馃幀馃敟 隆LA VERDAD OCULTA DE RICARDO DAR脥N! A LOS 68 A脩OS, NOMBRA A CINCO PERSONAS A LAS QUE NUNCA PERDONAR脕: TRAICIONES QUE SACUDEN EL CINE ARGENTINO! 馃槺馃挃

Me parece que la aparici贸n de este fue aclamado como el gran caballero del cine argentino, un actor intocable, respetado incluso por quienes no compart铆an sus ideas.

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Pero hoy, a los 68 a帽os Ricardo Dar铆n sorprende al confesar algo que pocos imaginaban.

Hay cinco personas a las que jam谩s podr谩 perdonar.

Detr谩s de los aplausos y los premios se esconden traiciones, acusaciones infundadas y heridas que nunca cerraron del todo.

No es una historia de rencor, es una historia de l铆mites.

驴Qu茅 vivi贸 realmente Dar铆n fuera del escenario? 驴Y qui茅nes son esos cinco nombres que marcaron su vida con un antes y un despu茅s? Ricardo Alberto Dar铆n naci贸 el 16 de enero de 1957 en Buenos Aires, Argentina, en el seno de una familia donde el arte no era una opci贸n, sino parte de la vida diaria.

Su padre, Ricardo Dar铆n padre fue un reconocido actor de cine y teatro.

Su madre, Ren茅 Roxana, tambi茅n actriz, sembr贸 en 茅l a pasi贸n por el escenario desde la infancia.

No creci贸 en la pobreza, pero tampoco en la opulencia.

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Vivi贸 en un entorno donde la fama era fr谩gil y los aplausos pasajeros.

Desde muy joven, Darin demostr贸 una sensibilidad particular.

A los 10 a帽os ya se mov铆a con soltura entre c谩maras y libretos y a los 14 debut贸 en televisi贸n argentina.

Su presencia era magn茅tica.

Su voz grave y su mirada reflexiva parec铆an anunciar desde entonces que estaba destinado a algo grande, pero no fue el 茅xito inmediato lo que lo forj贸, sino una persistencia callada, una dedicaci贸n casi silenciosa por el oficio de actuar.

Durante los a帽os 70 y 80, Ricardo se convirti贸 en rostro habitual de la televisi贸n argentina, participando en novelas populares que lo llevaron al coraz贸n del p煤blico.

Sin embargo, lejos de conformarse con el estrellato televisivo, anhelaba algo m谩s profundo.

Contar historias que transformaran, incomodaran, que dejaran huella.

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Ese deseo lo llev贸 a cruzar la frontera hacia el cine de autor, un terreno mucho m谩s exigente, donde cada gesto cuenta.

El cambio no fue f谩cil, muchos lo encasillaban como gal谩n de telenovelas y pocos cre铆an que pudiera brillar en papeles m谩s complejos.

Pero Darin demostr贸 que no solo ten铆a presencia, ten铆a alma.

Pel铆culas como Nueve Reinas 2000 y El Hijo de la novia 2001 no solo lo consolidaron como actor dram谩tico, sino que abrieron las puertas del reconocimiento internacional.

Con El secreto de sus ojos, 2009, pel铆cula que gan贸 el 脫scar a mejor pel铆cula extranjera, Dar铆 se convirti贸 en un s铆mbolo de calidad cinematogr谩fica para toda Am茅rica Latina.

Su estilo de actuaci贸n no era ostentoso ni histri贸nico, era contenido humano, dolorosamente real.

Esa forma tan suya de interpretar a hombres rotos, silenciados por la vida, lo hizo conectar con un p煤blico que ve铆a en 茅l algo m谩s que un actor, un espejo emocional.

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Pero mientras su carrera ascend铆a como un cohete, Ricardo se volv铆a cada vez m谩s esquivo con los medios, rechazaba esc谩ndalos, evitaba el espect谩culo vac铆o de la far谩ndula y cultivaba una imagen de hombre reservado, centrado en su trabajo y su familia.

Se cas贸 con Florencia Bas, con quien form贸 una pareja duradera y tuvo dos hijos.

En un mundo donde todo parece ef铆mero, Darin construy贸 una vida s贸lida, alejada de los focos innecesarios.

Sin embargo, esa misma sinceridad que lo volv铆a admirable fue para muchos tambi茅n un arma de doble filo.

Ricardo nunca temi贸 decir lo que pensaba, ni dentro ni fuera del set, y con los a帽os esa franqueza le vali贸 no solo respeto, sino tambi茅n enemistades.

Porque si algo aprendi贸 en su recorrido es que decir la verdad en un entorno de poder y expectativas tiene un precio.

Detr谩s del 茅xito hab铆a grietas invisibles, momentos en los que su palabra fue mal interpretada.

