La esposa de Ace Frell, a sus 48 años
finalmente rompe el silencio y revela

una impactante y terrible verdad. La
noticia estalló en la madrugada cuando
los titulares de todo el mundo aún
hablaban del fallecimiento de Ece
Frelly, la leyenda de Kiss. Pero ahora,

tan solo dos días después de su muerte,
las miradas se desvían hacia una sola
persona. Lara Kov, su esposa durante los
años más turbulentos y secretos de su
vida, y lo que ella está a punto de

decir, nadie estaba preparado para
escucharlo. Quédate hasta el final
porque lo que Lara confiesa sobre la
vida oculta de Ecefrel cambiará para
siempre la forma en que el mundo lo
recordará. Suscríbete, deja tu like y

comparte este vídeo porque esta historia
no se puede quedar en silencio. Durante
años, Lara y Ace parecían ser una pareja
destinada al caos y al amor en partes
iguales. Se conocieron en un estudio de
grabación de Los Ángeles en 2017, cuando

ella trabajaba como diseñadora de
vestuario para una serie documental
sobre el legado del rock. Él, ya
retirado parcialmente de los escenarios,
la miró como quien encuentra un último

refugio en medio de una tormenta. Ella
tenía apenas 40 años, él pasaba los 65 y
aunque las diferencias parecían
abismales, compartían una misma herida,
la soledad del éxito. Pronto comenzaron
a vivir juntos entre giras, hoteles y
noches interminables.
Lara fue testigo de los últimos años de
lucidez de Ace, de sus recaídas, de sus
miedos a envejecer y de una lucha
silenciosa con los fantasmas que nunca
lo dejaron en paz. Él no temía morir,
temía ser olvidado”, dijo ella entre
lágrimas ante un micrófono en una
entrevista improvisada frente a su casa
en Nashville, donde aún se ven coronas
de flores marchitas. Pero lo que nadie
imaginaba es que detrás de esa tristeza
se escondían años de infidelidades,
adicciones y traiciones que ella por
primera vez está dispuesta a contar.
Lara asegura que la separación fue
inevitable. En 2023, después de
múltiples discusiones y escándalos
públicos, abandonó la mansión que
compartían en Tennessee. Los documentos
judiciales que ahora salen a la luz
confirman que hubo una demanda de
divorcio que nunca se concretó y que
ambos mantenían una relación
intermitente marcada por episodios de
violencia verbal, excesos y
reconciliaciones fugaces. No era un
monstruo, pero tampoco era el hombre que
todos creían dijo Lara. Yo viví el lado
oscuro del genio. Durante su
convivencia, la esposa del guitarrista
enfrentó problemas económicos pese a la
fortuna estimada de su marido. Frelyy,
conocido por su vida desordenada, perdió
parte de sus ingresos en inversiones
fallidas y deudas antiguas con
exrepresentantes.
Lara, acostumbrada a un ritmo más
modesto, tuvo que adaptarse a un entorno
donde el dinero se evaporaba tan rápido
como el cariño. Ella lo acompañó en
clínicas de rehabilitación, en giras
canceladas y noches de insomnio. Sin
embargo, lo que más la marcó fueron los
mensajes y llamadas anónimas de mujeres
que, según ella, mantenían relaciones
con hace durante los últimos años. Yo no
podía más. Cada vez que él salía, yo
sentía que algo iba a pasar y casi
siempre pasaba”, confesó. Aún así, Lara
intentó mantenerse a su lado hasta el
final. lo visitó semanas antes de su
fallecimiento, cuando su salud ya
mostraba señales de deterioro. Pero lo
que ocurrió en esa última visita la
persigue hasta hoy. Él me dijo algo que
no puedo olvidar. Me dijo que si algún
día moría, no creyera en la versión
oficial, relató con la voz quebrada.
Estas palabras, no creas en la versión
oficial, se han vuelto virales en redes
sociales, generando teorías y
especulaciones sobre las verdaderas
causas de su muerte. Los informes
médicos indican que Efr murió de causas
naturales, pero Lara insinúa algo
diferente. No fue solo su cuerpo el que
se rindió. Hubo cosas que lo destruyeron
mucho antes. Personas, traiciones,
secretos. Vecinos cercanos a la pareja
confirmaron que los últimos meses fueron
tensos. Lara se veía sola llorando en su
coche mientras los medios seguían
retratando a hace como un héroe del
rock. Ella lo amaba, pero lo odiaba
también. declaró un amigo de ambos.
