Dacia Arcarás era una actriz llena de talento con una carrera en ascenso, pero todo cambió en el momento que tuvo a su hijo.

Es terrible decir que le tienes miedo a tu hijo, pero le tengo mucho miedo.
Mucho.
Ser madre la obligó a dejar todo aquello por lo que había trabajado, pero nunca imaginó lo angustiante que sería la maternidad para ella.
Dacia Arcaras estaba construyendo una gran carrera y todas las telenovelas de México querían trabajar con ella.
Empezó todo esto cuando él tenía como año y medio, 2 años.
No, no, esto no, mi amor, no es tuyo.
Pero todo cambió cuando quedó embarazada, pues convertirse en madre pondría su vida en un grave peligro.
Había conocido a Gonzalo Ávila y al poco tiempo de casarse quedó embarazada.
Sin embargo, cuando el bebé nació, los médicos se asustaron.

Y es que después de varios exámenes médicos no sabían que le sucedía.
Pero con los años descubrieron algo que cambió todo, pues su hijo no solo estaba en el espectro autista, sino que era uno de los más graves.
Le dijeron que la crianza sería difícil y que necesitaría mucha ayuda especial.
Y aunque ella soñaba con regresar a las telenovelas, su hijo demandaba cada vez más tiempo llevándola a dejar su carrera y sus sueños para estar con él.
Fue entonces cuando junto a su esposo que decidieron dejar México para vivir en Estados Unidos, pues allá se encontraban los centros especializados para su pequeño.
Fue justo cuando pensó que su vida comenzaba a estabilizarse, que todo cambió drásticamente, pues cuando su hijo llegó a la adolescencia, lidiar con él era cada vez más difícil, pues sus impulsos y crisis eran cada vez más frecuentes.
Incluso Dacia llegó a pensar en aprender defensa personal, pues su hijo era más fuerte que ella y eso podría significar el fin de sus días.
Por eso me corté el pelo en mi vida.

O sea, después de la tercera vez que me agarró de Sonaja dije, “No más.
” Tal fue el caso en el que su hijo la lanzó a una pared que el dolor fue tan grande que Dacia pensó que su vida había llegado a su fin, pues la fuerza de su hijo era descomunal.
Sin embargo, a pesar de que ella ama a su hijo, era imposible ocultar el infierno que estaba viviendo a su lado, hasta el punto de llorar por el miedo de pensar que tal vez el siguiente día sería el último.
Incluso el gobierno ya les ha hecho una advertencia, pues su estado es muy peligroso.
Pero el gobierno de Estados Unidos ha sido muy claro al decir que si el pequeño se vuelve un riesgo para ellos o la sociedad, tendrán que internarlo en un centro especializado las 24 horas del día.
Sin embargo, Dacia y su esposo hacen lo imposible para ayudarlo a calmarse y esperan que todo pase al terminar su adolescencia, pues a pesar de ser un gran reto, están convencidos de que su amor por Gonzalo es aún mayor.
Ah.