¿Cómo viven los hijos de Nicolás Maduro?

¿Sabías que mientras el 94% de los venezolanos vive en pobreza, el hijo de Maduro se baña en dólares? Que sus hijastros fueron vinculados a una red con 800 kg de cocaína y que todos ellos han sido sancionados por Estados Unidos por corrupción y lavado de dinero.

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Hoy te voy a contar la historia más impactante sobre una familia presidencial.

Como los hijos de Nicolás Maduro viven entre jets privados, hoteles de lujo y escándalos internacionales, mientras su país se desmorona.

Cuatro hijos del poder que representan todo lo que está mal en Venezuela.

Una historia de nepotismo, excesos y secretos que Hollywood nunca se atrevió a contar completa.

Todos conocemos la crisis de Venezuela, un país que alguna vez fue el más próspero de América Latina.

Hoy tiene a su población huyendo por millones, buscando comida en la basura y ganando salarios de apenas $35 al mes.

Pero mientras el pueblo venezolano sufre, existe una élite que vive en la abundancia más descarada y en el centro de esa élite está la familia de Nicolás Maduro.

Nicolás Maduro tiene cuatro hijos.

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Uno biológico, Nicolás Maduro Guerra, conocido como Nicolasito, y tres hijastros de su matrimonio Concilia Flores, Walter, Josual y Joser Gavidia Flores, conocidos en Venezuela como los chamos.

Los cuatro han sido sancionados por Estados Unidos.

Los cuatro ocupan posiciones de poder.

Los cuatro viven estilos de vida que contrastan brutalmente con la realidad de su país.

Y los cuatro están en el centro de acusaciones de corrupción que involucran miles de millones de dólares.

Esta es su historia, una saga de poder, excesos y la cara más cruda del nepotismo político.

Prepárate para conocer cómo viven realmente los hijos de Nicolás Maduro.

Nicolás Maduro Guerra.

Nicolasito, el hijo del poder.

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Nicolás Ernesto Maduro Guerra nació el 21 de junio de 1990 en Caracas.

Es el único hijo biológico de Nicolás Maduro fruto de su primer matrimonio con Adriana Guerra Angulo, una empleada de la Asamblea Nacional.

Desde pequeño, Nicolasito creció rodeado de poder.

Su padre ya era una figura clave en el movimiento chavista.

Y cuando Hugo Chávez llegó a la presidencia en 2009, la familia Maduro se instaló en el círculo íntimo del gobierno.

Pero Nicolasito no destacaba precisamente por su brillantez académica.

Según quienes lo conocieron en su juventud, era más bien un joven interesado en las artes y la música.

se autoproclamaba flautista y soñaba con una carrera artística.

La realidad es que Nicolasito nunca tuvo que esforzarse por nada.

Todo le fue dado en bandeja de plata, literalmente.

Aquí viene la parte que te va a sorprender.

En 2012, cuando Nicolasito tenía apenas 22 años y sin ninguna experiencia profesional relevante, fue nombrado jefe del cuerpo de inspectores especiales de la Presidencia de la República.

Su función, supuestamente vigilar los recursos del Estado.

Sí, leíste bien.

Un joven de 22 años que nunca había trabajado un día real en su vida fue puesto a cargo de investigar la corrupción en Venezuela.

El cargo fue creado específicamente por Hugo Chávez poco antes de morir y muchos especulan que era una forma de posicionar a Nicolasito como parte de la élite del poder chavista.

De hecho, Nicolasito fue el principal investigador del caso Odebrecte en Venezuela.

Una investigación que curiosamente nunca progresó significativamente.

En 2013, cuando su padre asumió la presidencia tras la muerte de Chávez, el ascenso de Nicolasito se aceleró dramáticamente.

Pasó de ser un aspirante a músico a convertirse en una de las figuras políticas más jóvenes y poderosas del régimen.

El 14 de marzo de 2015, Nicolasito asistió a la boda de José Salt Jassim, un empresario sirio venezolano, dueño de la marca de ropa Wintex en el lujoso hotel Gran Melía de Caracas.

Lo que sucedió esa noche se convirtió en uno de los escándalos más grandes de su vida.

Un video muestra a Nicolasito en una tarima bailando y celebrando mientras literalmente le llueven dólares sobre la cabeza.

Imagina la escena.

Billetes verdes cayendo sobre él como confeti mientras sonríe y disfruta de la fiesta más opulenta que puedas imaginar.

El problema es que esto sucedió en pleno 2015 cuando Venezuela ya estaba sumida en una crisis económica brutal.

Miles de familias no tenían acceso a alimentos básicos, la inflación se disparaba y el país comenzaba el éxodo más grande de su historia.

El video causó indignación masiva.

Los venezolanos vieron en esa imagen todo lo que estaba mal con su gobierno.

Una élite desconectada celebrando con el dinero del pueblo mientras el país se desmoronaba.

Nicolasito intentó minimizar el escándalo, pero el daño estaba hecho.

Esa imagen de él bañándose en dólares se convirtió en el símbolo del bolichico venezolano.

Los hijos privilegiados del poder chavista que disfrutan de lujos obsenos mientras el pueblo sufre.

Pero el escándalo de la lluvia de dólares no detuvo su carrera política.

Todo lo contrario.

En 2017, con apenas 27 años, Nicolasito fue electo miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, el organismo creado por Maduro para reescribir la Constitución venezolana y considerado ilegítimo por gran parte de la comunidad internacional.