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gestos que se convirtieron en titulares, silencios que fueron vistos como desprecio.

Y aunque nunca se consider贸 un provocador, su sola presencia, con esa mezcla de inteligencia y calma bastaba para incomodar a m谩s de uno.

Pocos imaginaban que alguien como Ricardo Dar铆n, admirado por su elegancia y perfil bajo, llegar铆a alguna vez a protagonizar titulares por disputas p煤blicas.

Y sin embargo, hubo momentos en los que su nombre se convirti贸 en sin贸nimo de controversia, no por esc谩ndalos vac铆os, sino por enfrentamientos cargados de fondo, pol铆tica, integridad, poder y dignidad profesional.

El m谩s resonante de todos fue, sin duda, su cruce con Cristina Fern谩ndez de Kirchner, expresidenta de la naci贸n argentina.

En una entrevista publicada en 2013, Darin lanz贸 una pregunta que reson贸 como un trueno en el 谩mbito pol铆tico.

驴C贸mo hizo su patrimonio para crecer tanto? No fue un ataque directo, sino una inquietud que muchos compart铆an en silencio.

Pero proveniente de una figura tan respetada como 茅l, la pregunta no pas贸 desapercibida.

Cristina Kirschner no tard贸 en responder.

Public贸 una carta abierta en su p谩gina de Facebook en la que acusaba a Dar铆n de desconocer los hechos, de repetir discursos opositores y de tener problemas con la FIP.

Aquella carta fue lapidaria y encendi贸 un fuego cruzado entre quienes apoyaban al actor y quienes defend铆an al gobierno.

En cuesti贸n de horas, Darin pas贸 de ser un icono querido a un personaje pol茅mico.

Algunos lo acusaron de meterse donde no deb铆a.

Otros lo defendieron como un ciudadano con derecho a opinar.

Lo que muchos no vieron fue el costo emocional que esa exposici贸n le gener贸.

En varias entrevistas posteriores, Darin confes贸 haberse sentido dolido, incluso angustiado, no por el intercambio de palabras, sino por la dimensi贸n que tom贸 el asunto.

“Yo no quer铆a agredir a nadie, solo expres茅 una preocupaci贸n leg铆tima”, dijo con voz temblorosa en un programa de televisi贸n.

Pero ya era tarde, la grieta estaba abierta y 茅l hab铆a quedado en el medio.

A帽os antes ya hab铆a tenido un rose con otro nombre vinculado al poder, Ricardo Echeganay, entonces director de la AFIP, la agencia fiscal argentina.

En 2012, Echegaray insin贸 que Dar铆 deb铆a explicaciones al fisco.

No present贸 pruebas ni acusaciones formales, pero la frase bast贸 para instalar la sospecha.

El actor, acostumbrado a manejar su vida privada con discreci贸n estall贸 p煤blicamente.

“Estas declaraciones son falsas y tienen motivaciones pol铆ticas”, denunci贸.

exigi贸 una rectificaci贸n, nunca la obtuvo.

Este episodio fue especialmente duro.

No se trataba de un rumor de revista, sino de una acusaci贸n que pon铆a en juego su honor.

Durante meses, la prensa lo persigui贸 con preguntas mientras sus abogados preparaban respuestas legales.

Para Dar铆n, el arte y la 茅tica eran inseparables.

Ser se帽alado por evasi贸n fiscal sin pruebas fue una afrenta personal.

Algunos amigos del medio dijeron que nunca lo hab铆an visto tan afectado, no por el miedo a la justicia, sino por la injusticia del se帽alamiento.

Pero no todos los conflictos de Darin ocurrieron en el 谩mbito pol铆tico.

Uno de los m谩s delicados surgi贸 en el coraz贸n del cine que tanto amaba.

En 2014, mientras la pel铆cula Relatos Salvajes arrasaba en taquilla y festivales, un comentario inesperado lo puso en el centro de otra pol茅mica.

Erika Rivas, su compa帽era de elenco, ins贸 en una entrevista que trabajar con Darin no hab铆a sido una experiencia grata.

Lo calific贸 de dif铆cil y aunque no utiliz贸 palabras hiirientes, la declaraci贸n hizo ruido.

Para una figura tan respetada como Dar铆n, que siempre hab铆a cultivado un perfil colaborativo, el se帽alamiento fue doloroso.

En lugar de responder con agresi贸n, ofreci贸 una explicaci贸n mesurada.

Lamento que haya sentido eso.

Tal vez hubo un malentendido.

Siempre trabaj茅 con respeto, dijo.

Pero las palabras no bastaron para calmar al revuelo.

La prensa del espect谩culo amplific贸 la atenci贸n y por primera vez se puso en duda la imagen p煤blica de Ricardo como compa帽ero de trabajo.

Aquella fue una grieta sutil profunda.

