Una traición, un imperio derrumbado y una confesión que está sacudiendo al mundo entero.

Hace apenas unas horas, Cilia Flores, la esposa de Nicolás Maduro, rompió el silencio en un juzgado de Nueva York y lo que dijo dejó helados a los fiscales estadounidenses.
Secretos que llevaba guardando por más de dos décadas salieron a la luz revelando una red de corrupción, narcotráfico y poder que nadie imaginaba.
¿Qué fue exactamente lo que confesó la mujer más poderosa de Venezuela? Quédate hasta el final de este video y descúbrelo porque lo que vas a escuchar cambiará todo lo que creías saber sobre el régimen chavista.
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La sala del Tribunal Federal de Manhattan estaba en completo silencio.

Los reflectores apuntaban directamente hacia una mujer de 69 años que apenas podía sostener la mirada.
Sus manos temblaban mientras los agentes de la DEA la escoltaban hacia el estrado.
Era Silvia Adela Flores de Maduro, la autoproclamada primera combatiente de Venezuela.
La mujer que durante más de tres décadas fue la sombra del poder más oscuro de América Latina.
Pero aquella mañana no había discursos revolucionarios ni arengas bolivarianas.
Lo que había era una mujer derrotada capturada junto a su esposo apenas 48 horas antes en un operativo militar que sacudió a toda la región.
El operativo llevaba por nombre Resolución Absoluta y fue ejecutado por fuerzas especiales estadounidenses en la madrugada del sábado 3 de enero.
Bombardeos estratégicos sobre Caracas, ataques a fuerte Tiuna, el principal complejo militar venezolano y helicópteros sobrevolando la capital, mientras la fuerza delta se abría paso hasta el corazón del poder chavista.

En menos de 4 horas, Maduro y Cilia fueron extraídos del país y trasladados al buque USSIMA rumbo a Estados Unidos, donde ahora enfrentan cargos por narcoterrorismo, tráfico de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos.
Pero lo que nadie esperaba era lo que Silvia comenzaría a revelar una vez que pisó suelo estadounidense.
Según fuentes cercanas al proceso judicial, la primera dama venezolana habría comenzado a colaborar con las autoridades proporcionando información que podría hundir no solo a Maduro, sino a todo el entramado criminal que sostuvo al chavismo durante más de dos décadas.
Las primeras revelaciones apuntan directamente al corazón del llamado cártel de los soles, esa estructura de narcotráfico integrada por militares y políticos venezolanos que Estados Unidos considera una de las organizaciones criminales más peligrosas del hemisferio occidental.
Cilia Flores nació el 15 de octubre de 1956 en Tinaquillo, un pequeño pueblo del estado Cojedes en el centro de Venezuela.

Creció en los barrios humildes del oeste de Caracas, sin imaginar que décadas después se convertiría en una de las figuras más poderosas y polémicas del continente.
Estudió derecho en la Universidad Santa María y se especializó en derecho penal y laboral.
Su carrera política comenzó cuando decidió defender legalmente a los militares rebeldes que intentaron derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez en 1992.
Entre esos militares estaba Hugo Chávez Frías, el hombre que cambiaría la historia de Venezuela para siempre.
fue precisamente durante esa travesía por la liberación de Chávez cuando conoció a Nicolás Maduro.
Ella misma lo recordó en una entrevista diciendo que un día en una asamblea en Katia, un muchacho pidió la palabra, habló y ella se quedó mirándolo pensando qué inteligente era.
Así comenzó una relación que duraría más de tres décadas, aunque el matrimonio formal no llegaría hasta julio de 2013, poco después de que Maduro ganara las elecciones presidenciales.

Tras la muerte de Chávez.
El encargado de casarlos fue Jorge Rodríguez, uno de los políticos más influyentes del régimen, quien ahora también enfrenta señalamientos por parte de las autoridades estadounidenses.
Las revelaciones de Silia Flores ante el juzgado de Nueva York comenzaron con una confesión que dejó atónitos a los presentes.
Según los documentos judiciales desclasificados por el Departamento de Justicia, Cilia habría recibido cientos de miles de dólares en sobornos para facilitar encuentros entre importantes narcotraficantes y funcionarios de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela.
El acuerdo era simple pero devastador.
