Fresi tiene 23 años.
Es estudiante de literatura y también electricista.
Llega desde Cornellá, en Barcelona.
Acude a First Dates para buscar a su otra mitad.
Se define como una persona elegante.
Pero también callejera y traviesilla de barrio.


Nada más llegar a la barra, Carlos Sobera le hace una pregunta.
Quiere saber de dónde procede su peculiar nombre.
Fresi intenta explicarlo con calma.
Dice que viene de un rollo literario que leyó hace ocho años.
Una teoría que afirma que estamos anclados a una palabra al nacer.
Relacionada incluso con el nombre del DNI.


El presentador se muestra algo confuso.
Pero Fresi continúa con la historia.
Cuenta que se hizo pasar por una amiga.
Para asustar a unos “jambos” por WhatsApp.
Y que el nombre se integró de forma orgánica.
Carlos Sobera sigue sorprendido.


Fresi habla entonces de su pasión por la literatura.
Explica que está muy centrado en su carrera.
Sueña con convertirse en un escritor famoso.
Dice que disfruta leyendo a Petrarca.
Y que no le gustan los autores vivos.
Esto deja perplejo al presentador.


En el amor, Fresi busca a alguien agradable.
También atractiva.
Por la puerta del restaurante llega Marina.
Tiene 24 años.
Es estudiante.
Llega desde Granada.


Marina se define como graciosa.
Con don de gente.
Y muy apañada.
Cuenta que es mitad murciana.
Y mitad de Albacete.
Su energía es positiva.


Desde la barra comienzan a conocerse.
Las primeras impresiones no tardan en aparecer.
A Fresi le entra directamente por el ojo.
Marina también lo ve atractivo.
Hay buena sintonía inicial.
Carlos Sobera los acompaña a la mesa.

Ya sentados, hablan de a qué se dedican.
Marina cuenta que estudia un grado superior.
De información y asistencia.
Quiere desarrollarlo en Granada.
Fresi le hace una pregunta inesperada.
“¿Ahí es donde se enseña la mezquita?”.


Marina se queda paralizada.
Le aclara que se refiere a la Alhambra.
El comentario la deja descolocada.
Más tarde lo comenta al programa.
“La mezquita de Granada…”.
Reconoce que se quedó un poco en shock.

La conversación continúa con los viajes.
Fresi confiesa que no le gusta viajar.
Prefiere estar a sus cosas mentales.
Dice que está en un momento de introspección.
Este detalle no convence a Marina.
Para ella, viajar es fundamental.

Marina estudia turismo.
Y le encanta conocer mundo.
No entiende esa forma de pensar.
Se pregunta si pide tanto.
La diferencia empieza a notarse.
La velada queda en el aire.