Susanna Griso humilla a Óscar Puente: ¿Demasiado tiempo libre o poca paternidad?
El plató de Espejo Público, programa de Antena 3, fue el escenario donde Susanna Griso lanzó una frase contundente que rápidamente se convirtió en tema de conversación en el mundo político y mediático.
Todo empezó cuando el programa analizó la hiperactividad digital del ministro de Transportes, Óscar Puente, quien, a pesar de estar de baja por paternidad, publicó más de 25 mensajes en X (antes Twitter) en menos de ocho horas.
Con más de 260,000 seguidores y cerca de 50,000 publicaciones, Puente se ha ganado el apodo de “azote twittero” del Partido Socialista, una etiqueta que refleja su obsesión por mantenerse activo en la red social, más que por disfrutar de su reciente paternidad.
Susanna Griso, visiblemente molesta por esta actitud, lanzó en directo un comentario demoledor: “Debe estar un poco aburrido en casa, hay que preparar más biberones y cambiar más pañales”.

Este mensaje no solo dejó en evidencia la falta de atención que el ministro parece prestar a su familia, sino que también subrayó la crítica hacia su uso excesivo de las redes sociales en un momento que debería estar dedicado a la vida personal.
La respuesta de Óscar Puente no se hizo esperar.
El ministro compartió en redes una captura de pantalla de Susanna Griso, poco favorecida, acompañada del comentario: “Siempre me tienen en sus oraciones y me indican el camino a seguir”.
Pero Griso volvió a replicar con ironía y contundencia: “La siguiente vez, una captura mejor con los ojos abiertos al menos.
Además, no sé quién sigue a quién, pero la sensación es que debe estar bastante aburrido en casa.
Esta baja paternal está dando para un twiteo masivo”.

Este intercambio evidenció la creciente tensión entre la figura pública de Puente y la crítica periodística que cuestiona su comportamiento y prioridades.
El reportaje del programa no dejó títere con cabeza y retrató al ministro como alguien más centrado en alimentar su ego digital que en atender a su familia recién ampliada.
Juan Soto Ibars, periodista presente en el análisis, recordó que un ministro es una “institución con patas” y cuestionó la libertad de expresión cuando esta se ejerce desde un cargo tan importante, señalando que la conducta de Puente no es propia de un representante gubernamental.
Por su parte, Rubén Amón denunció que el ministro incluso utiliza medios personales para monitorizar todo lo que se dice sobre él en medios y redes sociales, lo que alimenta la percepción de una actitud obsesiva y narcisista.
Este comportamiento ha desatado un intenso debate en redes sociales, donde muchos usuarios critican que, en vez de aprovechar la baja paternal para cuidar a su hija, Puente prefiera refugiarse en el ruido digital y enfrentarse a quienes no le aplauden.

La actitud del ministro ha sido tachada de fuera de lugar para alguien que representa al gobierno, generando dudas sobre su capacidad para separar la vida personal, la responsabilidad pública y la gestión de su imagen en internet.
Este caso pone sobre la mesa la cuestión del uso adecuado de las redes sociales por parte de los políticos y la importancia de respetar los tiempos de descanso y familia, especialmente en momentos tan delicados como la paternidad.
La polémica también invita a reflexionar sobre el equilibrio entre la vida privada y la exposición pública, y cómo la obsesión por mantener una presencia constante puede afectar la credibilidad y la imagen de un representante público.
Mientras tanto, Susanna Griso ha ganado reconocimiento por su valentía al señalar con claridad lo que muchos piensan en voz baja, recordando que la paternidad implica también responsabilidades que van más allá de lo digital.

El debate continúa abierto, y la figura de Óscar Puente queda bajo el escrutinio no solo de sus seguidores, sino también de sus críticos, quienes esperan que priorice su papel de padre y ministro con mayor equilibrio.
En definitiva, esta polémica es un reflejo de los nuevos desafíos que enfrentan los políticos en la era digital, donde cada gesto y cada tuit pueden tener repercusiones inmediatas en la opinión pública.
Solo el tiempo dirá si Óscar Puente logra reconducir su imagen y encontrar un balance entre su vida familiar, su responsabilidad política y su presencia en redes sociales.
Por ahora, queda claro que la combinación de baja paternal y activismo digital puede ser una fórmula peligrosa que pone en jaque la percepción pública de los líderes políticos.