catearon otra mansión o esa propiedad
sigue asegurada. Le mostramos los lujos

del inmueble evaluado en 180 millones de
pesos. En una operación que desnuda la
doble vida de la élite capitalina, Omar
García Harf, secretario de seguridad
ciudadana, personalmente dirigió el

cateo al lujoso salón Mickey Hair en
Polanco, descubriendo, tras una pared
falsa, un arsenal de guerra y un
cargamento de fentanilo valorado en 500
millones de dólares. Confirmando su

tesis inicial, el asesinato del
estilista fue un ajuste de cuentas entre
cárteles que operaban desde el corazón
de la zona más exclusiva. Tras la
ejecución de Miguel Ángel Mickey de la

Mora, las pesquisas oficiales se
estancaban en callejones sin salida. Fue
la obstinada intuición de Harf que
ordenó volver los ojos hacia el propio
salón, un lugar que, según declaró en

conferencia de prensa, apestaba crimen
organizado, pero con perfume de
carísimo. Bajo su supervisión directa,
un equipo táctico de la SSC y peritos de
la Fiscalía General de Justicia,

FGJCDMX,
forzaron la entrada del establecimiento
en un operativo realizado en la
madrugada, lejos de las miradas de la
prensa y los curiosos. Imagina esto.
Estás caminando por las calles
impecables de Polanco con el aroma a
café caro y el brillo de las vitrinas de
diseñadores flotando en el aire. Cuando
de repente, en la penumbra de una
madrugada, un convoy de patrullas rompe
el silencio con un rugido ensordecedor.
No es una película de Hollywood, es la
realidad que nos golpea en la cara aquí
en la ciudad de México, donde el lujo y
la muerte se dan la mano sin pedir
permiso. Hoy te voy a contar una
historia que te va a dejar con la piel
de gallina, porque no es solo un cateo,
es sobre cómo el narco se ha colado en
nuestras vidas. En esos salones donde
vamos a vernos guapos para una cita o
una fiesta y de pronto detrás de un
espejo se esconde un infierno.
Bienvenido a la doble vida de Mickey
Hair, el estilista que peinaba las
estrellas y traficaba muerte. Quédate
conmigo porque esto apenas empieza y lo
que viene te va a sorprender más que un
corte de pelo sorpresa en tu barbería
favorita. Omar García Harfud, el hombre
que ha visto más balas que un sargento
en zona de guerra, el secretario de
seguridad ciudadana que no se rinde ni
con un atentado en su propia piel tomó
el control personal de esta operación.
Imagínate él con esa mirada de acero que
conocemos de las conferencias bajando de
su camioneta blindada frente al lujoso
salón Mickey Hair en Masaric, la avenida
donde un café cuesta lo que un sueldo
semanal en el tianguis. Era la madrugada
del 30 de septiembre de 2025, la fecha
exacta en que todo explotó y Harf no
estaba ahí por casualidad. Habían pasado
solo 24 horas desde el asesinato brutal
de Miguel Ángel de la Mora, conocido por
todos como Mickey, el rey de las tijeras
en Polanco, baleado en plena calle como
si fuera un narco de bajo perfil, no el
estilista de la élite. Las primeras
investigaciones apuntaban a un crimen
pasional. Quizás un triángulo amoroso
con alguna clienta famosa, pero Harfuch
()
olió algo podrido desde el principio.
Esto apesta a crimen organizado, pero
con perfume de $1,000 el frasco dijo en
privado a su equipo y ordenó el cateo
sin esperar un minuto más. El salón, ese
oasis de glamour con paredes de mármol
italiano y luces LED que hacen que tu
reflejo parezca de revista, estaba
cerrado a cal y canto, pero no por
mucho. Un equipo táctico de la
Secretaría de Seguridad Ciudadana,
respaldado por peritos de la Fiscalía
General de Justicia de la Ciudad de
México, forzó la entrada con la
precisión de un reloj suizo. Nada de
sirenas estridentes para no despertar a
los vecinos millonarios que duermen en
pentauses a 100 m. Entraron en silencio,
linternas barriendo el piso como
fantasmas en busca de almas perdidas. El
lugar parecía intacto, sillas
ergonómicas vacías, frascos de productos
importados alineados como soldados y en
el aire ese olor a laca fresca que te
hace sentir invencible. Pero Harf, con
su instinto afilado por años de
patrullaje, se dirigió directo al
despacho de Mickey, una habitación
trasera que olía a tabaco caro y
secretos. Ahí, mientras los agentes
revisaban cajones y computadoras, él
midió las paredes con los ojos, como un
arquitecto obsesionado. Algo no
cuadraba. El muro de concreto detrás del
escritorio medía 3 m de largo, pero las
dimensiones del cuarto sugerían cuatro.
