FILTRAN las IMÁGENES de la ESPOSA de MADURO “CILIA FLORES” Antes de su CAPTURA

Hace apenas unas horas comenzaron a circular en redes sociales unas imágenes que nadie esperaba ver.

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Fotografías de Cia Flores, la esposa de Nicolás Maduro, momentos antes de que las fuerzas especiales estadounidenses irrumpieran en su residencia en Caracas.

Lo que muestran esas imágenes es escalofriante.

Una mujer que pasó de vivir en el palacio presidencial rodeada de lujos, a terminar en una celda de máxima seguridad en Brooklyn con hematomas en el rostro y posibles fracturas en las costillas.

Si quieres saber qué revelan esas fotografías filtradas y cómo fue el momento exacto en que la llamada primera combatiente del chavismo fue sacada arrastras de su dormitorio mientras dormía, quédate hasta el final porque lo que vas a escuchar te va a dejar sin palabras.

Imagina esta escena.

Son las 2 de la mañana del sábado 3 de enero de 2026.

Caracas está sumida en la oscuridad de la madrugada y de pronto el cielo se ilumina con explosiones.

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Más de 150 aeronaves estadounidenses entre casas F22, F30 y 5 y helicópteros de operaciones especiales cruzan el espacio aéreo venezolano.

El objetivo es uno solo, capturar a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.

En ese preciso instante, mientras los bombarderos destruyen las defensas antiaéreas del fuerte Tiuna, el mayor complejo militar de Venezuela, una unidad de la Delta Force desciende en helicópteros MH60 hacia el complejo residencial donde duerme la pareja presidencial.

3 minutos.

Eso fue todo lo que tuvo Maduro para enterarse de que venían por él.

Según reveló el secretario de defensa de Estados Unidos, [ __ ] Exet.

El dictador no supo que las fuerzas especiales se acercaban.

hasta que prácticamente estaban derribando las puertas de acero que protegían su refugio.

Y ahí, en medio del caos, mientras los soldados cubanos que custodiaban al matrimonio eran abatidos, las cámaras de seguridad captaron las últimas imágenes de Silia Flores como primera dama de Venezuela.

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Esas imágenes ahora filtradas muestran a una mujer de 69 años que hacía apenas unas horas había cenado en la comodidad del palacio presidencial, vestida con ropa de diseñador, rodeada de guardaespaldas y sirvientes.

Pero lo que vino después transformó por completo esa escena de opulencia.

Las fotografías posteriores a la captura revelan a Silia flores con vendajes en la frente, hematomas visibles debajo del ojo derecho y, según su propio abogado, con posibles fracturas en las costillas que le impedían mantenerse de pie sin ayuda.

El contraste es brutal.

De primera combatiente del chavismo a prisionera federal en menos de 24 horas.

Pero para entender realmente quién es esta mujer y por qué su caída representa el fin de una era, tenemos que retroceder más de tres décadas.

Cilia Adela Flores nació el 15 de octubre de 1956 en Tinaquillo, un pequeño pueblo del estado Cojedes en el centro de Venezuela.

Según las propias palabras de Maduro, su esposa creció en una casa con piso de tierra sin baldosas, en una de las zonas más humildes del país.

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Esa niña, que jugaba descalza en las calles polvorientas de Tinaquillo, jamás imaginó que décadas después estaría cenando en restaurantes exclusivos de Turquía, vistiendo trajes de Chanel y acumulando una fortuna que algunos investigadores estiman en miles de millones de dólares.

Su transformación comenzó cuando se graduó como abogada en la Universidad Santa María de Caracas.

especializándose en derecho penal y laboral.

Fue precisamente esa profesión la que la puso en el camino de Hugo Chávez.

En 1992, un joven teniente coronel llamado Hugo Chávez Frías lideró un fallido golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez.

El intento fracasó y Chávez terminó en prisión.

Pero ahí es donde entra Silia Flores.

Ella formó parte del equipo de abogados que defendió a los militares rebeldes y trabajó incansablemente para lograr el indulto de Chávez, que finalmente llegó en 1994 de manos del presidente Rafael Caldera.

Esa travesía por la liberación de Chávez fue también la travesía que la llevó a conocer a Nicolás Maduro.

