El panorama político y geopolítico de Venezuela y su relación con Estados Unidos ha cambiado drásticamente en los últimos días.
El 7 de enero de 2026, se cumplió una semana desde la operación militar estadounidense que culminó en la captura de Nicolás Maduro, un evento que alteró por completo la agenda política y geopolítica del hemisferio.
La intervención de Estados Unidos en Venezuela ha tenido repercusiones no solo en el ámbito político, sino también en la economía, el derecho internacional y la realidad de la sociedad venezolana.
En apenas una semana, se han producido cambios vertiginosos en Venezuela, con un nuevo panorama económico y político que involucra tanto a las autoridades de Caracas como a los intereses de Washington.
Aunque la cooperación entre ambos gobiernos parecía impensable hace solo unos días, ahora parece ser una realidad que comienza a tomar forma con la liberación de presos políticos y la posible reapertura de relaciones diplomáticas.
Sin embargo, ¿logrará esta colaboración entre dos actores tan distantes en su ideología política llevar a una verdadera transición democrática en Venezuela?
La operación militar de Estados Unidos, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, ha sido un cambio de juego para la región.
Este suceso no solo afecta la política interna de Venezuela, sino que también reconfigura la relación de Estados Unidos con América Latina.
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Venezuela ha estado aislada políticamente durante más de dos décadas, pero el derrocamiento de Maduro abre una ventana de oportunidad para restablecer relaciones diplomáticas y explorar una posible cooperación económica en áreas como el sector energético.
Las industrias petroleras de Venezuela, que antes eran prácticamente inaccesibles para las empresas extranjeras debido a las sanciones de Estados Unidos, ahora podrían estar en el radar de nuevas inversiones, lo que representa una salvación para una economía que ha estado devastada por años de crisis.
A pesar de la euforia inicial por la captura de Maduro, los líderes venezolanos y la sociedad civil deben actuar con cautela.
Como señaló Natasha Rojas, politóloga e internacionalista, aunque es válido celebrar las liberaciones de algunos presos políticos, las expectativas deben ajustarse a la realidad.
**A pesar de la liberación de figuras como Rocío San Miguel, defensora de derechos humanos, el número de prisioneros liberados sigue siendo limitado.
Además, muchos de los presos políticos de mayor relevancia aún no han sido liberados, lo que genera incertidumbre sobre el alcance real de esta “apertura política”.

En este sentido, la pragmatismo se ha vuelto clave en las negociaciones entre Venezuela y Estados Unidos.
Mientras que el gobierno de Donald Trump busca lograr avances rápidos en áreas como el sector energético, las expectativas respecto a una verdadera transición democrática en Venezuela siguen siendo inciertas.
La cooperación entre Washington y Caracas parece centrarse en resolver temas de interés mutuo, como la recuperación económica de Venezuela, que enfrenta años de deterioro en su infraestructura petrolera, además de la necesidad urgente de inversión extranjera.
El gasoducto entre Venezuela y Colombia ha sido otro tema clave de conversación en este nuevo capítulo de las relaciones bilaterales.
Como mencionó Antero Alvarado, analista del diálogo interamericano, el gasoducto tiene una capacidad de transporte de 450 millones de pies cúbicos al día, lo que podría ayudar a Venezuela a reducir su déficit energético.
Aunque este proyecto podría ofrecer soluciones a corto plazo, los intereses económicos que Estados Unidos pueda tener en la industria energética venezolana probablemente no vayan a ser rápidos ni fáciles de implementar.
El gobierno venezolano bajo Delsy Rodríguez, quien ha sido vista como una figura de transición, tiene un rol clave en la implementación de reformas estructurales.

Rodríguez, al igual que Jorge Rodríguez, ha sido parte fundamental del proceso de reformas económicas que han cambiado la naturaleza del sistema político y económico de Venezuela.
Sin embargo, como señala Natasha, no hay que perder de vista el papel del chavismo en la estructura de poder y los posibles desafíos internos que puedan surgir durante este proceso de transición.
En paralelo, las relaciones de Venezuela con Colombia han comenzado a mejorar.
Gustavo Petro, presidente de Colombia, ha mostrado disposición a colaborar con el gobierno venezolano en temas como el narcotráfico y la violencia fronteriza.
La cooperación en el ámbito energético también podría permitir una apertura económica entre ambos países, lo que a su vez podría traer beneficios para las comunidades fronterizas.
Sin embargo, no todo es positivo en la región.
El tema de los derechos humanos sigue siendo un obstáculo importante para Venezuela, ya que la situación de los presos políticos sigue siendo una de las principales preocupaciones tanto para las organizaciones internacionales como para los ciudadanos venezolanos.
María Corina Machado, líder opositora venezolana, ha sido clara en sus declaraciones sobre la violación de derechos humanos que sigue ocurriendo en el país, especialmente en lugares como El Helicoide, donde se reportan torturas y maltratos a los detenidos.
A pesar de los gestos de buena voluntad de la administración de Delsy Rodríguez, el camino hacia la democracia en Venezuela sigue siendo incierto.

El escenario político de Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica.
En menos de una semana, Estados Unidos y Venezuela han comenzado a trabajar juntos en áreas que antes parecían totalmente fuera de su alcance.
Sin embargo, la cooperación bilateral no es suficiente para garantizar que el país logre una transición efectiva hacia la democracia.
A pesar de las expectativas optimistas de los últimos días, Venezuela sigue enfrentando retos enormes en términos de derechos humanos, reconstrucción económica y reconciliación política.
Aunque las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos están tomando una nueva dirección, el camino hacia una reconciliación completa y una mejoría en la vida de los venezolanos será largo y lleno de compromisos difíciles.
El tema de los presos políticos sigue siendo central en este proceso, y mientras tanto, las necesidades económicas de Venezuela requieren una atención urgente para estabilizar la situación del país.
El futuro de Venezuela depende de la capacidad de sus líderes para trabajar juntos y para garantizar que los intereses económicos y políticos de todos los involucrados estén alineados en favor del bienestar de los ciudadanos.