Pagos mensuales a cambio de garantizar el paso libre de vuelos cargados con cocaína.
$100,000 por cada avión que despegara sin ser inspeccionado.

Parte de ese dinero llegaba directamente a los bolsillos de la primera combatiente.
Pero eso era solo el comienzo.
La historia de la familia Flores está manchada por escándalos que van mucho más allá de simples sobornos.
En noviembre de 2015, dos sobrinos de Cilia, Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas fueron arrestados en Haití por agentes encubiertos de la DEA.
Los acusaban de conspirar para introducir 800 kg de cocaína de alta pureza a Estados Unidos.
Lo más impactante es que durante las grabaciones realizadas por los agentes estadounidenses, los sobrinos de Cilia explicaron que utilizarían el hangar presidencial del aeropuerto de Maiketía para cargar la droga.
Ese hangar es un área restringida bajo estricto control del gobierno venezolano y de las fuerzas armadas.
Las grabaciones revelaron algo todavía más perturbador.
Los sobrinos de la primera dama afirmaron que estaban en guerra con Estados Unidos y que tenían acceso directo a recursos estatales y protección oficial para sus operaciones.
En 2017, ambos fueron condenados a 18 años de prisión por una corte federal de Nueva York.
Sin embargo, en 2022 fueron liberados en un intercambio de prisioneros entre Washington y Caracas, lo que generó aún más sospecha sobre las conexiones del poder chavista con el narcotráfico internacional.
La estructura criminal que ahora enfrenta la justicia estadounidense tiene un nombre que se ha vuelto sinónimo de corrupción militar, el cartel de los soles.
El término surgió en los años 90 cuando dos generales de la Guardia Nacional Venezolana fueron investigados por narcotráfico.
Se les llamaba así porque en sus charreteras portaban el sol dorado que distingue a los oficiales de brigada.
Con el tiempo, el nombre se amplió para incluir a oficiales de mayor rango que llevaban dos soles en sus uniformes.
Pero lo que comenzó como casos aislados de corrupción se transformó en una estructura de poder que, según las autoridades estadounidenses, llegó a controlar todo el aparato estatal venezolano.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó al cártel de los soles como organización terrorista, equiparándolo con grupos como Alcaeda o Jamás.
Según los documentos oficiales, esta organización está dirigida por Nicolás Maduro y ha corrompido instituciones gubernamentales, incluyendo partes del ejército, los servicios de inteligencia, el poder legislativo y el poder judicial.
El cartel apoya al tren de Aragua una de las bandas criminales más violentas de América Latina y mantiene vínculos con el cartel de Sinaloa en México.
Su objetivo declarado, según las autoridades estadounidenses, es utilizar el flujo de drogas ilegales como un arma contra Estados Unidos.
Las confesiones de Cilia Flores también habrían involucrado a Dios dado Cabello, el número dos del chavismo y uno de los hombres más temidos de Venezuela.
Cabello de 62 años, ha sido vicepresidente, ministro del Interior, presidente de la Asamblea Nacional y figura clave del Partido Socialista Unido de Venezuela.
Las acusaciones en su contra son demoledoras.
Según el expediente judicial entre 2022 y 2024, Cabello viajaba regularmente a pistas de aterrizaje clandestinas, controladas por el Ejército de Liberación Nacional de Colombia, cerca de la frontera con Venezuela.
Allí se reunía con narcotraficantes para garantizar el tránsito seguro de cocaína por territorio venezolano.
El documento judicial revela que hacia finales de 2024 Cabello recibió ganancias millonarias provenientes del tráfico de cocaína.
Los narcotraficantes colombianos discutieron con socios de cabello planes para continuar el tráfico a través de Venezuela.
Estados Unidos ofrece actualmente una recompensa de 25 millones de dólares por información que conduzca a su captura.
Es una de las cifras más altas jamás ofrecidas en casos de narcotráfico internacional.
Las revelaciones sobre la familia de Cilia Flores no terminan con sus sobrinos.
Sus tres hijos del primer matrimonio con Walter Ramón Gavidia Rodríguez también están en la mira de la justicia estadounidense.
Bodo surte.
Bodo, bodo, bodo, bodo, bodo, bodo, bodo, bodo, bodo.