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En una de esas asambleas políticas en el barrio de Katia en Caracas, un joven activista pidió la palabra.

habló con pasión sobre la causa bolivariana y Silia se quedó mirándolo.

Ese muchacho era maduro y desde entonces sus destinos quedaron entrelazados.

Mientras Chávez ascendía al poder tras ganar las elecciones de 1998, Cilia Flores construía su propia carrera política.

En el año 2000 obtuvo un escaño en la Asamblea Nacional y fue reelecta en 2005.

Pero el verdadero salto llegó en agosto de 2006, cuando se convirtió en la primera mujer en la historia de Venezuela en ocupar la presidencia de la Asamblea Nacional.

Desde ese cargo aprobó reformas que permitieron un acelerado endeudamiento del país, decisiones cuyos efectos catastróficos se sentirían años después cuando la economía venezolana colapsó por completo.

Suscríbete si te gusta el video para que no te pierdas ningún detalle de esta historia que está cambiando el rumbo de toda América Latina.

Aquí es donde la historia de Silia Flores se vuelve verdaderamente oscura.

Organizaciones sindicales la acusaron de nepotismo por haber influido en la contratación de hasta 40 personas en la Asamblea Nacional, la mayoría familiares directos.

La lista incluía a cuatro hermanos, dos sobrinos, dos primos e incluso a su exesposo Walter Gavidia, padre de sus tres hijos.

Cuando los periodistas la confrontaron con estas acusaciones, su respuesta fue desafiante.

Dijo que su familia había entrado por sus propios méritos y que estaba orgullosa.

No explicó cuáles eran esos méritos.

Simplemente dejó claro que el parentesco no era un exceso del sistema, sino que era el sistema mismo.

Pero el escándalo más grande aún estaba por venir.

En noviembre de 2015, dos sobrinos de Cilia Flores fueron detenidos en Haití por agentes encubiertos de la DEA.

la Agencia Antidrogas estadounidense.

Sus nombres eran Efraín Antonio Campo Flores, quien además era su aijado, y Francisco Flores de Freitas.

Los acusaban de intentar introducir 800 kg de cocaína en Estados Unidos a cambio de 20 millones de dólares.

El caso de los llamados narcosobrinos sacudió a Venezuela.

Cilia Flores salió a los medios a defender a sus familiares, los llamó muchachos secuestrados y prometió presentar pruebas de su inocencia.

en el tribunal del distrito sur de Manhattan.

Esas pruebas nunca aparecieron.

En 2017, un jurado los declaró culpables por unanimidad y fueron condenados a 18 años de prisión.

El apellido Flores quedó manchado para siempre, asociado no solo al nepotismo, sino también al narcotráfico internacional.

Lo que pocos saben es que ese mismo tribunal del distrito sur de Nueva York, donde fueron condenados los narcosobrinos, es exactamente el mismo tribunal donde Cilia Flores compareció este lunes 5 de enero de 2026 con vendajes en la frente y apoyándose en un alguacil federal para mantenerse de pie.

La ironía de la historia es devastadora.

En 2022, los narcosobrinos fueron liberados como parte de un intercambio de prisioneros negociado entre la administración de Joe Biden y el gobierno de Maduro.

Venezuela entregó a siete estadounidenses encarcelados a cambio de la libertad de los sobrinos de Siria.

Ahora, menos de 4 años después, es ella misma la que enfrenta cargos similares en el mismo sistema judicial que condenó a sus familiares.

Pero la fortuna de la familia Flores Maduro va mucho más allá del caso de los narcosobrinos.

Investigaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos han revelado que los tres hijos de Silia Flores de su primer matrimonio estuvieron involucrados en un esquema de corrupción masivo relacionado con la petrolera estatal PDBESA.

Según los documentos judiciales, en 2014 estos hijos participaron en un préstamo de 50,000000 en bolívares que PDBA pagó meses después en dólares a valor oficial, generando una ganancia de 550 millones de dólares mediante el uso corrupto del sistema cambiario venezolano.

Y luego está el sobrino más influyente de todos, Carlos Eric Malpica Flores, quien ocupó el cargo de tesorero nacional de Venezuela, equivalente al gobernador del Banco Central, y posteriormente se convirtió en vicepresidente de PDBESA.