No hubo insultos, ni gritos, ni esc谩ndalos, solo miradas rotas y silencios inc贸modos que se prolongaron m谩s all谩 del rodaje.

La herida, aunque invisible, qued贸 marcada.

En estos tres episodios con Cristina, con Echegar y con Erika, Darina aprendi贸 algo que no se ense帽a en las escuelas de actuaci贸n, que la verdad cuando se dice en voz alta puede costar caro y que incluso los 铆dolos, por m谩s queridos que sean, no est谩n exentos de ser juzgados o mal interpretados.

Cuando parec铆a que el conflicto con Eric Rivas hab铆a sido una excepci贸n, una grieta aislada en una carrera impecable, el testimonio de Valeria Bertucheli termin贸 por resquebrajar a煤n m谩s la imagen p煤blica de Ricardo Dar铆n.

En 2018, la actriz, conocida por su perfil reservado, sorprendi贸 al declarar en una entrevista que hab铆a abandonado una obra teatral, no por razones art铆sticas, sino porque Ricardo Dar铆n me hizo sentir mal durante todo el proceso.

No dio detalles precisos, no habl贸 de maltratos f铆sicos ni de insultos expl铆citos, pero sus palabras fueron lo suficientemente contundentes como para abrir un nuevo frente medi谩tico.

La prensa reaccion贸 con voracidad.

Algunos periodistas defendieron a Darin con fervor, mientras otros comenzaron a revisar con lupa su trayectoria y actitudes en el trabajo.

驴Era posible que el actor m谩s respetado del pa铆s tuviera un lado autoritario? 驴Hab铆a algo que nunca se hab铆a contado? Ricardo Dar铆n, fiel a su estilo, no se escondi贸.

En lugar de negar, eligi贸 un camino inusual, la disculpa p煤blica.

En una entrevista televisiva mir贸 a C谩mara y dijo, “Si Valeria se sinti贸 mal, yo le pido disculpas.

Jam谩s quise que nadie se sintiera as铆 trabajando conmigo.

” Fue un gesto que dividi贸 opiniones.

Para algunos demostraba grandeza y humildad.

Para otros era una confirmaci贸n t谩cita de que algo hab铆a ocurrido, pero lo m谩s complejo a煤n estaba por llegar.

Poco tiempo despu茅s, Romina Gaetani, otra actriz con la que Dar铆 comparti贸 proyectos en televisi贸n, declar贸 en un programa de entrevistas que el actor hab铆a tenido comentarios y actitudes inapropiadas durante su trabajo juntos.

Al igual que Bertucheli, Gaetani no dio detalles expl铆citos, no acus贸 formalmente, pero tampoco dej贸 lugar a dudas.

Su experiencia no hab铆a sido positiva.

Esta vez, Darin opt贸 por una postura m谩s firme, neg贸 categ贸ricamente las declaraciones y asegur贸 que lo dicho por Gaetani no era verdad.

agreg贸 que le dol铆a profundamente ser blanco de ese tipo de acusaciones, especialmente cuando, seg煤n 茅l, no reflejaban lo que hab铆a ocurrido en realidad.

Pero el da帽o estaba hecho.

La figura intachable del actor comenz贸 a verse envuelta en una nube de sospechas, y el debate sobre los l铆mites del poder, la incomodidad en los sets y el trato entre colegas se instal贸 en el coraz贸n del espect谩culo argentino.

Lo que m谩s afect贸 a Dar铆 no fue la p茅rdida de contratos ni el ruido medi谩tico, fue la traici贸n de un entorno que 茅l consideraba su casa, el mundo del arte.

En varias entrevistas reconoci贸 sentirse en estado de confusi贸n.

Dijo, “Hay cosas que no entiendo.

A veces me pregunto si fui torpe, si habl茅 de m谩s o si simplemente ya no encajo en este nuevo clima”, confes贸 con una mezcla de tristeza y perplejidad.

Durante Mises se retir贸 del foco, cancel贸 entrevistas, rechaz贸 ofertas de trabajo y se refugi贸 en su familia.

En el silencio busc贸 respuestas.

Algunos allegados dicen que comenz贸 a revisar antiguos v铆nculos, a preguntarse si su car谩cter directo, ese que tantos admiraban, hab铆a sido mal interpretado o peor a煤n, lastimado sin querer.

Otros, en cambio, aseguran que se sinti贸 injustamente juzgado, v铆ctima de una nueva sensibilidad, donde cada palabra puede volverse un arma.

Las grietas en la carrera de Dar铆n no fueron provocadas por esc谩ndalos tradicionales ni excesos.

Fueron producto de relaciones humanas fracturadas, de percepciones distintas, de momentos que quiz谩s nunca se esclarecer谩n del todo.

Y tal vez eso sea lo m谩s doloroso, saber que hay heridas que ni siquiera la verdad puede cerrar.

