Los caminos de la vida no son como yo pensaba, como los imaginaba.
Los caminos de la vida le fueron bastante tortuosos y difíciles a Jesús Manuel.
Nacido en la Vereda Santa Rosa, jurisdicción del municipio de Planeta Rica, Córdoba, el 6 de diciembre de 1963, desde muy niño mostró su talento musical.
Su verdadero nombre era Manuel de Jesús Estrada Gómez, pero por buscarle uno artístico más llamativo, Ismael Rudas se lo trocó, dejándole simplemente como Jesús Manuel.
Hijo de dos humildes campesinos de la región, Manuel Antonio Estrada y Arcadia Gómez, una pareja que por los avatares de la vida se separaron, quedando Jesús Manuel al cuidado de su padre y de su hermano mayor, Manuel.
Don Manuel más tarde formalizó unión conyugal con la señora Fanor Gamez, quien complementó la crianza del menor.
Llama la atención esta iteración del nombre al mejor estilo de la familia Buendía en “Cien años de soledad”.
Manuel es un nombre de origen hebreo que significa “el Dios que está entre nosotros”.
En la Biblia se nombra a Jesús de Nazaret bajo su forma original, Emmanuel.
La familia de Jesús Manuel Estrada se trasladó a varios lugares en busca de estabilidad, primero en Planeta Rica y luego en Tierra Alta, hasta finalmente instalarse en Mon.
Fue allí donde Jesús Manuel, con solo 15 años, comenzó a mostrar su talento musical.
En el barrio Policarpa, frente a la casa del acordeonero Máximo Jiménez, empezó a improvisar instrumentos con materiales caseros y se dedicaba a animar fiestas infantiles.
La música era su pasión y, aunque su padre desaprobaba su inclinación artística, Jesús Manuel soñaba con dedicarse plenamente a ella.
Poco después, Jesús Manuel decidió irse de su hogar y se unió a Máximo Jiménez, acompañándolo en presentaciones y cantando canciones de famosos intérpretes vallenatos.
Su viaje lo llevó a Valledupar, la cuna del vallenato, y luego a Bogotá, donde, apoyado por amigos, cantaba en distintos lugares.
Durante su servicio militar adquirió disciplina en su arte y conoció a personajes importantes en el ambiente musical.
La oportunidad llegó en 1988, cuando, junto al acordeonero Víctor Rey Reyes, grabó su primer álbum “Fiesta por Colombia”, que le abrió las puertas en la industria musical.
El destino continuó favoreciendo a Jesús Manuel cuando el acordeonero Ismael Rudas lo buscó en varias ciudades del país para que grabara como voz líder en un proyecto musical.
Coincidentemente, se encontraron en un autobús rumbo a Santa Marta, donde ambos residían en el mismo sector.
De esta unión surgió el álbum “Directo al corazón”, que incluyó el éxito homónimo, compuesto por José Alfonso “El Chiche” Maestre, y consolidó a Jesús Manuel en la escena vallenata.
En 1990, en esta colaboración, Rudas le sugirió un cambio artístico en su nombre, de Manuel de Jesús a Jesús Manuel, con el cual se haría famoso en toda Colombia.
En su juventud, Jesús Manuel era consciente de su amor por el canto y se negaba a dedicarse a las labores agrícolas típicas de su entorno, pues sentía que su propósito era la música.
Siempre mostró una inclinación innata por el canto y, aunque las oportunidades parecían lejanas, su determinación lo impulsó a buscar una vida diferente.
Pronto su voz empezó a llamar la atención en su pueblo y luego en Bogotá, donde llegó en busca de oportunidades.
En una taberna al sur de la ciudad, llamó la atención de vallenatos que reconocieron de inmediato su talento.
Su voz, comparada con la del célebre Rafael Orozco, destacaba por un tono nítido y una afinación casi perfecta que capturaba a quienes lo escuchaban.
Su primer gran éxito, “Directo al corazón”, lo lanzó al estrellato en Colombia y en varios países de América Latina.
La canción se convirtió en un himno y su éxito le permitió empezar a ser conocido en la escena vallenata, que en ese momento estaba dominada por figuras como Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Alfredo Gutiérrez y el Binomio de Oro.
El vallenato vivía una etapa de apogeo y la aparición de Jesús Manuel aportó un toque fresco y romántico al género.
Gracias a su estilo emotivo y sentimental, logró conectar con el público y “Directo al corazón” consolidó su nombre en el mundo del vallenato.
El verdadero ascenso de Jesús Manuel llegó al unirse a la legendaria agrupación Los Diablitos, donde reemplazó al reconocido cantante Miguel Morales.
Bajo la dirección del acordeonero y compositor Omar Geles, Jesús Manuel vivió los años más brillantes de su carrera.
Canciones como “Ya tengo quien me quiera”, “Mi novia mujer” y la emblemática “Los caminos de la vida” se convirtieron en clásicos del vallenato.
“Los caminos de la vida”, en particular, se destaca como una de las canciones más queridas del vallenato romántico, un tema que explora el dolor de las experiencias difíciles de la vida.
Resonando con la tristeza que él mismo cargaba debido a la ausencia de su madre, durante su etapa con Los Diablitos, Jesús Manuel y Omar Geles lograron consolidar una fórmula musical exitosa.