Había demasiado dolor en esa relación. Y
ahora, al cumplir 48 años, Lara siente
que no puede callar más. Su mensaje es
una mezcla de duelo, ira y liberación.
La gente lo idolatra, pero no sabe cómo
realmente vivíamos. Yo vi la oscuridad
de un ídolo y también vi su miedo más
profundo. Él no murió en paz porque
llevaba demasiada culpa. Esa culpa es la
pieza clave de todo lo que Lara está
revelando. Fuentes cercanas afirman que
ella posee cartas y grabaciones privadas
donde hace habría confesado errores del
pasado, desde conflictos con
exintegrantes de Kis hasta una deuda
emocional con una persona del pasado,
posiblemente una hija no reconocida.
Aunque Lara no ha mostrado pruebas
públicas, asegura que cuando llegue el
momento todo saldrá a la luz. Y mientras
el mundo rinde homenaje al guitarrista,
su esposa ha desatado una tormenta
mediática que podría cambiarlo todo.
Porque su testimonio no solo es el grito
de una mujer herida, sino la última
página de una historia que el propio
hace dejó incompleta. “Lo amé hasta el
final, pero ahora debo contar la
verdad”, dijo ella mirando al cielo
entre flores y cámaras. El silencio se
rompió y lo que está por revelar en los
próximos días, según promete Lara,
podría ser el secreto más oscuro del
legendario guitarrista de Kis. Lara KF
apareció nuevamente ante las cámaras dos
días después del funeral de Ece Frel. Su
rostro reflejaba el peso de años de
silencios, de heridas no cerradas y de
verdades que había guardado por miedo o
por amor. Nadie la había visto tan
serena y al mismo tiempo tan destrozada.
Era como si la muerte de su esposo le
hubiera quitado el último velo de
contención que quedaba entre ella y el
mundo. Su voz temblaba, pero no
vacilaba. En la entrevista exclusiva
concedida a un medio independiente,
comenzó diciendo que hablar no era un
acto de venganza, sino de liberación.
“Callé demasiado tiempo”, dijo con
lágrimas contenidas. Callé para
protegerlo, para proteger su imagen,
para que la gente siguiera viéndolo como
un ídolo. Pero ya no puedo cargar con
esto sola. A partir de ese momento, el
ambiente se volvió denso, cargado de
emociones. Lara comenzó a relatar los
últimos días que compartió con Ace.
Recordó que la última vez que lo vio con
vida fue una noche antes de su muerte.
habían tenido una conversación tensa de
esas que mezclan reproches y cariño. Ace
estaba débil pero lúcido. Le pidió que
no se alejara, que no creyera todo lo
que se diría después. Esa frase, no
creas en la versión oficial, seguía
resonando en la cabeza de Lara como un
eco que no se apaga. En su relato, Lara
contó que hace había estado atormentado
durante semanas.
Dormía poco, tenía pesadillas
recurrentes y hablaba de un miedo
extraño, un temor a algo que nunca llegó
a explicar del todo. Según ella, había
personas en su entorno que lo
presionaban, gente que no buscaba su
bienestar, sino su dinero y su nombre.
Elía no confiaba en nadie, confesó. Me
decía que sentía que lo estaban
vigilando, que alguien quería
silenciarlo.
Yo no supe si creerle o pensar que era
parte de sus delirios, pero ahora me
atormenta la duda. Lara bajó la mirada
mientras contaba como su relación había
cambiado desde que Ace decidió vender
parte de su patrimonio. Hubo
discusiones, abogados, rumores. Algunos
afirmaban que ella solo quería quedarse
con su dinero, pero ella insiste en que
lo que buscaba era protegerlo. Yo no
quería su fortuna, quería que dejara de
vivir con miedo, explicó. Pero él era su
propio enemigo. Vivía atrapado entre el
pasado y el remordimiento. Durante la
entrevista, Lara también habló de los
años más oscuros de su matrimonio.