En la trayectoria de Ricardo Dar铆n no hay redenci贸n cinematogr谩fica que supere la introspecci贸n que vivi贸 en carne propia durante los 煤ltimos a帽os.

Las pol茅micas, lejos de destruirlo, lo obligaron a mirar hacia dentro con una honestidad brutal.

Y esa fue quiz谩s la actuaci贸n m谩s dif铆cil de su vida, la de ser espectador de sus propios errores, reales o percibidos, mientras el p煤blico lo observaba en silencio, esperando una respuesta que no siempre ten铆a.

Despu茅s del hurac谩n medi谩tico que significaron los testimonios de Valeria Bertucheli y Romina Gaetani, Darin opt贸 por algo que pocos artistas de su talla se atreven a hacer.

Hablar sin guion.

Entrevistas sinceras y cargadas de emoci贸n, se mostr贸 vulnerable.

Reconoci贸 que no hab铆a estado preparado para enfrentar un mundo que cambiaba vertiginosamente en torno a lo que se considera aceptable en una relaci贸n laboral.

Yo vengo de otra 茅poca donde muchas cosas no se cuestionaban, pero eso no me justifica.

Si alguien se sinti贸 herido por m铆, yo no tengo m谩s que pedir perd贸n, dijo en una conversaci贸n 铆ntima para un canal argentino.

Lejos de aferrarse a su prestigio, eligi贸 la incomodidad de la revisi贸n personal, habl贸 con colegas, escuch贸 a sus hijos y se permiti贸 dudar.

En un momento revelador coment贸 que uno de sus mayores miedos no era perder proyectos ni premios.

sino que su nieto, cuando sea grande lea titulares viejos y se pregunte si su abuelo fue injusto con alguien.

Esa confesi贸n, tan sencilla como devastadora, mostr贸 a un Dar铆n m谩s humano que nunca.

En medio de esta etapa de reflexi贸n, se reencontr贸 con Florencia Bas, su compa帽era de vida.

Juntos emprendieron un proceso de reconstrucci贸n emocional en el que la familia se volvi贸 refugio y faro.

Tambi茅n retom贸 actividades que hab铆a postergado por a帽os, la lectura en soledad, el cine como espectador, los encuentros con amigos lejos de los reflectores.

No todo fue negativo.

Algunos colegas que hab铆an trabajado con 茅l durante d茅cadas salieron en su defensa no para negar los testimonios ajenos, sino para aportar otra mirada.

Destacaron su generosidad en el set, su capacidad de escuchar, su obsesi贸n porque el trabajo saliera perfecto.

Ese respaldo le devolvi贸 algo de calma, pero no borr贸 el peso de lo vivido.

Ricardo Dar铆n no busc贸 una limpieza de imagen, no contrat贸 agencias de prensa ni mont贸 estrategias de control de da帽os, simplemente eligi贸 el camino m谩s dif铆cil, el de la autocr铆tica y la paciencia, porque entendi贸 que en esta etapa de su vida el verdadero aplauso ya no viene del p煤blico, sino de poder mirarse al espejo con tranquilidad.

Hoy, a sus 68 a帽os, Ricardo Dar铆n sigue caminando con paso sereno, pero sus huellas ya no son las mismas.

Aquel actor que parec铆a inmune al esc谩ndalo, hoy carga con cicatrices invisibles que no se borran con premios ni alfombras rojas.

Algunas de esas heridas siguen abiertas, otras apenas cicatrizaron con el tiempo y el perd贸n propio y ajeno.

No hay lista escrita.

Darin nunca nombr贸 formalmente a esos cinco rostros que dejaron una marca indeleble en su camino.

Pero en cada entrevista, en cada silencio cargado de sentido, es posible intuir que hay nombres que a煤n pesan, que no fueron olvidados ni perdonados.

Quiz谩s el tiempo le d茅 la distancia necesaria para comprender lo incomprendido.

O tal vez, como 茅l mismo dijo una vez, hay cosas que uno simplemente aprende a cargar porque no todo se resuelve y no todo necesita resoluci贸n.

A veces lo que queda es la conciencia tranquila de haber enfrentado las sombras sin esconderse.

Y entonces surge la gran pregunta.

Vale la pena decir siempre lo que uno piensa, incluso si eso te cuesta amistades, reputaci贸n o paz.

驴Puede alguien tan querido como Dar铆n ser tambi茅n el villano en la historia de otro? No hay respuestas claras.

Solo queda la invitaci贸n a mirar m谩s all谩 del mito, a entender que incluso las leyendas tienen zonas oscuras y que quiz谩s en esa complejidad radica su verdadera grandeza.

Porque al final del d铆a todos, incluso los 铆dolos, tienen su lista de personas a las que nunca podr谩n perdonar.

 

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