“Aquí hay gato encerrado”, murmuró y
ordenó traer el equipo pesado con
taladros y mazos. Derribaron esa fachada
en menos de 15 minutos y lo que salió a
la luz fue un puñetazo al estómago de
todos. Una cámara acorazada de 20 m²,
iluminada por luces de emergencias rojas
como sangre, repleta de un botín que
haría palidecer a cualquier narco de
película. 450 kg de fentanilo
empaquetado al vacío en bloques
perfectos, listos para diluirse y
distribuirse en fiestas de la alta
sociedad, donde un polvo cuesta más que
un Rolex. Ese cargamento, según los
expertos de la Unidad de Inteligencia
Financiera, valía 500 millones de
dólares en el mercado negro, suficiente
para inundar la ciudad con una ola de
adicción que mata a miles cada año. Como
esas historias que lees en los
periódicos y piensas, “A mí no me pasa,
pero sí nos pasa a todos.” Pero no
paraba ahí junto a las drogas, tres
rifles Barret calibre 50. Esas bestias
capaces de perforar un blindaje ligero
desde 500 m. Armas que no compras en una
armería de la esquina, sino en el
submundo de los traficantes armenios. 15
kg de cu. Explosivo plástico con
detonadores electrónicos listos para
volar un convoy entero, y cuatro maletas
Samsonite reforzadas repletas de más de
15 millones dó en efectivo. Billetes de
100, 20 y 50 de diversas nacionalidades
apilados como si fueran confeti de una
fiesta eterna. Y luego lo que heló la
sangre, una libreta de cuentas
encuadernada en cuero negro con nombres
en código que leían como un hus who hu
de la élite capitalina. Estrella dorada
para una actriz de telenovelas que llena
teatros. Águila plateada para un senador
que sale en las noticias defendiendo
causas nobles. Diamante azul para un
empresario que patrocina eventos
benéficos. nombres que al cruzarlos con
bases de datos federales apuntaban a
políticos, artistas y magnates que
frecuentaban el salón no solo por un
corte de pelo, sino por entregas
discretas envueltas en paquetes de
productos capilares. Harfud, parado
frente a ese arsenal con el polvo del
concreto aún en el aire, sintió que el
caso acababa de mutar de un homicidio
rutinario a una macrooperación
que podía derribar torres de poder.
Mickey no era una víctima casual, era el
capo que peinaba, cortaba y traficaba”,
declaró después en conferencia de
prensa, su voz grave resonando en el
Palacio Nacional como un trueno. A
célula Polanco, así la bautizaron los
analistas, operaba desde el corazón de
la zona más exclusiva de México, lavando
dinero a través del flujo constante de
clientes a dineros que pagaban en
efectivo por servicios VIP. Un tinte de
500 pesos se convertía en una
transacción de miles que ocultaba pagos
por gramos de fentanilo puro, destinado
a fiestas en Yates o reuniones en
pentouses donde la élite finge que el
mundo es solo champa y selfies.
El salón generaba facturas legítimas por
extensiones y tratamientos, pero el 90%
de los ingresos reales provenía de la
distribución. Alijos escondidos en
falsos envíos de cosméticos desde China.
Rutas que pasaban por el aeropuerto de
la Ciudad de México disfrazados de
importaciones de lujo. Ahora vayamos al
origen de esta pesadilla. Miguel Ángel
de la Mora, Mickey para los suyos,
empezó como un chico de barrio en
Iztapalapa, con tijeras en la mano y
sueños de grandeza. Llegó a Polanco hace
10 años abriendo su primer salón en una
renta prestada, cortando pelo a
influencers emergentes y escalando hasta
convertirse en el estilista de las
estrellas. Su Instagram con más de
200,000 seguidores era un desfile de
Before and after, de celebridades
posando con looks impecables y captions
como transformando sueños en realidad.