Nicolasito se presentó como representante del sector trabajador, lo cual fue visto como una burla por muchos venezolanos.

¿Cómo podía representar a los trabajadores alguien que nunca había trabajado un día normal en su vida? En 2020 fue electo diputado a la Asamblea Nacional por el estado La Guaira.

Su padre lo había posicionado estratégicamente como una figura clave del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSV.

Nicolasito no es conocido precisamente por su elocuencia.

De hecho, cada vez que habla en público suele meter la pata de formas espectaculares.

Una de sus frases más famosas fue durante una entrevista en la estatal venezolana de televisión BTV en julio de 2017 cuando habló sobre las protestas antigubernamentales.

“Ha fallecido gente viva”, dijo con toda seriedad.

La frase se volvió viral instantáneamente.

“¿Cómo puede fallecer alguien que está vivo? El desl mostró no solo su falta de preparación, sino su desconexión total con la gravedad de la situación que vivía Venezuela.

Otra frase memorable fue cuando amenazó con atacar con fusiles a la Casa Blanca, pero ubicó el centro del poder mundial en Nueva York en lugar de Washington.

Sus errores geográficos y gramaticales se han vuelto legendarios, pero lo que realmente indigna a los venezolanos no son sus metidas de pata verbales, sino su estilo de vida ostentoso.

A finales de febrero de 2022, Nicolasito disfrutó de unas vacaciones de lujo en Tailandia.

viajó solo en avión privado y se hospedó en uno de los resorts más exclusivos del país asiático.

Contrató los servicios de The Oriental Trans and Car Service Co, una empresa de transporte Super VIP que solo cuenta con vehículos alemanes último modelo.

Se movió en un Mercedes-Benz Vito acondicionado para transportar solo a tres pasajeros.

Pasó días disfrutando de las playas tailandesas, la vida nocturna y todo el lujo que el país asiático puede ofrecer.

Y lo hizo con la discreción aprendida después del escándalo de 2015, sin publicar nada en sus redes sociales.

Pero la información se filtró, siempre se filtra.

Nicolasito está casado con Grisel Torres, con quien tiene dos hijas, una nacida en 2007 y otra llamada Victoria, nacida en 2012.

Y aquí viene otro detalle que indigna.

Sus hijas están matriculadas en un colegio estadounidense en Caracas, cuyas tarifas rondan los 20,000 € anuales.

Para poner esto en perspectiva, el salario mínimo en Venezuela fue aumentado recientemente a 35 € mensuales.

Los salarios promedio difícilmente superan los 150 € mensuales.

Esto significa que Nicolasito gasta en la educación de sus hijas lo que un venezolano promedio tardaría más de 10 años en ganar y eso sin gastar un solo bolívar en comida, vivienda o cualquier otra necesidad básica.

El 28 de junio de 2019, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a Nicolasito.

La justificación fue clara.

Maduro depende de su hijo Nicolasito y otros cercanos a su régimen autoritario para mantener un dominio absoluto sobre la economía y reprimir al pueblo de Venezuela.

Las sanciones significan que todos sus bienes y sociedades están bloqueados en Estados Unidos.

Ninguna empresa o individuo estadounidense puede hacer negocios con él o en su nombre.

Pero las acusaciones van más allá.

Estados Unidos ha acusado a Nicolasito de lucrarse con las minas de oro de Venezuela.

Según testimonios del exdirector del Cin, el Servicio de Inteligencia Venezolano Christopher Figuera, Nicolasito compraba oro a bajo precio a los mineros del estado de Bolívar a través de las mafias locales y luego lo revendía a sobreprecio al propio Banco Central de Venezuela.

Es decir, estaba usando su posición de poder para crear un esquema de corrupción donde él compraba barato y vendía caro con el Estado como comprador, generando ganancias millonarias.

En enero de 2023, el diario El Nacional publicó una investigación explosiva sobre los hermanos Ricardo José y Santiago José Morón Hernández.

Estos dos empresarios habían sido sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros OFAC de Estados Unidos en julio de 2020 por participar en esquemas de corrupción relacionados con transacciones ilegales efectuadas por Nicolás Maduro Guerra.

Según la investigación, los hermanos Morón actuaban como testaferros de Nicolasito, es decir, prestaban sus nombres para ocultar los verdaderos dueños de empresas y activos.

El gobierno venezolano se dió el 40% de su participación en Petrosamora, una empresa petrolera mixta, a Gasmen International Group, una empresa vinculada a los hermanos Morón.

Esta empresa sería utilizada como fachada para exportar crudo venezolano a Suecia, burlando así las sanciones internacionales.

Los periodistas que publicaron esta investigación, Carola Brceño y Ramón Hernández, así como sus familiares, fueron acosados a través de cuentas anónimas relacionadas con el oficialismo en redes sociales.

Hoy con 34 años, Nicolasito es visto por muchos analistas como el posible sucesor de su padre.

Durante las elecciones de 2024, Nicolasito tuvo un papel protagónico.

Incluso declaró en una entrevista con el país de España, “Si Edmundo González gana, entregamos y seremos oposición.

” Pero cuando los resultados oficiales, ampliamente cuestionados por la comunidad internacional dieron la victoria a su padre, Nicolasito cambió completamente el discurso.