Confesó que hubo traiciones que jamás se
atrevió a exponer públicamente. Mujeres
más jóvenes, noches interminables,
excesos que casi le cuestan la vida a él
y la cordura a ella. Yo lo perdoné
muchas veces”, dijo con la voz quebrada.
Pero llegó un punto en el que ya no era
amor, era costumbre, era dependencia
emocional. Él sabía que me estaba
destruyendo y aún así me pedía que me
quedara. Lo más impactante llegó cuando
la periodista le preguntó qué fue lo que
hace, le confesó aquella última noche.
Lara se quedó en silencio unos segundos.
Su respiración se aceleró y apenas pudo
pronunciar las palabras me dijo que
había algo que yo debía saber.
algo sobre una persona de su pasado. Me
habló de una hija, una niña que nació
hace muchos años y que él nunca
reconoció oficialmente.
Me dijo que si algo le pasaba, debía
buscarla, que en ella estaba la paz que
él no pudo encontrar en vida. El estudio
quedó en un silencio sepulcral. Nadie
sabía si creerle o no, pero Lara no
titubeó. Sacó una pequeña libreta de su
bolso y mostró una hoja amarillenta con
la letra de AC. En ella había una frase,
“Ella sabe quién soy. Perdóname por no
haber estado allí.” Aunque no mencionó
nombres ni lugares, insinuó que la hija
podría haber nacido de una relación
anterior, posiblemente durante los años
en que hace estaba en plena fama con
Kiss. Él vivió atormentado por eso.
Decía que no podía morir tranquilo sin
confesarlo, explicó. Las palabras de
Lara desataron una tormenta mediática.
Los fans se dividieron entre quienes la
acusaban de inventar historias y quiénes
la consideraban una mujer valiente por
revelar una verdad tan dolorosa. Pero
ella se mantuvo firme. No me importa si
me creen o no, yo sé lo que viví, sé lo
que me dijo y sé que alguien en algún
lugar necesita escuchar esto, afirmó
Lara. también habló del estado emocional
en el que se encontraba hace durante sus
últimos meses. Contó que había empezado
a escribir un libro autobiográfico que
nunca terminó. En esas páginas, según
ella, estaba dispuesto a contar lo que
nadie sabía sobre el costo real de la
fama. Hablaba de traiciones dentro de la
industria, de engaños contractuales y de
cómo el brillo del escenario ocultaba
una vida marcada por la culpa. Ace tenía
un talento inmenso, pero también una
tristeza que nunca lo dejó.” Dijo. La
gente lo veía sonreír en los conciertos,
pero cuando llegábamos a casa se quedaba
horas mirando al vacío, como si
estuviera escuchando voces del pasado.
En un momento de la entrevista, Lara
admitió que llegó a odiarlo. Sí, lo odié
por lo que me hizo pasar, por sus
mentiras, por su egoísmo, pero también
lo amé más de lo que amé a nadie y ese
amor me destruyó. se detuvo un instante,
respiró hondo y continuó. Por eso ahora
hablo, porque si algo aprendí de él es
que los secretos solo te consumen. Yo no
quiero morirme con esta carga. Quiero
que la verdad salga aunque duela. Esa
verdad, la existencia de una posible
hija perdida, comenzó a generar rumores
entre los antiguos círculos de amigos de
Ace. Algunos recordaron que en los años
70 él mantuvo una relación con una joven
cantante de Nueva York que desapareció
misteriosamente del ojo público. Otros
mencionaron que hace había intentado
contactarse con alguien hace pocos años,
aunque nunca reveló quién era. Lara
asegura que no tiene pruebas
suficientes, pero que está decidida a
buscar a esa persona, cueste lo que
cueste. Si existe, merece saber quién
fue su padre. No por su fama, sino por
su alma”, declaró. La entrevista terminó
con un mensaje que dejó al público
helado. Lara miró directamente a la
cámara y dijo, “Hace me pidió que
cuidara su memoria, pero también que
limpiara su nombre. No sé qué quiso
decir exactamente, pero prometo cumplir
su última voluntad. Y si tengo que
enfrentar al mundo para hacerlo, lo
haré.” Al terminar, las redes sociales
estallaron. El nombre de Lara Cou se
volvió tendencia mundial. Los fans
comenzaron a buscar indicios,
fotografías antiguas, testimonios.