Pero detrás de los filtros la realidad
era otra. Hace dos años, según los
testimonios de empleados detenidos,
Mickey conoció a Diana Esparragosa, la
influencer que todos hemos visto en
redes, presumiendo bolsos Hermés y
viajes a Dubai. Diana, de 26 años, con
su sonrisa deportada y su cuenta privada
que solo los VIP ven, no era solo una
clienta, era la llave que abrió la
()
puerta al infierno. Diana Rosalía
Esparragosa, nieta de Juan José
Esparragosa Moreno, alias el azul, el
fantasma del cártel de Sinaloa, que
fundó el imperio junto a El Chapo y el
Mayo, sin nunca buscar reflectores. El
azul, nacido en 1949 en la sierra de
Sinaloa, era el cerebro silencioso, el
que tejía alianzas en las sombras
mientras otros posaban con A47. Murió en
2014, supuestamente de un infarto, pero
su legado vive en hijos y nietos como
Diana, que creció entre lujos
inexplicables y rumores que sus
seguidores ignoran. Ella con estudios en
mercadotecnia en una universidad privada
de Guadalajara se autonombró Lady D en
sus posts subiendo fotos de cirugías
estéticas en Turquía y cenas en París
que cuestan lo que un departamento en la
colonia Roma. Pero las facturas halladas
en la Cámara de Mickey revelan la
verdad. Esos regalos que Diana presumía,
un bolso de edición limitada de $30,000
o joyas de cartier, eran pagos por
introducciones.
Ella lo trajo al redil del cártel de
Sinaloa, fungiendo como enlace directo,
organizando reuniones en el salón
durante horarios cerrados donde clientes
recogían paquetes envueltos en papel de
regalo. Los documentos escaneados y
cruzados con la Unidad de Inteligencia
Financiera muestran transferencias de
cuentas fantasma en Panamá a la empresa
de Mickey por un total de 8 millones de
pesos en los últimos 6 meses. Diana no
solo era amiga, era la operadora usando
su red de contactos en el mundo del
espectáculo para reclutar
distribuidores. Recuerda esas fiestas
donde corridos tumbados suenan a todo
volumen y de pronto alguien ofrece el
polvo bueno que te hace volar. Ahí
entraba Mickey suministrando fentanilo
de pureza 98%
diluido en píldoras que parecían
vitaminas de farmacia. Pero el giro
macabro vino con las razones del
asesinato. Harfó en detalle. Primero,
Mickey desvió un cargamento de 50
millones de pesos en Fentanilo,
vendiéndolo por su cuenta a un cártel
rival, el Jalisco Nueva Generación, que
disputa rutas en la capital. Segundo,
peor aún, empezó a cortar la droga con
sustancias baratas, engrosando sus
ganancias, pero bajando la calidad para
la Jet Set, que paga premium por pureza.
Esa traición doble selló su destino. Un
sicario en motocicleta, dos disparos al
pecho en la avenida Masik y Mickey
cayendo como una estrella fugaz con el
teléfono aún vibrando por mensajes de
clientas cancelando citas. Mientras los
agentes registraban la cámara, el sol
empezaba a salir tiendo de dorado las
calles de Polanco, pero adentro la
oscuridad se profundizaba. Detrás de un
espejo de dos vías en el baño privado de
Mickey, una caja fuerte biométrica se
dió ante los hackers de la policía.
Adentro, un santuario oculto que pintaba
un cuadro de paranoia y ambición
desmedida. Tres pasaportes falsos con la
foto de Mickey, uno como empresario
español llamado Carlos Ruiz, otro como
inversionista canadiense y el tercero
como turista estadounidense, todos con
visas frescas para Dubai, el paraíso
fiscal, donde los narcos lavan fortunas
en casinos y yates. Boletos de avión
para la semana de su muerte en primera
clase con escalas en Madrid para
despistar. Pero lo que realmente eló el
ambiente fueron las fotografías. Una
colección de polaroids en una caja de
tercio pelo. Imágenes granuladas de
figuras públicas en momentos
vulnerables. Un actor de cine premiado.
Desnudo en una suite de hotel con una
línea de polvo en la mesa. Una cantante
pop riendo con un fajo de billetes en la
mano. Un conductor de televisión famoso
besando a alguien que no era su esposa.
Con un paquete blanco al fondo. Nombres
garabateados en el reverso con fechas y
montos. 20,000 por silencio, pago en
salón. Esto no era solo narcotráfico,
era extorsión, un esquema donde Mickey
usaba su salón como trampa de miel.
