Sánchez se queda solo: su núcleo duro lo abandona y la dimisión parece inminente
El ambiente en la Moncloa está cambiando de forma radical.
Según fuentes internas del Partido Socialista, el círculo más cercano a Pedro Sánchez ha empezado a asumir que la legislatura está “tocada de muerte”.
La confianza que hasta ahora rodeaba al presidente del Gobierno se ha visto gravemente afectada tras la publicación de un demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) y la implicación creciente de dos exsecretarios de organización del partido, Santos Cerdán y José Luis Ávalos, en una presunta trama criminal.
Este clima de desánimo y desconcierto se ha extendido rápidamente, y en las últimas horas ha cobrado fuerza el rumor de que Sánchez podría anunciar su dimisión este mismo lunes.

La idea ha comenzado a circular entre federaciones clave del PSOE, que consideran imposible superar la crisis sin un relevo en la cúpula.
En apenas 72 horas, el círculo de confianza del presidente ha pasado del tradicional cierre de filas al desconcierto más absoluto.
En su última comparecencia pública, Sánchez se mostró superado, falto de reflejos y sin la habilidad discursiva que había utilizado en ocasiones anteriores para capear tormentas políticas.
Miembros de su entorno admiten que “se ha pagado la chispa” y que “ya no quedan conejos en la chistera”.
Los socialistas más veteranos recuerdan que ya en 2023 y durante el retiro de cinco días que Sánchez tomó en 2024, se abrió tímidamente el debate sobre su sucesión.

Sin embargo, hoy esa conversación se ha generalizado y el hartazgo es evidente incluso en los grupos de WhatsApp del partido, donde algunos fieles al presidente han empezado a cuestionar su liderazgo.
Una pieza clave en esta crisis es Santos Cerdán, quien tuvo un papel fundamental en las negociaciones con partidos como Junts y Bildu.
Aunque ha dejado sus cargos, su silencio resulta inquietante y su implicación amenaza no solo la estabilidad del gobierno, sino también la continuidad de los acuerdos parlamentarios que sostienen al Ejecutivo.
Los barones regionales del PSOE temen que esta crisis provoque un efecto dominó en las elecciones autonómicas y municipales previstas para 2027.
La percepción generalizada es que Sánchez debe dimitir cuanto antes para que el partido tenga tiempo de reformarse y recuperar credibilidad antes de esos comicios.

Pedro Sánchez ha propuesto la celebración de macroelecciones —autonómicas y generales simultáneas— pero en el contexto actual, esa estrategia podría significar la muerte definitiva del PSOE.
Los líderes regionales no están dispuestos a asumir ese riesgo y presionan para que el presidente dé un paso al lado.
La situación política es crítica.
La imagen del PSOE se ha deteriorado notablemente, y la falta de liderazgo claro en el partido agrava aún más la incertidumbre.
La posible dimisión de Sánchez sería un terremoto político que obligaría a una profunda reestructuración interna.

En las próximas horas, la atención estará puesta en las declaraciones oficiales y en cómo se desarrollan los acontecimientos.
La presión mediática, social y política no cesa, y la figura de Pedro Sánchez parece cada vez más aislada.
Este momento representa un punto de inflexión no solo para Sánchez, sino para todo el Partido Socialista.
La capacidad del partido para superar esta crisis determinará su futuro a medio y largo plazo.
Mientras tanto, los ciudadanos observan expectantes, conscientes de que la estabilidad del gobierno y la dirección política del país están en juego.
La política española se encuentra en un momento de máxima tensión, y el desenlace de esta crisis marcará el rumbo de los próximos años.
¿Será lunes el día en que Pedro Sánchez anuncie su dimisión?
¿Quién tomará las riendas del PSOE en un momento tan delicado?
Las respuestas están por llegar, pero lo que es seguro es que el liderazgo del presidente está en jaque y que el futuro político de España pende de un hilo.