El asesinato del activista Charlie Kirk
en Estados Unidos y el de Miguel Uribe

Turbay en Colombia guardan similitudes
relevantes que evidencian una peligrosa
tendencia global, el uso de la violencia
política para acallar voces disidentes.
Charlie Kirk, activista conservador

estadounidense, fundador de la
organización Turning Pond USA, asesinado
con arma de fuego el 10 de septiembre de
2025 mientras hablaba en un evento
político universitario en Uta.
Miguel Uribe Turbay, senador colombiano,

precandidato presidencial por el Centro
Democrático. Murió el 11 de agosto de
2025, tras más de 2 meses hospitalizado,
luego de sufrir un atentado con dos
disparos el 7 de junio en Bogotá.
También en un acto político en un parque

público en el que participaba como
candidato.
Violencia contra figuras públicas. En
ambos casos, las víctimas eran figuras
reconocidas y activamente vinculadas con
la política o con el debate público,
ejerciendo liderazgo, críticas o

posiciones definidas, lo que los
convirtió en objetivos más visibles.
Posible motivación política. Aunque las
investigaciones aún están en curso en
ambos casos, hay indicios de que la
motivación va más allá de un crimen

común, apuntando hacia el uso de la
violencia para silenciar posiciones
políticas en Colombia.
Impacto social profundo.
Ambos casos generaron conmoción,
denuncias nacionales e internacionales,
debates sobre seguridad, polarización y

llamadas a proteger a quienes ejercen
liderazgo político.
Actos con alto carácter simbólico.
Los asesinatos de Kirk y Uribe suceden
en un contexto público, en actos donde
los protagonistas ejercen el derecho a
la expresión, la participación política
o el activismo. Esto no solo afecta a
las víctimas, sino también a la libertad
de expresión y la democracia en general.
A pesar de las similitudes, el contexto
geográfico y social entre lo sucedido
con Kirk y Uribe guarda también una
diferencia importante. Colombia tiene
una larga historia compleja de violencia
política, amenazas sistemáticas contra
líderes sociales y candidatos, múltiples
actores armados ilegales y una
institucionalidad que ha estado bajo
tensión. En cambio, en el caso Kirk
tiene lugar en Estados Unidos con
diferencias en los actores implicados,
en el tipo de violencia política que se
ejerce y en los mecanismos
institucionales. También es relevante
considerar las investigaciones y
capacidades institucionales para dar con
los responsables de los hechos. En
Colombia, aunque hay capturas de los
autores materiales, aún está pendiente
determinar la autoridad intelectual, lo
que es clave para la justicia plena. En
el caso Kirk, las autoridades también
investigan, pero el aparato de seguridad
y de investigación funcionará de modo
distinto con otros recursos legales
mediáticos y políticos. Yeah.