Clientes VIP venían por un peinado, se
relajaban con un masaje y salían con un
regalo que los ataba de por vida. Las
fotos, según peritos forenses, databan
de los últimos 3 años y apuntaban a un
potencial botín de extorsión de al menos
100 millones de pesos. Harf revisando
las imágenes con guantes, sacudió la
cabeza. Esto levanta el velo de cómo el
crimen se mimetiza con el lujo. No es un
homicidio, es el fin de una red que
infiltra lo más alto de nuestra
sociedad. Y tiene razón, porque en
México, donde todos conocemos a alguien
que conoce a alguien en el poder, estas
revelaciones duelen como un puñetazo en
el hígado. Piensa en tus propias salidas
a Polanco, en ese brunch con amigos
donde todo parece perfecto, pero ¿y si
detrás de la barra hay un compartimento
con muerte en polvo? La investigación se
expandió como un incendio forestal. En
las horas siguientes al cateo, la
Secretaría de Seguridad coordinó con la
Fiscalía General de la República para
rastrear las rutas del fentanilo. Los
paquetes provenían de laboratorios
clandestinos en Sinaloa, camuflados en
contenedores de champú y
acondicionadores enviados desde puertos
en Manzanillo. El cártel de Sinaloa, aún
sangrando por la captura de capos como
el mayo Zambada en julio de 2024, usaba
Polanco como cabeza de playa para la
élite. no vendían en plazas públicas,
sino en after parties de lanzamientos de
moda, donde un gramo se paga con
criptomonedas o transferencias a cuentas
en las islas Caimán. La libreta de
cuentas detallaba operaciones. Estrella
Dorada debía $200,000 por un alijo
()
perdido, pagadero en especie con favores
políticos. Águila Plateada había lavado
3 millones a través de donaciones a
campañas electorales disfrazadas de
patrocinios de belleza. Pero vayamos más
profundo porque esta célula no operaba
sola. Diana Esparragosa, ahora bajo la
lupa de la Interpol, voló a París días
antes del asesinato, presuntamente para
reunirse con contactos europeos del
cártel. Sus redes, congeladas por orden
judicial revelan mensajes cifrados en
stories efímeros. Envío listo. Peina
como siempre con emojis de tijeras y
diamantes. Su abuelo, el azul, dejó un
imperio de alianzas que Diana heredó
sutilmente, conectando el viejo narco
rural con el nuevo digital, donde
influencers como ella lavan imagen y
dinero al mismo tiemp. Testimonios de
exempleados de Mickey, protegidos en un
piso franco, pintan a Diana como la
reina de las entregas. Llegaba en su
Range Rover negro con bolsas de compras
que ocultaban muestras y se iba dejando
propinas que eran códigos para
cantidades. Uno de ellos confesó, “Pensé
que era solo negocio de cosméticos, pero
un día vi a un cliente salir con los
ojos vidriosos y supe que no era tinte
lo que le pusieron.” Harf en una rueda
de prensa improvisada esa misma mañana
no se guardó nada. Vamos por todos.
Desde el barbero de la esquina hasta el
que firma leyes en el Congreso. El
fentanilo no discrimina, mata a hijos de
ricos y pobres por igual. Mencionó
cifras escalofriantes.
En la Ciudad de México, las muertes por
sobredosis subieron un 30% en 2025 con
el 90% de las muestras positivas para
fentanilo sintético, el mismo que yacía
en esa cámara. La operación bautizada
Código Tijera involucró a 200 agentes,
drones para vigilancia aérea y analistas
cibernéticos rastreando transacciones en
blockchain. En las primeras 48 horas
cayeron tres arrestos. un distribuidor
disfrazado de chóer de Uber, una
manicura que transportaba píldoras en
kits de uñas y un ballet parking que
cobraba cuotas por mirar al otro lado.
Ahora cambia de ritmo un segundo.
Imagina el pánico en las redes cuando
esto salpica. Influencers borrando
posts, artistas cancelando giras,
políticos sudando en oficinas con
vidrios polarizados. ¿Cuántos de
nosotros hemos estado a un corte de pelo
de esta red? En Polanco, donde un
departamento cuesta 10 millones de
pesos, el narco no llega con camionetas
tuneadas, llega con membresías de gym y
mesas reservadas en restaurantes
Micheline. La libreta menciona a
Diamante Azul cruzado con un empresario
textil que lava a través de
exportaciones falsas enviando telas que
en realidad esconden bloques de
fentanilo prensado o estrella dorada. la
actriz que según chismes de pasillo
financió su última película con
inversiones creativas que ahora huelen a
soborno. Pero no todo es oscuridad.
Harfud anunció una ofensiva quirúrgica.
