Marta es una mujer de 39 años procedente de Palencia.
Se define a sí misma como “muy payasa”.
Y también como “una cachonda mental”.
Aunque reconoce que a veces se vuelve más formal.
Es cantante profesional.
Hace temporada en una orquesta pequeña.


Durante el año desarrolla proyectos individuales.
Sin embargo, no siempre fue así.
Confiesa que antes tenía un pánico escénico brutal.
Le aterraba que todo el mundo la observase.
Ni siquiera se planteaba subirse a un escenario.
Con el tiempo logró superarlo.

En First Dates busca un hombre sociable.
También cariñoso.
Que la deje ser libre.
Y con el que pueda ser ella misma.
Aclara que no tienen que ser súper guapos.
Pero sí atractivos mentalmente.


Confiesa que le gusta que le estimulen la mente.
Eso es clave para ella.
Su cita es Cristián.
Tiene 42 años.
Llega desde Ponferrada.
Se define como divertido según la persona.


Dice que depende mucho de las vibras.
Que puede llegar a serlo aunque no lo parezca.
Nada más verle, Marta sonríe de oreja a oreja.
Le confiesa que también está nerviosa.
Se sientan juntos en la barra.
El ambiente es distendido.


A solas con la cámara, Marta es clara.
“Es guapete”, asegura.
Descubren que no comparten lugar de origen.
Pero sí una experiencia laboral.
Ambos trabajaron como soldadores en Renault.
Eso les sorprende.


Se dirigen a la mesa para conocerse mejor.
Antes discuten quién va delante.
Cristián insiste en pasar primero.
Entre risas, Marta confiesa el motivo.
Lleva la falda muy corta.
Y se le ve el culo.


Tras la cena se trasladan al privé.
Allí ocurre algo inesperado.
Marta introduce la mano en su bota.
Saca un papel.
Dice que se ha traído una chuleta.
Cristián se queda sorprendido.

Marta le propone cantar.
Confiesa que nunca ha interpretado esa canción.
Quiere que él la conozca mejor.
La música comienza a sonar.
Interpreta “Palabra Prohibida” de Samuraï.
Las luces se apagan.


Cristián observa atento.
A solas con la cámara lo reconoce.
Dice que canta como los ángeles.
Marta se siente cómoda.
Pensaba que estaría más nerviosa.
Pero lo ha disfrutado mucho.

Mientras canta, Marta lo nota serio.
Él le aclara que está concentrado.
Le dice que canta muy bien.
Aun así, Cristián duda.
La ve encantadora.
Pero no cree que vaya a ir más allá.

Marta termina de cantar.
Siente vergüenza.
Pero su cita solo tiene halagos.
Valora mucho su talento.
La actuación deja huella.
Aunque el futuro entre ellos sea incierto.