Las investigaciones lo señalan como responsable de desfalcos por miles de millones de dólares.

Mientras tanto, el pueblo venezolano sufría la peor crisis económica de su historia.

Más del 80% de los ciudadanos vivían en la pobreza.

Casi el 70% de los hospitales carecían de servicios básicos y suministros médicos y millones de personas huían del país buscando mejores oportunidades.

La noche del viernes 2 de enero de 2026, apenas horas antes de la captura, Nicolás Maduro apareció en televisión haciendo una broma que ahora resulta profética.

Hablando de su salario presidencial, dijo que ganaba solo 2 petros.

la criptomoneda venezolana que apenas sobrevive como referencia de valor y bromeó diciendo que no veía la cara a ese dinero porque cuando iba a buscarlo ya Silita lo había agarrado para comprar alguna cosita.

El público rió nerviosamente, pero quienes conocen a Cilia Flores aseguran que por dentro su paciencia ardía.

Ella sabía que su marido utilizaba la mentira como instrumento político mientras acumulaban en secreto una fortuna que algunos estiman en miles de millones de dólares.

El gobierno de Suiza anunció el lunes que congeló de forma inmediata los activos de Maduro y sus asociados, identificando cuentas bancarias que contienen más de 10,000 millones de dólares sospechosos de provenir de fondos públicos malversados.

Ahora retrocedamos al momento exacto de la captura.

Según fuentes citadas por medios internacionales, Maduro y Silia Flores fueron sacados arrastras de su dormitorio mientras dormían.

El operativo estadounidense se llevó a cabo con una precisión quirúrgica.

Mientras los bombardeos destruían instalaciones militares en todo Caracas.

Una operación cibernética simultánea cortó la electricidad en sectores clave de la capital.

La ciudad quedó a oscuras y en medio de esa confusión, los helicópteros de la Delta Force aterrizaron en el complejo donde se refugiaba la pareja.

Trump describió el lugar como una fortaleza de acero y dijo que sus fuerzas rompieron las puertas reforzadas en cuestión de segundos.

Durante el enfrentamiento, 32 guardias cubanos que formaban parte de la seguridad de Maduro fueron abatidos.

Cuba declaró duelo nacional por sus combatientes caídos, confirmando la presencia de las llamadas avispas negras en la custodia del dictador venezolano.

Lo que revelan las imágenes filtradas de esos momentos finales es impactante.

Cilia Flores, la mujer más poderosa de Venezuela, según la revista Forbes, fue arrastrada fuera de su cama en medio de la madrugada.

Las fotografías la muestran con el rostro desencajado, muy diferente a las imágenes públicas donde aparecía impecable en actos oficiales.

Según su abogado Mark Donelly, ella sufrió lesiones significativas durante lo que él llama el secuestro.

Podría tener una fractura o al menos hematomas severos en las costillas, explicó ante el tribunal.

Las lesiones se pueden ver y son heridas importantes.

A las 4:29 de la madrugada, hora de Caracas, los helicópteros que transportaban a Maduro y Cilia Flores ya sobrevolaban el mar Caribe rumbo al buque de guerra USS yima.

Desde ahí fueron trasladados a la base naval de Guantánamo en Cuba y posteriormente en un avión del Departamento de Estado hacia la base aérea Stuart al norte de Nueva York.

Las primeras imágenes mostraron a Maduro descendiendo del avión esposado con una sudadera gris Nike, ojos vendados y auriculares que le impedían escuchar.

Caminaba cojeando, según los reporteros presentes.

Asilia Flores no se le vio en las primeras tomas debido a la oscuridad, pero horas después circuló un video de ella siendo escoltada por agentes de la DEA dentro de instalaciones federales en Manhattan.

Ambos fueron llevados al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal de alta seguridad que algunos han descrito como el infierno en la Tierra.

El mismo lugar donde han estado recluidos personajes como Sean Didy Comps y Sam Bankman Frit.

La temperatura esa noche era de 2 gr bajo cer.

Un contraste brutal con el clima tropical de Caracas del que fueron arrancados apenas horas antes.

El lunes 5 de enero llegó la primera audiencia judicial.

El boceto que registró el momento, ya que en los tribunales estadounidenses no se permiten fotografías, mostró a Silia Flores con una venda en la frente, visibles semomas cerca del ojo derecho y una expresión de dolor mientras intentaba mantenerse de pie apoyándose en un oficial federal.

