¿Escándalo en el Congreso? El Video que Está Sacudiendo a Gabriel Rufián
El Congreso de los Diputados se ha visto envuelto en una polémica inesperada tras la difusión de un video que muestra a Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana, con una actitud que ha despertado numerosas sospechas.
En las imágenes, captadas justo antes de una sesión plenaria, se observa al político tambaleándose, con la mirada perdida y un andar errático a las puertas del edificio parlamentario.
El video se ha viralizado rápidamente en redes sociales, especialmente en la plataforma X, donde miles de usuarios han expresado su indignación y sorpresa ante lo que consideran un comportamiento inapropiado para alguien que representa a los ciudadanos españoles.
Algunos comentarios irónicos no han tardado en aparecer, con frases como “Va ciego con el dinero de todos” o “Más que control parlamentario, parece control de alcoholemia”, evidenciando el tono crítico y burlón que ha acompañado la difusión del material audiovisual.

A pesar de la magnitud del revuelo, el entorno de Gabriel Rufián no ha emitido ningún comunicado oficial para aclarar la situación ni desmentir las acusaciones.
Esta ausencia de respuesta ha alimentado aún más las especulaciones y ha dejado a la opinión pública sin una versión oficial que explique el comportamiento mostrado en el video.
La escena grabada ha generado una mezcla de indignación y burlas, con usuarios que denuncian un doble rasero en el tratamiento de este tipo de conductas según el partido político implicado.
“Si esto lo hace alguien del PP o de Vox, arde el Congreso”, ha sido una de las críticas recurrentes, poniendo en evidencia la percepción de parcialidad y la polarización política que impera en el país.
La polémica llega en un momento particularmente delicado para Gabriel Rufián y su partido, ya que él mismo ha protagonizado recientes sesiones de control parlamentario donde ha exigido responsabilidades al presidente Pedro Sánchez.

En una bronca intervención, Rufián pidió al líder del gobierno que actuara con contundencia tras la publicación de un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) que señala a Santo Cerdán, número tres del Partido Socialista, como presunto responsable de gestionar pagos ilegales en una trama de corrupción conocida como “la trama Coldo”.
En su discurso, Rufián subrayó la necesidad de no elegir entre “corruptos cutres y corruptos premium”, haciendo un llamamiento a la transparencia y a la lucha contra la corrupción que afecta al Ejecutivo.
Sin embargo, la viralización del video ha desviado la atención de su mensaje y ha puesto en entredicho la legitimidad de sus palabras frente a la opinión pública.
Para muchos, la imagen pública de Rufián ha quedado dañada por las imágenes que circulan, y su discurso ha sido percibido como hipócrita, dado que él mismo ha exigido en repetidas ocasiones responsabilidad y ejemplaridad a otros políticos.
La presión mediática y social ha aumentado, y se multiplican las preguntas sobre si el diputado asumirá alguna responsabilidad o si ofrecerá explicaciones sobre su comportamiento.

Este episodio refleja una problemática recurrente en la política actual: la dificultad para separar la vida personal de los políticos de su desempeño profesional y la influencia que esto tiene en la percepción pública.
En un contexto donde la confianza en las instituciones está en entredicho, cada acción o imagen puede tener un impacto significativo en la credibilidad de los representantes públicos.
Además, el caso pone sobre la mesa el debate sobre el consumo de alcohol y la conducta de los diputados durante el ejercicio de sus funciones.
Aunque no existe una confirmación oficial sobre el estado de Rufián en las imágenes, la sospecha ha sido suficiente para generar una crisis de imagen que podría afectar su carrera política.
La viralización del video también ha abierto una discusión sobre el papel de las redes sociales como amplificadoras de escándalos y la rapidez con la que se juzga a los personajes públicos sin contar con información completa o confirmada.
La presión de la opinión pública en estos casos suele ser intensa y puede forzar a los implicados a tomar medidas para aclarar su situación o enfrentar consecuencias políticas.
Por otro lado, algunos defensores de Rufián han pedido prudencia y han señalado que las imágenes pueden ser malinterpretadas o sacadas de contexto.
Insisten en que es necesario esperar a una explicación oficial antes de emitir juicios definitivos que puedan dañar injustamente la reputación del político.
El episodio también ha tenido repercusiones en el ambiente parlamentario, donde la tensión ya era alta debido a las recientes denuncias de corrupción.
La atención mediática desviada hacia la conducta personal de un diputado podría afectar el enfoque y la seriedad con la que se abordan temas cruciales para el país.
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En resumen, el video que muestra a Gabriel Rufián con una actitud sospechosa a las puertas del Congreso ha generado un escándalo que trasciende la simple anécdota.
Se trata de un episodio que pone en cuestión la imagen y la credibilidad de un político en un momento crítico, mientras intensifica el debate sobre la ética y el comportamiento de los representantes públicos.
Queda por ver cómo responderá Rufián a esta crisis y si su partido tomará alguna medida al respecto.
Lo que está claro es que la polémica seguirá siendo tema de conversación en los próximos días, y que la opinión pública estará atenta a cualquier novedad que pueda aclarar o agravar la situación.
Este incidente es un reflejo más de la complejidad del escenario político actual, donde la transparencia, la responsabilidad y la imagen pública son elementos clave para mantener la confianza de los ciudadanos.
Gabriel Rufián y Esquerra Republicana enfrentan ahora el desafío de gestionar esta crisis mediática y recuperar la credibilidad perdida, mientras el país observa con expectación.