Geles aportaba letras que reflejaban el desamor y la nostalgia, mientras que Jesús Manuel, con su carisma y talento vocal, daba vida a esas letras de una manera única y conmovedora.
Su sencillez y humildad le ganaron el cariño de sus seguidores, quienes se identificaban con sus canciones y su personalidad.
Aunque disfrutaba del éxito, siempre se mantuvo cercano a sus raíces y evitaba considerarse una gran estrella, prefiriendo vivir con la sencillez que caracterizaba su vida en Tierra Alta.
La exitosa carrera encumbró cada día más al planetarense y en 1993 y 1994 grabó sendos trabajos discográficos con la agrupación Sorpresa Caribe.
Tocando el cielo, allí en Sorpresa Caribe, es donde aparece la canción con la cual la voz de Jesús Manuel se dio a conocer ante el mundo: “Los caminos de la vida”.
Este tema fue una de las composiciones autobiográficas del maestro Omar Geles, con un hondo contenido filosófico y un gran mensaje poético que figuró como éxito en Colombia, Venezuela, México y muchos países más.
Es uno de los temas emblemáticos de la música vallenata y que definitivamente inmortalizó a Jesús Manuel.
Con el trabajo musical “Tocando el cielo”, se separa de Los Diablitos y en 1996, por segunda vez, se reencuentra con Víctor Rey Reyes y graba el álbum “Nos tomamos el mundo”.
Vive una nueva vida musical con Víctor y graba en línea “Sagitario”, álbum que lleva el nombre de la nueva agrupación y en honor a su signo zodiacal, que para él representaba su personalidad ambiciosa y libre.
No fue hasta alrededor de 1998 que se formó el grupo, grabando “Fantástico” en 1999, álbum donde sobresale la canción “Tres noches”, que fue un éxito rotundo en Colombia.
Con “El alma en las manos” y “Piel sin alma” en 2001, en el 2002 hace pareja musical con el rey vallenato Juan David “El Pollito” Herrera y lanzan el álbum “Con más fuerza”.
Finalmente, y por tercera vez, conforma agrupación con Víctor Rey Reyes y graba sus dos últimos trabajos: “Quédate conmigo” en 2003 y “Un gran cantor”, el cual no alcanzó a completar y en el que solo cantó cuatro temas: “Cuando más te quería”, “Mosaico de no busques nada en mi vida” y “Quédate conmigo”, de su propia autoría, fue lanzado en 2004.
No obstante, ser solista y dirigir una agrupación no fue fácil para Jesús Manuel, quien carecía del respaldo financiero necesario para posicionarse en una industria dominada por figuras poderosas.
Sin grandes patrocinadores y con las emisoras controladas por otros artistas, Jesús Manuel enfrentó muchas dificultades para hacer que su música llegara al público.
Tocar puertas en las emisoras y negociar sus propios contratos se convirtió en una rutina agotadora y sus esfuerzos no siempre daban los frutos esperados.
A pesar de las adversidades, él continuaba luchando, guiado por su pasión y amor por la música.
Con el tiempo, el vacío que había dejado su madre volvió a ocupar un lugar central en su vida.
Impulsado por su esposa y por el anhelo de conocerla, Jesús Manuel decidió buscar a su madre, iniciando una búsqueda que, aunque dolorosa, le permitió finalmente encontrarla en Urabá, Antioquia, en una zona rural llamada Currulao.
Al conocerla, Jesús Manuel pudo llenar parcialmente ese vacío emocional.
Aunque el reencuentro fue agridulce, pues su madre estaba enferma de cáncer y falleció poco después de encontrarse.
Este reencuentro y la posterior pérdida volvieron a sumir a Jesús Manuel en una profunda tristeza, mientras enfrentaba también el estancamiento de su carrera musical y las dificultades económicas derivadas de su proyecto como solista.
Años después, en un intento por reactivar su carrera, Jesús Manuel se reencontró con Víctor Reyes, el primer acordeonero de Sagitario, con quien compartía una química musical especial.
Juntos lograron firmar nuevos contratos y organizaron una serie de presentaciones en Venezuela, país donde recibieron un cálido recibimiento.
Las nuevas oportunidades parecían anunciar una nueva etapa de éxito y el entusiasmo por esta reactivación lo motivó a planear una serie de conciertos en Colombia.
Cabe destacar que Jesús Manuel también trabajó en el proyecto musical organizado por Codiscos, llamado “La combinación vallenata”, que reunía cantantes y acordeoneros de los grupos más representativos de la música vallenata.
De allí emergieron canciones como “Aunque sea un poquito”, “Jamás te olvidaré”, “Aunque truene y llueva” y “Ven que te amo”.
Sin embargo, la tragedia golpeó la vida de Jesús Manuel cuando se preparaba para cumplir con un compromiso musical en Medellín.
Realizó un concierto en La Gloria César, en honor a una alcaldesa recientemente electa, y luego emprendió un viaje hacia Medellín acompañado por dos amigos, Lázaro González y Ardy Le.
Durante el trayecto, la camioneta en la que viajaban sufrió un accidente y Jesús Manuel falleció en el lugar, dejando a su familia,