Walter Jacob Gavidia Flores, nacido en 1978, es abogado y fue juez del tribunal noveno de juicio del área metropolitana de Caracas, a una edad extraordinariamente joven.
Desde ese cargo conoció casos considerados clave para el gobierno de Maduro.
El excapitán Leam S.
Salazar, quien fue escolta de Hugo Chávez, lo acusó de estar vinculado al narcotráfico y de aprovechar aviones pequeños de la petrolera estatal PDBESA para transportar droga.
Joseer Daniel Gavidia Flores, nacido en 1988, es el más misterioso de los tres hermanos.
No existen imágenes públicas de él y mantiene un perfil extremadamente bajo.
Sin embargo, su nombre aparece junto al de sus hermanos en todas las investigaciones sobre corrupción.
Joswal Alexander Gavidia Flores, el menor de los tres, ha sido vinculado a lujosos viajes en aviones privados por todo el mundo.
Según investigaciones periodísticas, en 2015 de los hijos de CIA se hospedaron en el exclusivo Hotel Ritz de Madrid durante 18 días, gastando 44,000 € solo en alojamiento mientras viajaban en jet privado y compraban en las tiendas más exclusivas de la zona de Serrano.
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Ahora continuamos con las revelaciones más impactantes.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a los tres hijjastros de Maduro acusándolos de formar parte de una vasta red de corrupción que permitió al régimen beneficiarse significativamente de la importación y distribución de alimentos en Venezuela.
El programa conocido como comités locales de abastecimiento y producción o fue utilizado, según las autoridades estadounidenses, para robar al pueblo venezolano.
Los paquetes de ayuda alimentaria enviados a familias desesperadas no eran aptos para el consumo humano y tenían sobreprecios que generaban millonarias ganancias para la familia.
presidencial.
El empresario colombiano Alex Saab se convirtió en pieza clave de este entramado, acusado de dirigir una red de corrupción que usaba empresas de papel para robar millones de dólares en contratos de importación de alimentos.
SAP presuntamente transfería parte de esas ganancias a cuentas controladas por la familia de Maduro.
Según documentos judiciales, el empresario Raúl Gorrín recibió 272.
5 5 millones de dólares, de los cuales se quedó con 72.
5 millones.
Los restantes 200 millones fueron transferidos a una empresa establecida bajo el nombre de Mario Enrique Bonilla Vallera para beneficio directo de los tres hijastros de Nicolás Maduro.
Las acusaciones contra el régimen venezolano incluyen colaboración con algunos de los narcotraficantes más violentos del mundo.
El expediente judicial detalla que entre 2003 y 2011, mientras Diosdado Cabello ocupaba cargos oficiales relevantes el cartel de los setas de México, trabajó con traficantes colombianos para despachar cargamentos en barcos contenedores con cco a 6 toneladas de cocaína cada uno y en ocasiones hasta 20 toneladas desde puertos.
Venezolanos hacia México y finalmente a Estados Unidos.
Las decenas de miles de kilogramos de cocaína enviados por este grupo fueron protegidos en Venezuela por funcionarios militares conocidos como los generales.
La colaboración iba más allá de la simple protección.
El régimen venezolano institucionalizó el uso de recursos estatales para el narcotráfico.
Funcionarios vendían pasaportes diplomáticos a narcotraficantes, se facilitaban vuelos encubiertos y se ofrecía cobertura oficial para movimientos de dinero y estupefacientes.
Cuando Maduro era ministro de Relaciones Exteriores, presuntamente vendió pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes y coordinó vuelos secretos bajo inmunidad.
Diplomática para repatriar dinero ilícito desde México.
Uno de los episodios más detallados en la acusación narra el envío fallido en 2006 de más de 5.
5 toneladas de cocaína a bordo de un jet DC9 que partió del hangar presidencial en el principal aeropuerto de Venezuela.
La acusación nombra a Diosdado Cabello y a altos oficiales militares como coordinadores del envío y describe un posterior pago de sobornos por millones de dólares para encubrir el hecho cuando el cargamento fue descubierto.
El expediente también vincula al régimen con las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia, las FARC.
Según los documentos, Maduro y sus colaboradores proporcionaron cobertura policial y apoyo logístico para el transporte de cocaína a través de Venezuela, sabiendo que sus socios narcotraficantes la transportarían hacia Estados Unidos.