Se volvió más agresivo, más confrontacional.

Para expertos en seguridad como Johan Obdola, a Nicolasito lo han venido preparando como la continuación del régimen.

El argumento es simple.

Otros líderes del chavismo como Diosdado Cabello tienen problemas legales internacionales graves con recompensas de hasta millones de dólares ofrecidas por Estados Unidos.

Nicolasito, aunque es sancionado, no tiene órdenes de captura y lleva el apellido Maduro, lo cual le da legitimidad dentro del movimiento chavista.

En julio de 2023 fue nombrado padrino de la promoción Batalla Naval del Lago de Maracaibo de la Academia Militar del Ejército, donde 896 oficiales recibieron sus diplomas de su mano.

Tres días después recibió un doctorado honoris causa de la Universidad Rafael María Baralt, un título tradicionalmente reservado para reconocer méritos académicos especiales, otorgado a alguien sin publicaciones científicas ni contribuciones académicas significativas.

La entrega de este reconocimiento fue vista por muchos como una devaluación del honor académico, pero envió un mensaje claro.

Nicolasito está siendo preparado sistemáticamente para ocupar el máximo poder en Venezuela.

Walter Jacob Gavidia Flores, el hijastro mayor.

Walter Jacob Gavidia Flores nació el 15 de diciembre de 1978.

Es el mayor de los tres hijos que Silvia Flores tuvo con su primer esposo, Walter Ramón Gavidia Rodríguez, un ex diputado chavista.

Cuando Nicolás Maduro se casó con Cilia Flores en 2013, Walter y sus hermanos se convirtieron oficialmente en hijastros del presidente.

Pero para Maduro, según sus propias declaraciones públicas, no hay distinción entre su hijo biológico y sus hijastros.

Todos son parte de la familia presidencial y todos han sido colocados en posiciones de poder.

Walter es abogado de profesión y su carrera judicial comenzó de manera meteórica.

Entre 2012 y 2013, cuando tenía apenas 27 años, fue nombrado juez titular del Tribunal de Primera Instancia en funciones del noveno juicio del circuito judicial penal del área metropolitana de Caracas.

¿Cómo un abogado de 27 años sin experiencia significativa llega a ser juez en casos penales importantes? La respuesta es simple.

Su madre, Cilia Flores, era en ese momento una de las mujeres más poderosas de Venezuela.

Durante su tiempo como juez, Walter se encargó de varios casos clave para el régimen de Maduro.

Su papel era garantizar que las decisiones judiciales favorecieran al gobierno, especialmente en casos políticos sensibles.

En mayo de 2014, Walter fue designado presidente de la Fundación Pro Patria 2030, un organismo adscrito al Ministerio del Despacho Presidencial.

La función de esta fundación, administrar, financiar y ejecutar obras de infraestructura siguiendo los lineamientos del plan de la nación.

En palabras simples, Walter estaba a cargo de decidir qué empresas recibían contratos millonarios del gobierno para construir infraestructura, el puesto perfecto para cobrar sobornos y comisiones.

Según investigaciones periodísticas, Walter participó en proyectos de la Gran Misión Vivienda Venezuela, ejecutados en terrenos expropiados a empresas privadas.

Entre las obras más vistosas que contrató está un monumento en el sarcófago de Hugo Chávez en el cuartel de la montaña llamado Los Cuatro elementos.

Pero el reinado de Walter en Propatria 2030 terminó abruptamente en 2015 cuando estalló el mayor escándalo familiar del régimen de Maduro, el caso de los narcosobrinos.

El 15 de noviembre de 2015, Efraín Antonio Campo Flores, hermano de Crianza de Walter, y Franky Francisco Flores de Freitas, primo de Walter, fueron arrestados en Haití por la DEA estadounidense.

Llevaban en un jet privado 800 kg de cocaína de alta pureza que pretendían introducir en Estados Unidos.

El caso causó un escándalo mundial.

Los dos narcosobrinos, como fueron bautizados por la prensa, fueron condenados en diciembre de 2017 a 18 años de prisión en una corte de Nueva York.

El jet que usaron, un Cesna Citation 500, pertenecía a empresarios venezolanos libaneses cercanos a Diosdado Cabello, el número dos del chavismo.

Viajaban acompañados de guardias presidenciales de honor.

Durante el juicio salió a la luz que la cocaína provenía de Venezuela y que el destino del efectivo era ayudar a su familia a mantenerse en el poder.

Según alegaciones de los fiscales, Walter fue removido discretamente de su cargo en Pro Patria 2000, poco después del arresto de sus familiares.

Oficialmente no fue acusado de nada, pero el mensaje fue claro.

El escándalo había salpicado demasiado cerca de la familia presidencial, pero las acusaciones contra Walter no terminaron ahí.

Liancy Salazar, exescolta de Hugo Chávez y Dios Dado Cabello, que desertó y colaboró con autoridades estadounidenses, hizo declaraciones explosivas.

Según Salazar, Walter Jacob estaba directamente involucrado en el narcotráfico, aprovechando los aviones pequeños de PDBESA, la petrolera estatal venezolana, para transportar droga.

y lo hacía según estas acusaciones, en colaboración con Nicolasito.

Las declaraciones nunca fueron probadas en corte, pero añadieron más combustible a la sospecha sobre la familia Maduro Flores.

El 25 de julio de 2019, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Walter junto con sus dos hermanos.