Su abogado solicitó atención médica inmediata, explicando que necesitaba una radiografía completa para descartar fracturas.

Cuando el juez Alvin Hellerstein le pidió que confirmara su identidad, ella respondió en español, “Sí, soy Silia Flores, la primera dama de Venezuela.

Soy inocente, completamente inocente.

A su lado, Maduro también se identificó como el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela y se declaró prisionero de guerra invocando los convenios de Ginebra y Viena.

“Fui secuestrado el 3 de enero por una intervención militar estadounidense”, afirmó antes de que el juez lo interrumpiera para pedirle que se limitara a responder las preguntas.

Los cargos que enfrentan son gravísimos.

Conspiración para el narcoterrorismo.

Conspiración para la importación de cocaína.

Posesión de ametralladoras y artefactos destructivos.

Algunos de estos delitos podrían conllevar la pena de muerte en Estados Unidos.

La acusación señala que Maduro y su círculo íntimo, incluida Cilia Flores, participaron en una red de narcotráfico que introdujo toneladas de cocaína en territorio estadounidense, utilizando los recursos del Estado venezolano para proteger estas operaciones.

Mientras la pareja presidencial enfrentaba su primera noche en prisión, Venezuela vivía horas de incertidumbre.

La vicepresidenta Delsy Rodríguez juró como presidenta interina el lunes por la tarde en una ceremonia televisada donde apareció visiblemente conmovida.

Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en Estados Unidos, dijo refiriéndose a Maduro y Silia Flores.

Las calles de Caracas amanecieron semivacías, con comercios cerrados y largas filas en supermercados, mientras los ciudadanos se abastecían ante un futuro incierto.

El olor a pólvora persistía en varios barrios afectados por los bombardeos nocturnos, pero para millones de venezolanos dentro y fuera del país, la captura de Maduro y Silia Flores representaba algo completamente diferente, el fin de una pesadilla de más de dos décadas.

En ciudades como Miami, Madrid y Buenos Aires, miles de exiliados venezolanos salieron a las calles a celebrar ondeando banderas y coreando consignas de libertad.

Frente al centro de detención de Brooklyn, donde está recluido Maduro, se congregaron manifestantes exigiendo que responda por sus crímenes.

La comunidad internacional quedó dividida.

Mientras países como Argentina, Perú y Ecuador celebraron la operación, Rusia, China e Irán la condenaron como una violación de la soberanía venezolana.

El presidente Donald Trump desde su residencia en Marago, Florida, celebró lo que llamó una operación brillante y anunció que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que pueda tener lugar una transición apropiada.

La historia de Silia Flores es, en muchos sentidos, la historia del chavismo mismo, una mujer que surgió de la pobreza, que dedicó su vida a la causa bolivariana desde los tiempos en que Hugo Chávez era un preso político y que terminó acumulando un poder y una fortuna inimaginables mientras su país se hundía en la miseria.

Quienes la conocieron de cercainciden en que no era una líder carismática ni expansiva.

No seducía, no improvisaba, no buscaba adhesiones emocionales.

Su manera de ejercer el poder era fría, metódica, casi administrativa.

Escuchaba más de lo que hablaba y cuando hablaba no dejaba espacio para la réplica.

Recordaba nombres, lealtades, errores.

Sabía quién debía favores y quién los había gastado.

Ahora, lejos del palacio de Miraflores y de los pasillos donde se decidían jueces y ministros, Flores se enfrenta a un tribunal que no controla.

La mujer que gobernó sin dar órdenes, que manejó la justicia venezolana como una extensión de su poder personal, deberá escuchar por primera vez en décadas una voz que no le pertenece.

La próxima audiencia está programada para el 17 de marzo de 2026.

Hasta entonces, la primera combatiente del chavismo permanecerá recluida en una celda de máxima seguridad en Brooklyn, a miles de kilómetros de la Venezuela que alguna vez gobernó desde las sombras.

Suscríbete si te gustó el video y déjame en los comentarios qué opinas de todo lo que está pasando en Venezuela.

¿Crees que este es realmente el fin del chavismo o solo el comienzo de una nueva crisis? Nos vemos en el próximo

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