En alianza con el Departamento del
Tesoro de Estados Unidos, que ya
sancionó a figuras como Chucho Pérez
Alvear por lavado similar en conciertos,
se creará una task force para monitorear
salones de belleza y spaz de lujo.
Criterios simples: ingresos
desproporcionados,
clientes VIP con pagos en efectivo.
Presencia en redes con lifestyles
inexplicables.
En Jalisco y Sinaloa, operaciones
paralelas detectaron 15 microempresas
similares, barberías con arsenales en
sótanos, boutiques que venden
suplementos energéticos que son
fentanilo en cápsulas. Una en
Guadalajara, operada por un tiktoker de
28 años, escondía 20 kg en falsos envíos
de suplementos proteicos. Y aquí va algo
que te va a enganchar más. Los
testimonios de los que escaparon por
poco. Una exasistente de Mickey, ahora
en protección de testigos, contó como
Diana la reclutó con promesas de
colaboraciones pagadas. Me dijo que solo
era llevar paqueticos a clientas como
muestras gratis, pero un día abrí uno y
vi el polvo blanco. Quise salir, pero me
mostraron fotos mías en el salón y supe
que no había vuelta atrás. Historias
como la tuya o la mía de gente normal
atrapada en la telaraña, porque el narco
ya no amenaza con rifles. Ofrece likes y
lujos que ciegan en chat. Rescatados del
teléfono de Mickey. Un mensaje a Diana
dos días antes de morir. Esto se sale de
control. El corte no justifica el
riesgo. Ella respondió, “Peina o te
cortan el cuello.” La conexión con el
cártel de Sinaloa se profundiza en los
documentos. El azul, maestro de las
sombras, enseñó a su linaje a operar en
silencio. Alianzas con políticos locales
para protección, rutas aéreas privadas
desde Culiacán a la capital y lavado a
través de eventos culturales. Mickey
patrocinaba desfiles de moda en Polanco,
donde modelos caminaban con extensiones
suyas, pero los verdaderos hilos eran
transferencias de ill00000 a productoras
fantasma. Expertos de la DEA en un
informe filtrado llaman a esto
Narcochic, el crimen con rostro de
influencer, donde el fentanilo se vende
como el nuevo éxtasis en fiestas
selectas, matando a jóvenes de familias
adineradas que terminan en morgues
anónimas. Harf, herido en 2020 por un
atentado que dejó 30 balazos en su
convoy, sabe de venganzas. cree que el
asesinato de Mickey fue ordenado desde
Sinaloa como mensaje: “Nadie traiciona
impune”, pero el cártel rival, el CJNG,
acecha en las sombras, disputando
Polanco como plaza. En 2024, un decomiso
en tecate de 30 kg de fentanilo valió
416 millones de pesos y Harf citó como
precedente. Ahora, con este hallazgo, la
afectación económica al narco supera los
53,770
millones de pesos anuales. Según
reportes de la SSPC, armas como las
Barret, importadas vía China, apuntan a
redes transnacionales.
El C4, de origen militar, sugiere
corrupción en depósitos del ejército.
Mira, si te está gustando cómo se
destapa esta cloaca de lujo y traición,
suscríbete si te gusta el video, dale
like y activa la campanita para no
perderte lo que sigue, porque esto es
solo la punta del iceberg en nuestra
México de contrastes. Volviendo al
meollo, la caja fuerte también guardaba
USB con videos de seguridad editados.
()
Entregas nocturnas en el callejón
trasero, hombres con maletines entrando
y saliendo como fantasmas. Uno muestra a
un senador irreconocible sin su traje,
recogiendo un paquete el día de su
último debate en el pleno. La extorsión
era el as bajo la manga. Mickey cobraba
cuotas de silencio mensuales
transferidas a cuentas en Hong Kong.
Diana, en su rolaba su belleza como
arma, posando en fotos con víctimas para
después chantajear. su vida, un
torbellino de shets privados y spaz en
las Maldivas, financiada por el abuelo
azul, cuya muerte dejó un vacío que ella
llenó con astucia digital. La élite
tiembla. En las últimas horas, rumores
en X hablan de renuncias inminentes. Un
productor de televisión canceló rodajes.
Una galería de arte en Polanco cerró por
remodelación. Harf prometió detenciones
de alto perfil en 48 horas, nombres que
sacudirán el skyline de la ciudad.
