Frandasi es un soltero de 51 años que se dedica profesionalmente al adiestramiento de animales y llega desde Málaga con la ilusión de descubrir si bajo los focos de First Dates puede encontrar a su otra mitad.
Nada más llegar al restaurante, le explica a Carlos Sobera que enseña a todo tipo de animales, sin excepción.
Como prueba de ello, lleva consigo un peluche con forma de cerdo que despierta inmediatamente la curiosidad del presentador.
Carlos Sobera no duda en preguntarle de qué manera consigue adiestrar a un animal así.
Frandasi responde con total seguridad y entusiasmo.
Asegura que a un cerdo se le puede enseñar prácticamente cualquier cosa.


Explica que pueden aprender a abrir cajones, a guardar objetos e incluso a tocar la guitarra.
Las palabras del soltero dejan completamente alucinado a Carlos Sobera.
El presentador, entre risas, asegura que quiere uno de esos animales entrenados.
La conversación continúa derivando hacia el terreno sentimental.
Frandasi confiesa que ha tenido varias relaciones a la vez.
Aclara que no fue algo planeado, simplemente sucedió.


Reconoce que durante esa etapa se sintió muy feliz.
Incluso asegura que en algunos momentos se sentía “muy hombre”.
Aclara que aquella experiencia poliamorosa duró aproximadamente un año.
Aunque fue intensa, afirma que ya quedó atrás.
Ahora dice buscar algo diferente.
Una conexión más estable y real.

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Por la puerta del restaurante aparece Belén.
Tiene 47 años y llega desde Málaga.
Es esteticista y masajista.
Asegura que le encanta que la miren.
Y también disfruta mucho bailando.
Su presencia no pasa desapercibida.


Desde la barra, ambos intercambian sus primeras impresiones.
Frandasi confiesa al programa que no es exactamente lo que estaba buscando.
Sin embargo, frente a ella se muestra educado y amable.
Le dice que le parece muy guapa y llamativa.
Belén sonríe ante el comentario.
La tensión inicial se suaviza.


Belén se fija rápidamente en el cerdito que Frandasi ha dejado sobre la mesa.
Él le explica que ese detalle lo define bastante.
Cuenta que tiene una cerdita en su vida real.
Incluso le dice que el peluche es un regalo para ella.
El gesto sorprende y encanta a la soltera.
La conexión parece mejorar en ese momento.


Carlos Sobera los acompaña hasta la mesa.
Allí continúan conociéndose con más profundidad.
Belén le confiesa que estuvo casada con una mujer.
Aclara que no tiene hijos.
Entonces Frandasi la sorprende con una revelación.
Le cuenta que él tiene tres hijos.


Explica que uno es argentino.
Otro es norteamericano.
Y el tercero es español.
Belén reacciona con humor ante la información.
Le dice que va dejando su huellita por ahí.
Él responde entre risas que por eso no quiere irse de este país.


Frandasi reconoce que ha llevado una vida muy intensa.
Llena de experiencias y relaciones.
Belén, sin filtros, comenta al programa que él ha sido “muy puto”.
La sinceridad marca la conversación.
Después hablan de lo que buscan en una relación.
Belén tiene claro que quiere un compañero de vida.


La respuesta deja a Frandasi sorprendido.
Ella siente que él intenta vender una imagen más reprimida.
Pero no termina de creerle.
Comenta que parece paradito, pero que no lo es tanto.
Asegura que ese discurso puede vendérselo a otra persona.
La cita avanza entre dudas, ironía y opiniones encontradas.