Las acusaciones eran graves.

Walter, Joser y Joswell fueron identificados como clave para que el empresario colombiano Alex Naín Sav Morán tuviera acceso a funcionarios venezolanos permitiéndoles pagar los sobornos exigidos para obtener contratos gubernamentales.

La trama involucraba específicamente los comités locales de abastecimiento y producción Club, el programa gubernamental de distribución de alimentos en Venezuela.

Aquí está el esquema.

Alex SAAB pagaba sobornos a los hijastros de Maduro para obtener contratos millonarios con el gobierno venezolano.

Luego, SA importaba alimentos a precios inflados, se quedaba con enormes ganancias y entregaba cajas de comida subsidiada al pueblo venezolano.

El programa Club se convirtió en una herramienta de control político.

El gobierno distribuía alimentos solo a quienes apoyaban al régimen mientras se quedaban con millones de dólares en sobornos y comisiones.

Walter y sus hermanos eran los facilitadores de esta red.

Por sus conexiones familiares directas con Maduro y Silia Flores, ellos podían abrir puertas que de otra manera estarían cerradas.

En 2017, en plena ola de violencia durante la primavera venezolana, el diario español La Razón reveló un detalle escandaloso.

Walter y su hermano Joswall estuvieron 18 días en el hotel Ritz de Madrid.

El costo solo del hospedaje fue de 44,000 € aproximadamente 196 millones de pesos colombianos al cambio de ese momento.

Eso sin contar las compras en la lujosa calle Serrano, las cenas en los restaurantes más exclusivos de Madrid y el hecho de que viajaron en avión privado.

Mientras Venezuela ardía en protestas con jóvenes muriendo en las calles por la represión gubernamental, Walter disfrutaba de las mejores suits de uno de los hoteles más lujosos de Europa.

Después de las sanciones de 2019, Walter prácticamente desapareció de la vida pública.

A diferencia de Nicolasito, que sigue apareciendo en eventos y medios oficiales, Walter mantiene un perfil extremadamente bajo.

Se sabe que reside en la urbanización Cumbres, muy cerca del fuerte Tiuna, donde vive Maduro, Siriaflores y la cúpula chavista.

Según investigaciones de armando.

info, los hijastros compraron hace unos años las 14 casas de toda la calle Laguna de Takarigua, creando efectivamente su propio complejo residencial privado.

Walter sigue siendo un misterio, operando en las sombras del poder venezolano, alejado de las cámaras, pero presumiblemente aún conectado a las redes de corrupción que lo hicieron rico.

Joswal Alexander Gavidia Flores, Elboy de los chamos.

Joswal Alexander Gavidia Flores nació del mismo año que Nicolasito.

Es el más joven de los tres hermanos Gavidia Flores y también el más conocido por su estilo de vida extravagante.

A diferencia de su hermano mayor Walter, que se ha mantenido en las sombras, Jos ha sido más descuidado con su imagen pública y esa falta de discreción ha revelado el nivel de lujo en el que vive la familia presidencial venezolana.

Joswell es conocido en Caracas como un apasionado del motociclismo.

No hablamos de motos comunes y corrientes, sino de motos de alto cilindraje, de las más caras y exclusivas del mercado.

También le encantan las motos de agua, los autos de lujo y las carreras en las autopistas de Caracas.

Es común verlo, o más bien era común antes de las sanciones organizando carreras ilegales en las principales vías de la ciudad, aprovechando su impunidad como hijjastro del presidente.

Periodistas venezolanos han documentado su colección de vehículos lujosos que incluye marcas alemanas y deportivos italianos que cuestan cientos de miles de dólares cada uno.

Pero lo que realmente destaca de Joswal es su amor por viajar.

Y no hablamos de viajes normales.

La periodista de investigación venezolana, Mybard Petit publicó en 2016 un informe documentado sobre los movimientos internacionales de Joswell.

Los hallazgos fueron impactantes.

Desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, Joswell realizó más de 15 viajes en aviones privados charter por todo el mundo.

Los destinos incluyen Estados Unidos, Miami y otras ciudades de Florida, Francia, Alemania, Argentina, Colombia, Brasil, Aruba, Curasao y las Bahamas.

Estos no eran viajes de trabajo o diplomáticos, eran puras vacaciones de lujo financiadas con dinero cuyo origen es cuestionable.

El detalle más irónico, Joswall pasaba largas temporadas en Miami, la ciudad donde reside la mayor comunidad de venezolanos exiliados que huyeron del régimen de Maduro.

Allí tenía cuentas bancarias y propiedades hasta que todo fue congelado por las sanciones estadounidenses.

Aquí viene una de las historias más oscuras de Joswell.

Cuando tenía 23 años fue vinculado al asesinato de Georman Liendo, un delincuente que formaba parte de una banda llamada Los Piratas del Mar.

Los detalles del caso nunca fueron completamente revelados, pero según reportes periodísticos, Joswall estuvo presente en el lugar donde ocurrió el asesinato.

Testigos lo señalaron como uno de los involucrados.

Sin embargo, el caso en su contra nunca prosperó.

Las investigaciones se detuvieron misteriosamente.

Los fiscales que llevaban el caso fueron removidos o reasignados.

Coincidencia, es difícil creerlo.

Más bien es un ejemplo perfecto de cómo funciona la impunidad en Venezuela cuando eres parte de la familia presidencial.