Algunos afirmaban haber visto a hace con
una niña en los años 80. Otros juraban
que todo era una invención, pero la
semilla de la duda ya estaba sembrada.
Mientras tanto, Lara permanece en
silencio en su casa de Nashville,
rodeada de flores marchitas y recuerdos
que le pesan como piedras.
Dos días después del funeral, no ha
vuelto a salir. Los medios acampan
afuera esperando una nueva declaración.
Ella, por su parte, solo mira el cielo
desde la ventana y repite en voz baja
las últimas palabras que hace le dijo
antes de morir. No creas en la versión
oficial. Esa frase, más que un aviso,
parece ahora una advertencia.
Algo dentro de Lara le dice que la
verdad que juró contar apenas empieza a
revelarse y lo que está por descubrir
podría ser mucho más oscuro de lo que
imaginaba. El amanecer en Nashville
llegó gris y silencioso. Frente a la
casa de Lara Cov, las cámaras seguían
apostadas como centinelas de una
historia que no parecía tener fin. Dos
días habían bastado para convertir a la
viuda de Ece Frely en el epicentro de
una tormenta mediática. Pero esa mañana
algo cambió. Lara salió de su casa con
un sobre en las manos, sin maquillaje,
sin guardaespaldas y con una mirada que
mezclaba miedo y determinación.
Era evidente que estaba lista para decir
algo más. Y esta vez sus palabras no
serían simples confesiones, serían una
bomba. El sobre que sostenía parecía
viejo, con el borde amarillento y un
sello casi borrado. Según ella, lo había
encontrado la noche anterior en una caja
de pertenencias que hace guardaba en su
estudio privado. Dentro había cartas,
fotografías y un documento que, según
afirmaría más tarde, cambiaría para
siempre la imagen pública del legendario
guitarrista de Kis.
No quiero que lo recuerden como un
monstruo”, dijo con voz temblorosa ante
los reporteros que se arremolinaban a su
alrededor. “Pero tampoco quiero que lo
idealicen. La verdad es que hace fue un
hombre que vivió con una culpa que nunca
pudo limpiar.” Lara se detuvo frente a
las cámaras, respiró hondo y comenzó a
hablar. Durante los últimos años, Ace
cargó con un secreto que lo consumía y
ese secreto tiene nombre. La multitud
enmudeció. La mujer abrió el sobre y
mostró una fotografía en blanco y negro
de una niña de cabello rizado, abrazando
a un hombre joven que sin duda era Ece
Frel. Esta foto es de hace más de 30
años. Esta niña podría ser la hija que
él nunca reconoció. Las redes sociales
explotaron en cuestión de minutos. El
público que apenas dos días antes
lloraba su muerte, ahora se debatía
entre la compasión y el desconcierto.
¿Podía ser verdad que Ece Frely, el
ídolo de generaciones, había ocultado a
una hija durante décadas? Lara lo
confirmó con una calma dolorosa. Sí, esa
niña existe. Yace quiso encontrarla
antes de morir. Me lo confesó en su
última noche, pero no llegó a hacerlo.
Según el relato de Lara, el guitarrista
había mantenido una relación en secreto
con una cantante neoyorquina a
principios de los años 80. De esa
relación nació una niña a la que nunca
conoció. Él me contó que lo supo años
después, cuando ya era tarde. Intentó
localizarla, pero no pudo. Cada vez que
hablábamos de eso se quebraba. Decía que
ese era su mayor pecado. Contó entre
soyozos. Lara se tomó un momento para
respirar. La gente que la rodeaba apenas
podía procesar lo que estaba escuchando.
Esa culpa lo destruyó. Continuó. Por eso
se alejó de muchos. Por eso perdió el
control. Detrás de cada exceso, detrás
de cada caída, había un hombre tratando
de escapar de sí mismo. En su
declaración, Lara no solo habló del
pasado oculto de Ace, sino también de
los últimos días de su vida. Aseguró que
había señales de que algo más oscuro
rodeaba su muerte. No quiero sonar
conspirativa, pero hay cosas que no
cuadran”, dijo él. Me llamó horas antes
de morir. Sonaba asustado. Me dijo que
había recibido un mensaje de alguien de
su pasado, alguien que sabía la verdad
sobre la niña. Me pidió que si algo le
pasaba revisara su estudio. Fue ahí
donde encontré estas cartas. Las cartas,
según Lara, contenían confesiones
escritas por hace en sus últimos meses.
