No es de extrañar que Keith Urban
decidiera no seguir con su matrimonio

con Nicole Kidman. Sus cuatro rasgos de
personalidad eran simplemente demasiado
difíciles de soportar para él. Primero,
su disciplina excesiva. Nicole maneja su
vida casi como un manual. Alimentación,
rutinas diarias, todo está calculado al
milímetro. Incluso esperaba que su
esposo siguiera ese mismo ritmo

estricto. Para Kid, que ama el escenario
y valora su libertad, esto era como
sentirse atrapado en un marco rígido.
Segundo, su necesidad de control. Desde

los viajes familiares hasta la educación
de los hijos, Nicole quiere manejar todo
personalmente hasta el más mínimo
detalle. Sus visiones simplemente no
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coincidían. Tercero, sus agendas. Nicole
pasa la mayor parte del tiempo filmando
en diferentes partes del mundo,
recientemente en Londres para Practical
Magic 2, mientras que Keith concentra su
carrera en Nashville. Esa separación

constante poco a poco abrió una brecha
entre ellos. Por último, ella no tolera
que se crucen sus límites.