El caso fue archivado y Jos Wall siguió con su vida de lujos como si nada hubiera pasado.

Las investigaciones estadounidenses revelaron algo aún más interesante sobre Joswell, su conexión con Mario Enrique Bonilla Vallera.

Bonilla es un empresario venezolano que fue acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de conspiración para lavar dinero.

Fue señalado específicamente en la operación Money Fl, una investigación sobre un elaborado esquema de 1 millones de dólares de malversación y lavado de dinero por múltiples funcionarios públicos venezolanos.

Según documentos judiciales, Bonilla actuaba como dueño pantalla, straw owner para los hermanos Gavidia Flores.

Es decir, compraba propiedades y creaba empresas a su nombre, pero los verdaderos dueños eran Joswall y sus hermanos.

Las investigaciones revelaron que Bonilla era accionista del 50% en una empresa vinculada a Joswell.

También estaba conectado a cinco compañías de responsabilidad limitada.

LLC en Florida que tenían vínculos con empresas venezolanas donde aparecía Joswell.

Era un esquema complejo diseñado para ocultar los verdaderos dueños de propiedades y activos en Estados Unidos, burlando las regulaciones financieras.

Al igual que sus hermanos, Joswall fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en julio de 2019.

Las sanciones congelaron todas sus cuentas bancarias en Estados Unidos, bloquearon sus propiedades y prohibieron cualquier transacción con individuos o empresas estadounidenses.

Para Joswell, esto significó el fin de sus largas temporadas en Miami y sus viajes de compras a Nueva York, o al menos el fin de hacerlo abiertamente.

Según expertos en lavado de dinero, es probable que Jos Wall haya movido muchos de sus activos a nombres de testaferros o a jurisdicciones más permisivas antes de que las sanciones entraran en vigor.

En diciembre de 2020, Oca Diario reveló uno de los escándalos más grandes relacionados con los hermanos Gavidia Flores.

Lavaron desde España 159 millones de euros procedentes de la corrupción de la petrolera PEDBESA.

La operación se realizó a través de una red criminal que operaba desde Madrid con conexiones en varios paraísos fiscales: Islas Caimán, Bahamas, Panamá, Malta y Andorra.

El esquema funcionaba así.

Dinero robado de Pedbesa era enviado a empresas pantalla en paraísos fiscales.

Desde allí se transfería a cuentas en España.

Luego el dinero era limpiado a través de inversiones en bienes raíces, empresas legítimas y otros activos.

Los tres hermanos Gavidia Flores estaban en el centro de esta red utilizando su acceso al poder para facilitar el saqueo sistemático de la petrolera venezolana.

Pero la conexión más importante de Joswell y sus hermanos es con Alex Naín Saf Munan, el empresario colombiano considerado el principal testaferro de Nicolás Maduro.

Alex conoció a los hermanos Gavidia en 2011 y rápidamente se dio cuenta del poder que representaban.

Acceso directo a Maduro, Silvia Flores y otros funcionarios clave como Tareek Alaisami, exvicepresidente y ministro de petróleo.

Con la ayuda de los hermanos, SAP construyó una vasta red para importar alimentos y distribuirlos en Venezuela dentro del programa Clap.

Pero los precios estaban inflados, la calidad era pésima y las ganancias millonarias iban directamente a los bolsillos de Sahab.

y la familia Maduro Flores.

Según el portal Al navío, en conversaciones filtradas relacionadas con una conspiración fallida en 2019, se lee que Alex Saad es quien le guarda la plata a Delysey Rodríguez, vicepresidenta, y a Silia Flores.

Es decir, Sahab no solo era el operador de los negocios corruptos, sino también el banquero personal de la élite chavista.

Al igual que su hermano Walter, Joswall reside en la urbanización Cumbres en el enclave fortificado que la familia compró cerca del fuerte Tiuna.

Después de las sanciones se volvió mucho más discreto con sus redes sociales.

Ya no publica fotos de sus viajes, sus motos o sus fiestas.

Pero según fuentes venezolanas, Josh Welth sigue siendo una pieza clave en las operaciones financieras del régimen, operando ahora a través de testaferros y usando jurisdicciones fuera del alcance de Estados Unidos.

La expectativa por la eventual extradición de Alex Sahab de Caboverde, donde fue arrestado y luego extraditado a Estados Unidos, mantenía a Josua en tensión.

Sahab conoce todos los secretos financieros de la familia Maduro Flores y su testimonio podría ser devastador.

Joser Daniel Gavidia Flores, el hermano invisible.

Joser Daniel Gavidia Flores nació el 11 de octubre de 1988, lo que lo convierte en el hermano del medio de los Gavidia Flores.

Y aquí viene el detalle más extraño.

Joser es prácticamente invisible.

No hay fotografías públicas de él, no tiene presencia en redes sociales, no da entrevistas, no aparece en eventos oficiales del gobierno.

Para todos los efectos prácticos.

Joser es un fantasma, pero un fantasma muy rico y muy poderoso.

¿Por qué Yoser ha mantenido un perfil tan bajo en comparación con sus hermanos? Hay varias teorías.

La primera es que Joser aprendió de los errores de Joswell.

vio como la ostentación y los excesos de su hermano menor atrajeron la atención de medios internacionales y llevaron a investigaciones.

Decidió ser más inteligente, disfrutar de la riqueza, pero sin llamar la atención.