En ellas hablaba de arrepentimiento, de
querer encontrar la paz y de una sombra
que lo seguía desde hacía años. En una
de las hojas, con su inconfundible letra
temblorosa, escribió, “No sé si podré
vivir con esto, pero si algún día me
encuentran, quiero que sepan que no fue
solo el alcohol lo que me mató.” Fue la
culpa. La prensa comenzó a cuestionar si
Lara insinuaba que la muerte de Ace no
había sido natural. Ella no respondió
directamente, solo dijo, “No puedo
asegurar nada todavía.” Pero lo que sí
sé es que él tenía miedo y ese miedo no
era de morir, sino de lo que podía salir
a la luz después de su muerte. En
cuestión de horas, los abogados de la
familia Frely emitieron un comunicado
pidiendo respeto y acusando a Lara de
explotar el dolor ajeno. Pero ella no se
detuvo. Convocó una segunda rueda de
prensa más íntima en su propia casa. En
el salón principal, rodeada de flores y
fotografías de Ace, habló desde el
corazón. No estoy haciendo esto por fama
ni por dinero. Lo hago porque hace me lo
pidió, porque merecía descansar en paz y
no podía hacerlo mientras este secreto
siguiera enterrado. Con lágrimas en los
ojos, Lara recordó sus últimos momentos
juntos. Antes de dormirse, me tomó la
mano y me dijo, “Si algún día me ves en
los titulares, no creas nada hasta que
mi verdad sea contada.”
En ese momento no entendí lo que quería
decir. Ahora lo entiendo todo. El
ambiente se volvió más emotivo cuando
Lara confesó que había comenzado una
búsqueda para encontrar a la supuesta
hija perdida. Dijo que había contactado
a investigadores privados y que con la
ayuda de antiguos amigos de Ace había
logrado reunir algunos nombres y
lugares. No puedo decir mucho aún, pero
hay alguien allá afuera que merece saber
quién fue su padre. No busco dinero ni
reconocimiento, solo busco cerrar un
círculo que quedó abierto por demasiado
tiempo. La confesión final fue la más
devastadora. Lara reveló que pocos días
antes de su muerte, Ace le había dejado
un mensaje de voz que aún conservaba. Lo
hizo escuchar ante la prensa. En la
grabación, la voz del guitarrista sonaba
débil, pero clara. Lara, si escuchas
esto, significa que ya no estoy. Solo
quiero que digas la verdad. no sobre mi
música, sino sobre mi vida. Diles que lo
siento por ella, por ti, por todos. No
me dejes ir con mentiras. El llanto de
Lara quebró el momento. La sala entera
quedó en silencio. Ella se cubrió el
rostro mientras los periodistas bajaban
las cámaras visiblemente conmovidos.
No había duda de que más allá de los
rumores y los escándalos, lo que se
había revelado esa mañana era el retrato
humano de un hombre que vivió entre la
gloria y el remordimiento.
Horas después, las redes se inundaron de
mensajes. Algunos la apoyaban, otros la
criticaban. Pero una cosa era cierta, el
legado de Ece Frely jamás volvería a ser
el mismo. Su muerte había dejado una
herida abierta y su esposa, a los 48
años había sido la única capaz de decir
lo que nadie se atrevió. Esa noche,
cuando las luces de los reporteros se
apagaron, Lara se quedó sola en el salón
mirando una de las guitarras que hace
había dejado. La tomó entre sus brazos y
murmuró, “Cumplí mi promesa. Ya puedes
descansar afuera. La lluvia comenzó a
caer lentamente sobre Nashville, como si
el cielo también llorara el final de una
historia que había mezclado amor, dolor
y redención. Y aunque el mundo seguiría
debatiendo si lo que dijo era verdad o
mito, Lara sabía en su interior que
había hecho lo correcto. Había contado
la verdad, su verdad, y en ese acto de
valentía, tal vez encontró algo que hace
buscó toda su vida sin hallar jamás paz.