Zapatero rompe el silencio: ¿Está Pedro Sánchez en la cuerda floja y Salvador Illa listo para tomar el relevo?
José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno y figura clave en el PSOE, ha decidido salir de las sombras para lanzar un mensaje contundente: Pedro Sánchez debe apartarse del liderazgo del partido y del Ejecutivo.
Esta declaración marca un punto de inflexión en la crisis interna que atraviesa el socialismo español.
Zapatero sostiene que el desgaste político y judicial que sufre Sánchez es irreversible y que sólo un cambio de liderazgo puede evitar el naufragio del PSOE antes de las elecciones previstas para 2027.
En este contexto, ha propuesto a Salvador Illa, actual presidente de la Generalitat de Cataluña, como el candidato idóneo para tomar las riendas del Gobierno.

Esta propuesta no es casual.
Zapatero, quien nunca ha abandonado del todo el control interno del partido, ve en Illa una figura capaz de renovar la imagen del PSOE y restablecer la confianza perdida entre la militancia y la ciudadanía.
Sin embargo, la jugada enfrenta un obstáculo importante: los socios de investidura en Cataluña, especialmente Esquerra Republicana (ERC) y Junts per Catalunya (Junts), rechazan de plano la posibilidad de que Salvador Illa acceda a La Moncloa.
Esta negativa complica aún más la estabilidad política y abre la puerta a una operación de cambio de cromos que inquieta incluso dentro del propio Partido Socialista Catalán.
La idea de entregar la presidencia de la Generalitat a los independentistas a cambio de garantizar la estabilidad del Ejecutivo central es vista por muchos como una maniobra arriesgada y controvertida, catalogada por algunos como una “locura” política.

Este escenario se ha visto reforzado tras una reunión secreta entre Pedro Sánchez y Salvador Illa en el Palacio de la Moncloa, que tuvo lugar el pasado viernes sin constar en ninguna agenda oficial.
El encuentro se produjo en medio de una tormenta política, marcada por la imputación de Santos Cerdán, secretario de organización del PSOE, acusado de corrupción relacionada con adjudicaciones públicas.
La Guardia Civil incluso intervino en la sede de Ferraz para clonar dispositivos electrónicos vinculados a Cerdán, lo que ha incrementado la presión sobre Sánchez y su círculo más cercano.
Desde el miércoles, Pedro Sánchez ha mantenido un perfil bajo, sin actividades públicas y limitándose a reuniones discretas con su equipo más próximo.
Su única acción notable ha sido enviar una carta a la OTAN rechazando el aumento del gasto en defensa, una señal de que el presidente está adoptando una estrategia de silencio y contención ante la crisis.
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Mientras tanto, el partido se encuentra dividido.
Por un lado, hay quienes defienden que Sánchez debe resistir y continuar al frente pese a las dificultades.
Por otro, figuras como Zapatero ya han pedido abiertamente su dimisión, convencidos de que es la única vía para salvar al PSOE.
La influencia de Zapatero en el partido sigue siendo considerable, y su deseo de apartar a Sánchez podría traducirse en un desenlace rápido si logra movilizar a las bases y a los sectores clave dentro del partido.
El trasfondo económico también juega un papel importante.
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El PSOE, como partido gobernante, genera importantes recursos y beneficios para sus estructuras, por lo que la estabilidad interna es crucial para mantener ese flujo.
La propuesta de Zapatero y la posible llegada de Illa al liderazgo del Ejecutivo abren un escenario nuevo y turbulento en la política española.
La negociación con los independentistas catalanes, la gestión de la crisis judicial y la respuesta social serán factores determinantes en los próximos meses.
Además, esta situación pone en evidencia la fragilidad del actual gobierno y la complejidad de mantener alianzas en un contexto político fragmentado y polarizado.
El futuro del PSOE parece depender ahora de un delicado equilibrio entre la renovación y la continuidad, con Zapatero jugando un papel central en la definición del rumbo.
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Si Sánchez finalmente abandona la Moncloa, el cambio de liderazgo podría marcar un antes y un después en la dinámica política española, con Salvador Illa como protagonista de una nueva etapa.
Sin embargo, el rechazo de los socios catalanes y las tensiones internas podrían complicar la transición y generar nuevas crisis dentro del partido.
En definitiva, la petición de Zapatero representa una apuesta arriesgada que busca evitar el hundimiento del PSOE, pero que también podría desencadenar un terremoto político de grandes dimensiones.
El desenlace de esta crisis será observado con atención por toda España, ya que sus repercusiones afectan no solo al partido socialista sino al equilibrio del Gobierno y al futuro político del país.
¿Conseguirá Zapatero imponer su voluntad y transformar el liderazgo del PSOE?
¿O la resistencia interna y las alianzas políticas impedirán un cambio en La Moncloa?
La incertidumbre domina el panorama político español.