Se describen reuniones en instalaciones oficiales, incluyendo complejos militares e incluso el Palacio de Miraflores, sede del gobierno venezolano.
Allí se habrían facilitado campamentos, protección territorial y coordinación logística para las operaciones de narcotráfico.
El impacto del régimen chavista sobre el pueblo venezolano es devastador.
Según las Naciones Unidas, casi 8 millones de venezolanos han abandonado el país, convirtiéndolo en una de las mayores crisis de desplazamiento forzado del mundo.
La mayoría de estos refugiados se encuentran en Colombia con 2.
8 millones, Perú con 1,700,000 y Brasil, Chile y Ecuador acogiendo a cientos de miles más.
El 86.
9% de la población venezolana vive en situación de pobreza.
Según la última encuesta nacional de condiciones de vida, la escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos como agua y electricidad ha convertido la vida cotidiana en una lucha por la supervivencia.
La economía venezolana se ha reducido al 28% de su tamaño original durante los 12 años de gobierno de Maduro.
Un país que alguna vez fue uno de los más ricos de América Latina gracias a sus enormes reservas petroleras, ahora enfrenta una hiperinflación que en 2018 alcanzó el 130,060%.
Médicos venezolanos manejan taxis en Buenos Aires.
Ingenieros petroleros trabajan en restaurantes de Miami.
Abogadas limpian casas en Madrid.
una generación completa de profesionales dispersa por el mundo con títulos universitarios que muchas veces no son reconocidos en los países de acogida.
Las revelaciones de Silia Flores en el juzgado de Nueva York pintan un cuadro desolador del poder que ella misma ayudó a construir.
Según los documentos judiciales, el régimen chavista no solo participó en el narcotráfico, sino que lo convirtió en política de estado.
El ciclo de corrupción basada en narcóticos llena los bolsillos de los funcionarios venezolanos y sus familias, mientras beneficia a los narcoterroristas violentos que operan con impunidad en suelo venezolano.
Esas son las palabras exactas de la acusación formal presentada por la Fiscalía de Nueva York.
La fiscal general de Estados Unidos, Pan Bondi, anunció que tanto Maduro como Silia Flores han sido acusados formalmente en el distrito sur de Nueva York.
Los cargos contra Maduro incluyen conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para poseer ese armamento.
Bondy afirmó que ambos pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses.
La operación que capturó a Maduro y Silia requirió meses de coordinación, planificación detallada y ejecución impecable por parte de múltiples componentes del gobierno federal estadounidense.
El Departamento de Defensa dirigió el esfuerzo con apoyo del FBI y de la DEA, cuyos equipos especializados participaron en el traslado y custodia de los detenidos.
Todo el personal actuó de manera profesional y en estricto cumplimiento de la ley estadounidense y de los protocolos establecidos según el comunicado oficial.
Mientras Maduro y Silia enfrentan la justicia en Nueva York, Venezuela quedó sumida en el caos.
La vicepresidenta Delsy Rodríguez denunció los ataques como una agresión militar brutal y exigió a Estados Unidos una prueba de vida del presidente capturado.
El Tribunal Supremo de Justicia ordenó a Rodríguez asumir de forma interina los poderes presidenciales para garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación.
La decisión fue tomada considerando la falta de Maduro como temporal, lo que implica que la vicepresidenta asume las funciones del cargo por hasta 90 días.
En varios puntos del país se registraron movilizaciones de colectivos afines al régimen en rechazo al ataque y en reclamo de la liberación de Maduro.
Sin embargo, también hubo celebraciones espontáneas de ciudadanos que ven en la captura del dictador una esperanza de cambio después de años de represión y miseria.
Las redes sociales se inundaron de testimonios de venezolanos que lloraban de alivio.
“Déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y esperanza”, escribió una joven que tuvo que huir de Venezuela por la violencia del régimen.
El expediente judicial menciona que para el año 2020 el Departamento de Estado calculaba que entre 200 y 250 toneladas de cocaína eran traficadas a través de Venezuela.
Anualmente, los envíos marítimos se realizaban desde el norte de Venezuela usando lanchas rápidas, botes de pesca y contenedores de barcos.
