis fue la admisión por parte del entorno de Armengol de una reunión que mantuvo con Aldama en la sede del Gobierno Balear cuando todavía ocupaba la presidencia autonómica.
El Partido Socialista intentó minimizar el encuentro asegurando que Aldama simplemente acompañaba a Pepe Hidalgo, presidente de Europa, pero esta versión ha quedado seriamente cuestionada.

Hace apenas un año, durante una comparecencia en la comisión del Senado sobre el caso Coldo, Armengol negó rotundamente conocer a Aldama.
En respuesta a preguntas directas de un senador del Partido Popular, afirmó que jamás había hablado con él, que no lo conocía y que nunca se lo había presentado.
Sin embargo, la evidencia actual desmiente esa versión y pone en jaque su credibilidad.
El artículo 502.3 del Código Penal castiga con prisión o multa las mentiras en comisiones de investigación parlamentaria, y esa es precisamente la base de la querella interpuesta contra Armengol.
Se le acusa de falso testimonio, un delito grave porque afecta a la máxima autoridad legislativa del país.
Mientras tanto, su entorno continúa insistiendo en que no conocía a Aldama, pero los hechos y documentos revelados contradicen esa afirmación.
En este tipo de reuniones oficiales siempre se elaboran actas, registros y fotografías de los asistentes, lo que hace difícil sostener que alguien pueda sentarse a la misma mesa con un comisionista investigado por corrupción y alegar desconocimiento.
La presión política y judicial ha aumentado exponencialmente.
La querella ha abierto una vía penal que podría culminar en la dimisión de Armengol.
Si ella no da ese paso, el Partido Socialista podría quedar señalado por proteger a una persona que, presuntamente, mintió bajo juramento en sede parlamentaria.

Esta crisis no solo pone en riesgo la carrera política de Armengol, sino que también afecta la imagen del PSOE en un momento en que la credibilidad del partido está en entredicho por varios escándalos.
La figura de la presidenta del Congreso es clave para la estabilidad institucional, y este caso pone en evidencia la fragilidad de esa posición.
El contexto político español vive momentos de gran tensión, y este episodio añade más incertidumbre al futuro del liderazgo socialista.
La opinión pública y los medios están atentos a cómo se desarrollará la situación y si finalmente Armengol optará por renunciar para evitar un desgaste mayor.
Por ahora, la presidenta del Congreso mantiene silencio oficial, mientras su equipo legal prepara la defensa ante la querella y trata de controlar el daño mediático.

Sin embargo, la acumulación de pruebas y testimonios hace que la presión sea cada vez más insostenible.
Este caso también reabre el debate sobre la transparencia y la ética en la política española.
La ciudadanía exige responsabilidades claras y un compromiso real con la verdad por parte de sus representantes.
La situación de Armengol es un ejemplo palpable de las consecuencias que pueden tener las mentiras en el ámbito público.
En definitiva, Francina Armengol está en una encrucijada que marcará su futuro político.
La querella por falso testimonio es un golpe duro que podría terminar con su carrera en la presidencia del Congreso.
El PSOE, por su parte, deberá decidir si respalda a Armengol o si opta por distanciarse para preservar la imagen del partido en un momento crítico.
Las próximas semanas serán decisivas para conocer el desenlace de esta polémica que ha puesto en jaque a una de las figuras más relevantes del panorama político español.
Mientras tanto, la atención sigue puesta en el caso Coldo y en cómo se desarrollan las investigaciones relacionadas con Víctor Aldama y otros implicados.
La justicia y la política se entrelazan en una trama que promete nuevas sorpresas y revelaciones.

La historia está lejos de terminar, y el futuro de Francina Armengol pende de un hilo.
¿Dimitirá antes de que la presión sea insostenible?
¿O resistirá y luchará por limpiar su nombre?
Solo el tiempo lo dirá.