La segunda teoría es más oscura.

Algunos analistas sugieren que Joseer es el verdadero operador financiero de la familia.

Mientras Nicolasito está en la política, Walter maneja los contratos y Josual disfruta del dinero.

Joser sería quien realmente mueve el dinero, crea las empresas pantalla y coordina las operaciones de lavado.

Un operador en las sombras que prefiere el anonimato porque hace el trabajo más sucio.

A pesar de su invisibilidad pública, Joker no ha escapado de las acusaciones de corrupción.

fue sancionado junto con sus hermanos en julio de 2019 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Las acusaciones son idénticas.

Participación en una red de corrupción relacionada con el programa CLAP y facilitación de sobornos para obtener contratos gubernamentales.

Lo que diferencia a Joser es que, a diferencia de sus hermanos, no hay evidencia pública de lujos extravagantes, viajes exóticos o propiedades caras a su nombre.

Eso no significa que no las tenga, simplemente significa que ha sido mucho más cuidadoso en ocultar su riqueza.

Los registros de empleo del gobierno venezolano disponibles públicamente muestran a Joseer como empleado de la Asamblea Legislativa Nacional.

Es un puesto burocrático que no llama la atención, pero es poco probable que ese sea su verdadero trabajo.

Más bien, es probable que sea una fachada, un puesto oficial que justifica un salario mientras sus verdaderas actividades ocurren fuera de los registros públicos.

Aunque Yoser no aparece públicamente, su nombre sí aparece en documentos financieros vinculados a las redes de lavado de dinero.

Según investigaciones periodísticas, Joseer está vinculado a las mismas maniobras corruptas que sus hermanos, incluyendo el lavado de 159 millones de euros desde España y los esquemas con Alex Sa.

La diferencia es que Joser parece haber usado más capas de protección, más testaferros, más empresas pantalla, más cuentas offshore en paraísos fiscales.

Hoy Joser sigue siendo un misterio.

Vive en la urbanización Cumbres junto a sus hermanos.

Está sancionado por Estados Unidos y presumiblemente sigue activo en las operaciones financieras del régimen.

Pero sin fotos, sin entrevistas y sin evidencia pública de su estilo de vida, Joser Daniel Gavidia Flores es el miembro más enigmático de esta familia del poder.

Tal vez esa sea precisamente su estrategia.

Ser invisible es la mejor manera de sobrevivir cuando tu familia es el blanco de investigaciones internacionales.

Silvia Flores, la matriarca del poder.

No podemos hablar de los hijos de Nicolás Maduro sin hablar de Silvia Flores, porque según muchos analistas políticos, ella es la verdadera persona al mando en Venezuela.

Silvia Adela Flores nació el 15 de octubre de 1956.

en Tinaquillo, estado Cojedes.

Creció en barrios humildes de Caracas.

Estudió derecho en la Universidad de Santa María y se especializó en derecho penal y laboral.

Pero lo que cambió su vida fue conocer a Hugo Chávez.

En los años 90, después del intento de golpe de estado de Chávez en 1992, Silia formaba parte del equipo de abogados que lo defendía mientras estaba en la cárcel de Yare.

Ahí conoció a Nicolás Maduro, que en ese entonces era apenas un sindicalista de autobuses que servía como guardaespaldas informal de Chávez por su gran tamaño físico.

Ilia y Nicolás comenzaron su relación en esa época, aunque no se casarían oficialmente hasta 2013, cuando Maduro asumió la presidencia.

Para entonces, Ciaosa por derecho propio.

Había sido diputada desde 2000, presidenta de la Asamblea Nacional, la primera mujer en ocupar ese cargo, de 2006 a 2011 y procuradora general de la República de 2012 a 2013.

Si Lia rechaza el título de primera esposa, ella se autodenomina la primera combatiente en línea con la ideología chavista.

Y no es solo un título, Silia tiene poder real.

Según Cristian Serpa, ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia que desertó en 2019, Cilia Flores es quien controla a los magistrados del TSJ.

En Venezuela no existe autonomía de poderes”, dijo Serpa, y muchas sentencias del poder judicial se consultan clandestinamente con la presidencia.

Serpa también reveló que su propia elección como magistrado fue realizada por Nicolás Maduro para garantizar decisiones favorables al gobierno y que fue Cilia Flores quien le comunicó personalmente que sería magistrado.

Para analistas políticos como Carmen Beatriz Fernández, Cilia es una mujer inteligente, sabe ejercer el poder y disfruta ejerciéndolo.

Mientras la gran virtud de Maduro es hacerse el tonto, la gran virtud de Silia es hacerse la modosita y la que le ríe las gracias al marido, bien distinto a lo que es en realidad.

Durante su tiempo como presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia fue acusada de nepotismo masivo.

Según el Sindicato de Trabajadores de la Asamblea, Flores consiguió trabajo en el Congreso para al menos 40 familiares y amigos, incluyendo cuatro hermanos, dos sobrinos, dos primos y su exesposo Walter Ramón Gavidia, padre de sus tres hijos.

Pero el caso más escandaloso fue el de su sobrino Carlos Eric Malpica Flores, quien llegó a ejercer como tesorero de la nación y administrador de finanzas de Pedbesa mientras disfrutaba de una vida de lujos obsenos.

Malpica Flores también está en la lista de sancionados por Estados Unidos por corrupción.

