Juan del Val humilla a Ayuso con una sola palabra en directo y desata la polémica
La reciente conferencia de presidentes autonómicos se convirtió en escenario de una polémica que no ha dejado indiferente a nadie.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, abandonó la reunión al escuchar intervenciones en euskera y catalán, un gesto que fue interpretado por muchos como un acto simbólico cargado de confrontación.
En el programa La Roca, emitido en La Sexta, Juan del Val no dudó en calificar esta actitud con una palabra que resonó con fuerza en el plató: “rastrera”.
Con esta expresión, el escritor y tertuliano dejó claro que para él, el gesto de Ayuso no fue una defensa legítima del castellano, sino una maniobra política destinada a alimentar su imagen mediante la provocación.

Del Val explicó que la salida de Ayuso no fue espontánea ni defendible desde el punto de vista institucional.
Más bien, la describió como un “disparate cargado de intenciones populistas” que busca generar titulares y reforzar su figura ante sus seguidores, en lugar de contribuir al diálogo y la convivencia entre comunidades.
Durante la tertulia, otros colaboradores intentaron justificar la postura de Ayuso, argumentando que la conferencia era un encuentro privado donde no tenía sentido usar otros idiomas si todos los presentes entendían el castellano.
Sin embargo, tanto Nuria Roca como Juan del Val insistieron en que el uso de las lenguas cooficiales es un derecho amparado por la ley y una muestra de respeto hacia la diversidad cultural de España.
Juan del Val fue especialmente crítico al señalar la incoherencia de Ayuso, quien se queja del uso de pinganillos para escuchar otras lenguas, pero a la vez ha sido fotografiada usando auriculares para recibir instrucciones de su equipo.

Este doble rasero, según Del Val, pone en evidencia que su actitud responde más a una estrategia comunicativa que a una convicción profunda.
El tertuliano también denunció que este tipo de gestos contribuyen a la erosión del respeto institucional y a la banalización de la política, que se convierte en un espectáculo centrado en el enfrentamiento y no en la resolución de problemas reales.
Para Del Val, la política debe ser un espacio para construir puentes y no para dividir.
Uno de los momentos más comentados fue cuando Del Val imitó con sarcasmo el tono festivo de Ayuso, repitiendo frases como “tacatá, cañitas, terrazas, alegría”, para evidenciar cómo la presidenta evade temas graves con argumentos vacíos y simplistas.
Esta mímica dejó en evidencia la superficialidad con la que, según él, se abordan asuntos esenciales.

Además, Del Val alertó sobre las consecuencias de normalizar estas actitudes en la opinión pública.
Si se acepta que una presidenta autonómica abandone una cumbre por no querer escuchar otras lenguas, el siguiente paso podría ser la degradación del respeto hacia las instituciones y la convivencia democrática.
La intervención de Juan del Val no solo fue una crítica a Ayuso, sino también una llamada de atención al ecosistema mediático, que muchas veces amplifica estos gestos sin ofrecer un análisis crítico que permita a la ciudadanía comprender el fondo de los asuntos.
Finalmente, Del Val apeló a la responsabilidad de todos: políticos, medios y ciudadanos.
Recordó que la libertad implica también escuchar lo que no se entiende y que la democracia se construye con respeto y pluralidad.

“No todo vale”, sentenció, invitando a elevar el nivel del debate político y a rechazar el espectáculo vacío.
Este episodio pone en evidencia la creciente polarización y el uso de la política como herramienta de confrontación.
Juan del Val, con su palabra contundente, nos invita a reflexionar sobre el tipo de liderazgo que queremos y el respeto que merecen nuestras instituciones.
Gracias por acompañarnos en este análisis.
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¿Qué futuro ves para la política española si este tipo de actitudes se normalizan?