Las frutas del narcotráfico pasaban por el mar Caribe o hacían escala en Honduras, Guatemala o México antes de llegar a territorio estadounidense.
La acusación también vincula al régimen con el Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales más violentas que ha surgido de Venezuela.
Esta banda que nació en una cárcel del estado Aragua se ha expandido por toda América Latina dedicándose al secuestro, la extorsión, el tráfico de personas y el sicariato.
El líder del Tren de Aragua, Héctor Rustenford Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero, aparece mencionado en la acusación junto a Maduro, Silia y Dios Cabello como parte de la red criminal que operaba bajo protección estatal.
Las confesiones de Silia Flores representan un punto de inflexión en la historia del chavismo.
Por primera vez, alguien del círculo más íntimo del poder está proporcionando información directa sobre el funcionamiento interno del régimen.
Los fiscales estadounidenses esperan que su testimonio permita desmantelar lo que queda de la estructura criminal que sostuvo a Maduro durante más de una década.
El proceso judicial promete ser largo y complejo con audiencias preliminares, negociaciones sobre pruebas y eventuales acuerdos que podrían extenderse durante años.
La caída de Silia Flores y Nicolás Maduro marca el fin de una era.
Durante más de 20 años, el chavismo gobernó Venezuela prometiendo justicia social y soberanía, mientras en las sombras construía uno de los imperios criminales más sofisticados del mundo.
Ahora, los tribunales de Nueva York se convierten en el escenario donde se juzgará no solo a dos personas, sino a todo un sistema de corrupción y narcotráfico que devastó a una nación entera.
Las palabras de Silia Flores ante el juez federal resonaron en la sala del tribunal como un eco de todo lo que Venezuela ha perdido.
Años de mentiras, décadas de saqueo y millones de vidas destruidas por la ambición desmedida de quienes juraron defender al pueblo, pero terminaron vendiéndolo al mejor postor.
Lo que venga después de este juicio definirá no solo el futuro de los acusados, sino la posibilidad de que Venezuela finalmente encuentre un camino hacia la justicia y la SIM reconstrucción.
Pero hay más revelaciones que aún no te hemos contado.
Cilia Flores no solo era la esposa del presidente, era, según muchos analistas, el verdadero poder detrás del trono.
La politóloga Estefanía Reyes señaló que es difícil cuantificar su poder porque ocurre tras bambalinas y no está institucionalizado.
Es peligroso no entender las dinámicas de la toma de decisiones porque eso hace difícil generar una rendición de cuentas.
En otras palabras, Silia manejaba los hilos del poder mientras Maduro daba la cara ante las cámaras.
Medios españoles la describieron como un animal político, la jefa del ala civil del Partido Socialista Unido de Venezuela y el contrapunto a los militares de Diosdado Cabello.
Sin ella, Maduro no hubiera llegado a lo más alto.
No era casual su presencia en todas las reuniones con el alto mando político y militar ni en los viajes de aliados a Caracas.
Silia siempre hablaba y sus palabras eran de peso según reportes internacionales.
El 15 de julio de 2008, una denuncia sacudió al Poder Legislativo Venezolano.
El presidente de la Unión de Trabajadores y Empleados de la Asamblea Nacional denunció que durante un concurso para elegir nuevos empleados, dos de los siete miembros del jurado fueron la prima y la nuera de Silia Flores.
La prima avaló la contratación de al menos seis familiares, incluyendo al director de seguridad de la asamblea.
La nuera facilitó el ingreso de su esposo Walter Gavidia, de la madre de Cilia y de otros cuatro familiares.
En total se identificaron 47 familiares de la primera combatiente trabajando en la Asamblea Nacional.
La denuncia fue respaldada por otros diputados que alegaron despidos arbitrarios e ilegales de más de 46 trabajadores para hacer espacio a los parientes de Cundo.
Silia.
El nepotismo era solo una de las muchas acusaciones que pesaban sobre ella.
Pero en aquella Venezuela controlada totalmente por el chavismo, ninguna investigación prosperaba.
La relación entre Cilia y la justicia venezolana es igualmente perturbadora.
El ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia reveló que su propia elección como magistrado fue realizada por Nicolás Maduro con el fin de garantizar decisiones favorables al presotá gobierno.