Los narcosobrinos, el escándalo que no pudo ocultar.

El mayor golpe a la reputación de Cilia fue el caso de los narcosobrinos en 2015.

Cuando Efraín Antonio Campo Flores y Franky Francisco Flores de Freitas fueron arrestados con 800 kg de cocaína, Cilia reaccionó con furia.

Acusó a Estados Unidos de secuestrar a sus sobrinos.

Dijo que tenía pruebas de que fueron víctimas de una conspiración del imperio.

Exigió su liberación inmediata.

Pero los narcosobrinos fueron condenados a 18 años de prisión en 2017.

Durante el juicio salieron a la luz detalles comprometedores sobre las conexiones de la familia con el narcotráfico.

Cilia nunca habló públicamente del veredicto.

Nicolás Maduro defendió a su esposa diciendo, “No se metan con Cilia, no se metan con la familia, no sean cobardes.

Su único delito es ser mi esposa.

” En octubre de 2022, los narcos sobrinos fueron liberados en un intercambio de prisioneros entre Venezuela y Estados Unidos.

Regresaron a Venezuela como héroes del régimen recibidos en el aeropuerto por Siilia con lágrimas de alegría.

Según conversaciones filtradas del exjefe de inteligencia Christopher Figüera, Alex Sa, el testaferro de Maduro, es quien le guarda la plata a Delsy Rodríguez y a Cilia.

Es decir, Silia no solo ejerce poder político, también controla fortunas personales masivas.

Las sanciones de Estados Unidos contra Silia, impuestas en septiembre de 2018, fueron justificadas como respuesta al saqueo de los recursos de Venezuela, pero las sanciones parecen no haber afectado su estilo de vida.

Cia sigue usando trajes de Chanel, cenando en restaurantes de lujo, incluyendo una visita viral restaurante de Salt Bay en Turquía y disfrutando de cirugías estéticas.

El diario español El Mundo la describió perfectamente Cilia Flores, la mujer de Nicolás Maduro, que va siempre cinco pasos por delante de él.

Ella es la estratega, la que analiza, la que distingue entre amigos y enemigos, la que quita y pone funcionarios, la que acapara una buena tajada del poder.

Maduro puede ser el rostro público del régimen, pero Cilia es el cerebro detrás del trono y sus tres hijos son las piezas que ella mueve en el tablero del poder venezolano.

El contraste brutal, la vida de lujo versus la realidad venezolana.

Las cifras de la miseria.

Mientras los hijos de Maduro disfrutan de jets privados, hoteles de cinco estrellas y cuentas bancarias millonarias, aquí están las cifras reales de lo que vive el pueblo venezolano.

El 94.

5% de la población venezolana vive por debajo de la línea de pobreza.

El 76.

6% está en pobreza extrema.

El salario mínimo es de apenas $5 al mes.

Los salarios promedio difícilmente superan los 150 mensuales.

Más de 7 millones de venezolanos han huido del país desde 2015.

Esto no es propaganda, estos son datos de organismos internacionales y estudios independientes.

Recordemos, Nicolasito gasta 20,000 € anuales en la educación de sus dos hijas en un colegio estadounidense en Caracas.

Un venezolano que gana el salario mínimo de 35 al mes tardaría más de 40 años en ganar esa cantidad.

Y eso sin gastar un solo bolívar en comida, vivienda, transporte.

medicinas o cualquier otra necesidad básica es literalmente imposible.

Un trabajador venezolano promedio tendría que trabajar toda su vida desde los 20 hasta los 60 años sin gastar nada para poder pagar un solo año de educación de las nietas de Maduro.

La lluvia de dólares versus la búsqueda de comida en la basura.

Cuando ese video de Nicolasito bañándose en dólares se volvió viral en 2015, miles de venezolanos estaban literalmente buscando comida en la basura.

La crisis alimentaria había comenzado.

Los supermercados tenían estantes vacíos.

Las personas hacían colas de horas para conseguir productos básicos.

Familias enteras comían una vez al día si tenían suerte.

Mientras tanto, el hijo del presidente celebraba en el hotel más lujoso de Caracas con billetes de dólar cayendo sobre su cabeza como si fueran pétalos de rosa.

Los 18 días en el Ritz versus los venezolanos durmiendo en las calles de ciudades de Colombia, Ecuador, Perú y otros países.

Después de haber caminado miles de kilómetros huyendo de la crisis.

Familias enteras cruzaban fronteras a pie sin dinero, sin comida, sin techo.

Niños muriendo de desnutrición, ancianos abandonados porque sus familias no podían mantenerlos.

Y los hijjastros del presidente que causó esa crisis se daban la gran vida en Europa, gastando en tres semanas, lo que un venezolano promedio no ganaría en 250 años de trabajo.

Los viajes en jet privado versus la crisis de combustible.

Joswall realizó más de 15 viajes en jets privados charter entre 2013 y 2019, visitando destinos exóticos por todo el mundo.

En ese mismo periodo, Venezuela comenzó a experimentar la crisis de combustible más grave de su historia.

Un país que fue el mayor exportador de petróleo de América Latina, donde la gente tiene que hacer colas de días enteros para poder poner gasolina en sus vehículos, hospitales sin combustible para las plantas eléctricas, ambulancia sin gasolina para llevar enfermos, camiones de alimentos varados sin poder distribuir comida.

