La Ser da la espalda a Sánchez: ¿Por qué piden la dimisión del fiscal general?
La cadena La Ser ha protagonizado un giro editorial que ha sorprendido a su audiencia y ha generado un terremoto en el ámbito político y mediático.
Durante la tertulia del programa “Hoy por hoy”, presentado por Àngels Barceló, la escritora y periodista Berna González Harbur lanzó en directo una demanda clara y contundente: la dimisión inmediata del fiscal general del Estado.
Este fiscal se encuentra imputado en una investigación por un presunto delito de revelación de secretos relacionado con el caso del novio de Isabel Díaz Ayuso, un escándalo que ha generado gran repercusión pública.
González Harbur afirmó que, si se confirma el procesamiento, el fiscal debería renunciar a su cargo y solo podría regresar a la vida pública cuando se restituya su honor, aunque advirtió que es probable que la causa no prospere.

Lo más llamativo de este episodio fue la reacción -o más bien la ausencia de ella- de Àngels Barceló.
La presentadora, que hasta ahora había sido una de las voces mediáticas más firmes en apoyo al presidente Pedro Sánchez, no pronunció ni una sola palabra para refutar o matizar las palabras de su compañera.
Este silencio fue interpretado por muchos como un quiebre simbólico, una señal de que la relación entre La Ser y el gobierno socialista podría estar resquebrajándose.
Durante años, Barceló había sido considerada una aliada incondicional del Ejecutivo, defendiendo sus políticas incluso en momentos difíciles y cuando las evidencias judiciales complicaban la situación del gobierno.
Sin embargo, la gravedad del procesamiento del fiscal y el escándalo vinculado a la pareja de Isabel Díaz Ayuso parecen haber superado el umbral de tolerancia habitual en los micrófonos de la emisora.

Este cambio no solo afecta a la imagen del fiscal general, sino que también abre una brecha evidente en el relato oficial del gobierno.
La demanda de asumir responsabilidades se ha convertido en una necesidad urgente para preservar la credibilidad institucional, afirmó González Harbur, subrayando que mantener al fiscal en el cargo mientras está bajo investigación por una filtración ilegal resulta insostenible.
La Ser, históricamente alineada con el Partido Socialista, ha dejado de proteger con su silencio los escándalos del poder.
Este giro revela que el relato oficial ya no puede sostenerse, y que incluso voces tradicionalmente cercanas al Ejecutivo están dispuestas a cuestionar y exigir cambios.
El hecho de que Àngels Barceló permita sin interrupciones ni excusas esta petición en su programa indica que algo ha cambiado profundamente.

Más que un simple posicionamiento, es un síntoma de que la relación entre los medios y el gobierno está experimentando una fractura que podría tener consecuencias políticas y mediáticas importantes.
Este episodio invita a reflexionar sobre la independencia y la responsabilidad de los medios en la cobertura de la política, así como sobre la necesidad de transparencia y rendición de cuentas en las instituciones públicas.
La credibilidad de la justicia y de quienes la representan está en juego.
En conclusión, la exigencia pública de la dimisión del fiscal general del Estado en una emisora tan influyente como La Ser marca un punto de inflexión en la relación entre el gobierno de Sánchez y los medios de comunicación.
El silencio de Barceló ante esta petición es una señal clara de que las alianzas tradicionales están cambiando.

Este hecho puede ser el inicio de un debate más amplio sobre la ética política y judicial en España, y sobre cómo los medios abordan los casos de corrupción y escándalos en el poder.
La atención estará puesta en las próximas reacciones oficiales y en cómo evoluciona esta situación.
¿Crees que este giro en La Ser afectará la estabilidad del gobierno de Sánchez?
¿Qué papel deben jugar los medios en estos momentos críticos?
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