Añadió que Cilia Flores era quien le había comunicado personalmente que sería magistrado, ya que anteriormente había sido aliado del oficialismo ocupando otros cargos dentro del poder público.
En otras palabras, la primera dama decidía quién impartía justicia en Venezuela.
Las sanciones internacionales contra Silvia Flores comenzaron mucho antes de su captura.
En enero de 2018, el gobierno colombiano la incluyó en una lista de 200 personas con prohibición de ingresar al país por su estrecha relación y apoyo al régimen.
De Maduro, Canadá la sancionó ese mismo año junto a otros 13 funcionarios, un día después de que la Organización de Estados Americanos reportara que el gobierno venezolano había cometido delitos de lesa humanidad.
Meses después, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos congeló sus bienes explicando que Maduro se apoya en su círculo íntimo para mantenerse en el poder.
La respuesta de Maduro a las sanciones contra su esposa fue reveladora.
Si ustedes quieren atacarme, atáquenme a mí, dijo públicamente.
No se metan con Cilia.
No se metan con la familia.
No sean cobardes, su único delito es ser mi esposa.
Pero los documentos judiciales, ahora desclasificados, cuentan una historia muy diferente.
Cilia no era simplemente la esposa de un dictador, era, según las acusaciones, una pieza fundamental del engranaje criminal que sostuvo al chavismo.
Otra revelación impactante involucra al uso de la petrolera estatal PDBSA para lavar dinero del narcotráfico.
La acusación sostiene que los recursos obtenidos de las drogas habrían servido para financiar estructuras políticas, mantener lealtades dentro de las fuerzas armadas y consolidar el control del poder.
Venezuela fue convertida deliberadamente en un centro logístico clave del narcotráfico global bajo la conducción directa de la hora detenido mandatario.
Según los fiscales estadounidenses, el documento judicial abarca más de 25 años de hechos continuados y solicita el decomiso de bienes y activos vinculados a las operaciones descritas.
Los fiscales deberán demostrar no solo la existencia de envíos de droga, sino el rol específico de Maduro y Cilia en su planificación o encubrimiento.
Es un desafío probatorio considerable, pero la colaboración de Cilia podría cambiar el curso del juicio de manera dramática.
Las comparecencias ante el juez federal de Manhattan continúan esta semana.
Maduro y Silia fueron notificados formalmente de las acusaciones, garantizándoles asistencia legal y fijando las primeras pautas del procedimiento, incluida la eventual solicitud de prisión preventiva.
Ambos permanecen bajo custodia federal en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, mientras se desarrolla el juicio que promete ser uno de los más importantes en la historia del narcotráfico internacional.
El impacto de estas revelaciones trasciende las fronteras de Venezuela.
Gobiernos de todo el continente están reevaluando sus relaciones con lo que queda del régimen chavista.
Argentina y Ecuador se alinearon con la postura estadounidense reconociendo que el cartel de los soles opera como una estructura criminal híbrida, cuya expansión ha contaminado las rutas del narcotráfico en toda Sudamérica.
Venezuela se ha convertido en uno de los principales nodos logísticos del crimen organizado transnacional.
afectando la seguridad de toda la región.
Para los millones de venezolanos que han tenido que abandonar su país, estas revelaciones confirman lo que siempre sospecharon.
No huían solo de la pobreza o de la escasez.
Huían de un estado capturado por el crimen organizado donde las instituciones existían únicamente para proteger a los delincuentes que las controlaban.
La justicia que les fue negada durante décadas ahora se imparte en un tribunal de Nueva York a miles de kilómetros de su tierra natal.
El futuro de Venezuela permanece incierto con Maduro capturado y Delsy Rodríguez asumiendo temporalmente el poder.
La transición política enfrenta enormes desafíos.
Las fuerzas armadas mantienen presencia en las calles.
Los colectivos chavistas organizan manifestaciones de apoyo al régimen.
La oposición celebra cautelosamente sin saber qué esperar de los próximos días.
Pero por primera vez en más de dos décadas hay una posibilidad real de que Venezuela pueda reconstruirse sobre bases distintas al narcotráfico y la corrupción.
Y así llegamos al final de este video.
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Te deseo un excelente día y nos vemos en la próxima.
Yeah.