Pero Joswall seguía volando en jets privados, quemando combustibles sin preocuparse.

El caso Clap, robándole a los hambrientos.

El programa Clap, donde los hermanos Gavidia Flores cobraban sobornos, es quizás el crimen más vil de todos.

Las cajas Clap eran y son la principal fuente de alimentos para millones de venezolanos que no tienen recursos para comprar en el mercado.

El gobierno distribuye estas cajas con productos básicos a precios subsidiados, pero los productos son de pésima calidad.

Llegan vencidos, llegan incompletos, a veces no llegan.

Mientras tanto, Alex Sab y los hermanos Gavidia se quedaban con millones en sobornos, inflando los precios, robándole dinero al Estado y al final robándole comida a las personas más vulnerables del país.

No estaban robando lujos, estaban robando pan, literalmente quitándole comida de la boca a niños hambrientos para comprarse jets privados y estadías en hoteles de lujo.

Los cuatro hijos de Maduro están sancionados por Estados Unidos, tienen sus cuentas congeladas, sus propiedades bloqueadas y se les prohíbe hacer negocios con empresas o individuos estadounidenses.

¿Y cuál ha sido el impacto real? Prácticamente ninguno.

Nicolasito sigue siendo diputado, sigue viajando y sigue siendo visto como el probable heredero del poder.

Los hermanos Gavidia siguen viviendo en su complejo de lujo en cumbres.

Siguen operando a través de testaferros, siguen disfrutando de su riqueza.

Las sanciones son simbólicas.

Mientras tengan el poder del Estado venezolano detrás de ellos.

Mientras controlen las instituciones, mientras la justicia venezolana esté capturada, no hay consecuencias reales.

Este contraste brutal envía un mensaje claro al pueblo venezolano.

Ustedes no importan.

Pueden protestar, pueden votar, pueden exigir cambios.

Pero mientras la familia en el poder pueda enriquecerse impunemente, mientras sus hijos puedan vivir como reyes mientras el pueblo sufre, nada cambiará.

Es la demostración más cruda de cómo el poder absoluto corrompe absolutamente y cómo una élite desconectada puede vivir en abundancia obscena mientras el país que gobiernan se desmorona a su alrededor.

Nicolasito, Walter, Josual y Joser.

Cuatro nombres, cuatro personalidades diferentes, pero una misma historia.

aprovecharse del poder para enriquecerse mientras su país sufre.

Nicolasito, el heredero aparente, preparado sistemáticamente para suceder a su padre, Walter, el operador político en las sombras, Joswall, el playboy que no pudo resistir mostrar su riqueza y Joser, el invisible, quizás el más inteligente de todos.

Juntos representan la cara más brutal del nepotismo político en América Latina.

No están en el poder por mérito, talento o servicio público.

Están ahí simplemente por ser familia.

Detrás de cada jet privado, cada hotel de lujo, cada cuenta millonaria hay un costo humano.

Son los millones de venezolanos que han tenido que huir de su país.

Las familias separadas, los niños desnutridos, los ancianos que mueren porque no hay medicinas, los jóvenes que ven su futuro robado.

Todo ese sufrimiento tiene rostros responsables y entre esos rostros están los cuatro hijos de Nicolás Maduro que han disfrutado de lujos obscenos mientras su país se desangra.

Lo más frustrante de esta historia es que probablemente no habrá justicia.

Las sanciones de Estados Unidos son simbólicas.

Mientras el régimen de Maduro permanezca en el poder, las investigaciones internacionales avanzan lentamente y la justicia venezolana está completamente capturada.

Nicolasito probablemente seguirá su ascenso político.

Los hermanos Gavidia Flores seguirán operando en las sombras.

Cilia Flores seguirá ejerciendo poder y el pueblo venezolano seguirá pagando el precio.

Esta historia no es única a Venezuela.

En toda América Latina vemos patrones similares, familias políticas que se enriquecen, hijos que heredan poder, nepotismo descarado y pueblos que sufren mientras sus líderes se enriquecen.

Pero el caso de los hijos de Maduro es particularmente flagrante.

El contraste entre su riqueza y la pobreza de Venezuela es tan extremo, tan obseno que es difícil de comprender.

Termino con una pregunta incómoda.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo una familia puede saquear un país impunemente? ¿Hasta cuándo el pueblo venezolano tendrá que ver a los hijos de sus gobernantes vivir como reyes mientras ellos buscan comida en la basura? No tengo una respuesta, pero lo que sí sé es que la historia eventualmente juzga y cuando llegue ese día, los nombres de Nicolás Maduro Guerra, Walter Gavidia Flores, Josel Gavidia Flores y Joser Gavidia Flores quedarán marcados para siempre como símbolos de la corrupción, el nepotismo y la desconexión más brutal del poder.

La historia de los hijos de Maduro no es solo lujo y excesos, es sobre la muerte de un país.

Es sobre cómo una familia puede destruir el futuro de millones mientras ellos disfrutan del presente.

Y es un recordatorio de que en política el poder sin rendición de cuentas es el camino más seguro hacia la tiranía.

Esta ha sido la historia de cómo viven los hijos de Nicolás Maduro.

Una historia de privilegio extremo, impunidad absoluta y la cara más cruda de la desigualdad en América Latina.

Los hechos están documentados, las cifras son verificables y el contraste es innegable.

Ahora tú decides qué hacer con esta información.

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