Imagina despertar mañana con titulares
de alguien que admiras cayendo por fotos
en una libreta. Eso es el poder de esta
investigación. No solo desmantela una
célula, expone como el narco mutado de
sierras y plantíos a salones y stories
de Instagram, pero profundicemos en los
números porque los datos no mienten. El
fentanilo hallado, 450 kg, podría
generar 2 millones de dosis letales,
cada una matando en minutos con un paro
respiratorio silencioso. En México, la
SSPC reportó 1250
y 2 kg de comizados en 2025. con 730 y
8,970
pastillas. Pero este golpe en Polanco es
el más simbólico. Los 15 millones en
efectivo contados billete por billete
por contadores forenses incluyen marcas
de agua de bancos mexicanos y gringos
trazables a ventas en casinos de Las
Vegas. Las armas cereales borrados con
ácido vinculadas a un robo en una base
militar de Sonora en 2023. Testimonios
anónimos pintan a Mickey como un hombre
dividido. Por fuera, el estilista
carismático que regalaba cortes a fans
en su cumple. por dentro, paranoico, con
guardaespaldas disfrazados de Porters.
Un mes antes intentó huir. Reservó un
vuelo a España, pero Diana lo convenció
con promesas de un último gran envío. Su
teléfono hackeado revela llamadas a un
terapeuta. Siento que peino demonios. El
asesinato ejecutado por dos en moto con
cascos integrales dejó 18 casquillos de
9 mm. Balas huecas que expanden al
impacto, ahora el impacto en la
sociedad. Polanco, con su plusvalía de
20,000 pesos por metro cuadrado, se
siente menos seguro. Comerciantes
contratan más seguridad. Influencers
pausan posts. Pero Harf insiste, no
criminalizamos el emprendimiento
honesto. Vamos por los que usan el lujo
como máscara. En conferencia detalló la
nueva unidad SSPC, SAT y UIF
monitoreando cuentas con ingresos de
medio millón mensual sin lógica, como
cursos de belleza sin alumnos,
cooperación con meta y TikTok para flags
en perfiles sospechosos y un hotline
anónimo para denuncias. La presidenta
Claudia Shainbaum en un tweet matutino
respaldó, “El Estado no permite refugios
al crimen en nuestras redes o salones.
Apoyamos a Harf en esta guerra
quirúrgica. La onda expansiva del caso
Mickey Hair sigue creciendo y la Ciudad
de México no volverá a ser la misma.
Mientras las redes sociales hierven con
especulaciones y los nombres en la
libreta de Mickey comienzan a filtrarse
en círculos cerrados, Harf y su equipo
no descansan. La operación Código Tijera
ya identificó 10 nuevos negocios
sospechosos en zonas como La Roma y
Condesa, desde Spaz con clientela VIP
hasta Gimnasios Boutique que reportan
ingresos millonarios sin aparente
justificación. Cada cateo destapa más
conexiones, más nombres, más pruebas de
que el narco ha tejido una red invisible
en el corazón de la capital, usando el
brillo de las redes y el encanto de la
fama para ocultar un negocio mortal. Y
mientras la élite tiembla, tú y yo nos
preguntamos, ¿quién más está en esa
libreta? ¿Y qué tan cerca estamos de
esta oscuridad disfrazada de luj?
Auditorías a 70 cuentas ya en marcha con
órdenes de aprensión listas. Expertos
llaman esto la guerra del narco digital,
donde el lavado pasa de bancos a
promociones ficticias. Un real de Mickey
con un millón de views generaba colaps
que ocultaban transferencias de
$100,000.
Y el cierre de esta pesadilla abierta.
En la cámara, un último hallazgo, un
diario de Mickey, páginas garabateadas.
Empecé por deudas, un préstamo de 20,000
para el salón. Diana dijo que era
temporal, solo facturas falsas. Ahora
debo mi alma. Su colapso, como el de
tantos, empezó con la pandemia. Cierres,
deudas de 420,000 pesos en rentas y
proveedores. El narco llegó como
salvador con efectivo y promesas, pero
atrapó en la red. Harf cerró la prensa
con fuego. El crimen ya no tiene rostro
de sicario. Tiene el de quien te peina
mientras te envenena, pero la fama no
protege. Y vamos por todos. Esto no
termina aquí. Es el comienzo de una
cacería que nos afecta a todos. Porque
en México el lujo esconde sombras y hoy
gracias a un cateo en Polanco las vemos
claras. Si te dejó pensando en esa doble
vida que quizás pasa desapercibida en tu
propio barrio, suscríbete si te gustó el
video, comparte con quién necesitas
saber y recuerda, la verdad duele, pero
libera. Nos vemos en la próxima. Cuídate
y no bajes la guardia.