🎬 El Villano de Plata: La Trágica Historia de Alejandro Ciangherotti y su Final Inesperado 💔

Alejandro Changuerotti, conocido en el cine mexicano como el villano inolvidable, nació en Buenos Aires, Argentina, en 1912.image

Aunque muchos lo asocian con el cine mexicano, su vida comenzó lejos de México, en un país donde el cine aún no alcanzaba el auge que tendría más tarde.

A una edad temprana, Alejandro se trasladó a México, probablemente en su adolescencia o a inicios de sus 20, y rápidamente comenzó a involucrarse en el mundo del espectáculo.

Al principio de su carrera, se unió a las compañías teatrales itinerantes, que llevaban sus espectáculos a los barrios obreros de México y América Latina.

Estas giras permitían que los artistas viajantes, como Changuerotti, pudieran ganarse la vida mientras aprendían el oficio.

Es en este entorno donde se formaron muchos de los actores que más tarde se convertirían en leyendas del cine mexicano.

Con el tiempo, Alejandro comenzó a participar en producciones cinematográficas, y su primer papel significativo llegó en 1926, en la película The Heart of Glory, una producción mexicana-estadounidense.

Aunque los detalles de su primer trabajo en el cine mexicano varían según las fuentes, lo que es seguro es que su talento no pasó desapercibido.

Rápidamente se ganó la admiración del público, lo que le permitió seguir creciendo en su carrera.

En el apogeo de su carrera, Alejandro conoció a Mercedes Díaz Pavia, una joven actriz que, aunque dos años menor que él, provenía de una de las dinastías más influyentes del cine mexicano: los Soler.

La familia Soler, compuesta por los hermanos de Mercedes, había ganado fama no solo en México, sino en gran parte de América Latina, y su influencia artística ya estaba consolidada.thumbnail

A pesar de ser una actriz prometedora, Mercedes era la hermana menor de una familia que, aunque poderosa, era muy protectora con ella.

Los hermanos Soler, conocidos por su talento y su éxito, no vieron con buenos ojos la relación entre Mercedes y Alejandro, y cuando los jóvenes se casaron en 1937, la visita de los hermanos Soler a la casa de los recién casados dejó en claro que no veían a Alejandro como un igual.

De hecho, su actitud hacia él fue de desconfianza y reproche.

A pesar de estas tensiones, Alejandro y Mercedes continuaron trabajando juntos en el cine y en el teatro, y más tarde, en 1939, Mercedes quedó embarazada durante una gira por Colombia, donde dio a luz a su primer hijo, Fernando Changuerotti, quien años más tarde sería conocido como el actor Fernando Luján.

La familia continuó creciendo en México, y Alejandro asumió su papel como el padre y esposo protector que la vida familiar requería, a pesar de los conflictos subyacentes con los Soler.

La relación de Alejandro con los hermanos Soler fue siempre tensa.
Alejandro Ciangherotti, actor de cine | Mediateca INAH

A pesar de que su carrera despegaba en la industria cinematográfica mexicana, los hermanos Soler nunca lo aceptaron completamente.

Para ellos, Alejandro era un extraño, un hombre ajeno a su mundo que no cumplía con sus expectativas de cómo debía comportarse alguien que se uniera a su familia.

Estos conflictos familiares marcaron la vida de Alejandro, y su rol en el cine, aunque exitoso, siempre estuvo marcado por una sombra de rechazo por parte de quienes más le importaban: su esposa y sus hijos.

Mercedes, aunque profundamente enamorada de Alejandro, se encontraba atrapada entre su amor por él y el deber hacia su familia.

Los Soler, con su estatus de leyendas en la industria, no podían aceptar que su hermana menor hubiera decidido unirse a alguien fuera de su círculo, alguien que, a pesar de su talento, no estaba a la altura de sus logros.

Los rumores sobre la relación de Alejandro con Mercedes y la tensión constante con los Soler crearon una atmósfera complicada dentro de su hogar, que finalmente se reflejó en la carrera de Alejandro.

A pesar de estos desafíos, Alejandro continuó trabajando en el cine, participando en películas como Bohemios, Canaima y Canta Claro, entre muchas otras.
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Aunque nunca alcanzó el protagonismo de los grandes galanes del cine mexicano, su trabajo como actor de carácter lo consolidó como una figura importante en la industria, lo que le permitió seguir trabajando en películas y en televisión durante toda su carrera.

Con la llegada de la década de 1950, Alejandro Changuerotti alcanzó la cima de su carrera al protagonizar Los Tres Huastecos, junto a Pedro Infante y Blanca Estela Pavón.

En este filme, interpretó al inolvidable villano El Coyote, un papel que lo marcó para siempre y lo inmortalizó en la memoria del público mexicano.

Aunque interpretaba a un personaje odiado, Alejandro se ganó el cariño del público por su habilidad para dar vida a personajes complejos y su capacidad para generar emociones fuertes en la audiencia.

Pero detrás de su éxito, la vida de Alejandro seguía marcada por la tensión familiar y los conflictos personales.

En 1955, tras la muerte de su esposa Mercedes, Alejandro enfrentó una tragedia personal que lo dejó devastado.

La familia Soler, que nunca aceptó completamente su relación con Mercedes, no lo apoyó durante este difícil momento.

A pesar de su dolor, Alejandro continuó trabajando y, eventualmente, se volvió a casar en 1957, aunque esta nueva relación, como la anterior, estuvo marcada por la desaprobación de la familia Soler.

A lo largo de su carrera, Alejandro Changuerotti fue un actor prolífico que participó en más de 50 películas y varias telenovelas.

Su habilidad para interpretar papeles de villano lo convirtió en una figura clave del cine mexicano, y aunque siempre fue relegado a roles secundarios, su talento fue reconocido por quienes trabajaron con él.No photo description available.

En su vida personal, Alejandro enfrentó muchas dificultades, pero a pesar de los obstáculos, nunca dejó que la adversidad lo detuviera.

Su legado en el cine mexicano es indiscutible, y su trabajo como actor de carácter y villano dejó una huella profunda en la industria.

Aunque su vida estuvo marcada por la tragedia, el rechazo familiar y la lucha constante por obtener papeles protagónicos, Alejandro logró mantenerse vigente en la industria cinematográfica gracias a su dedicación y su inquebrantable amor por la actuación.

La relación con sus hijos también fue complicada, pero Alejandro siempre estuvo presente para ellos, enseñándoles la importancia del trabajo duro y la disciplina en el mundo del espectáculo.

El 29 de agosto de 1975, Alejandro Changuerotti falleció a los 64 años.

Su muerte, aunque no fue tan sonada como la de otras figuras del cine mexicano, marcó el fin de una era para el cine de la época de oro.

A pesar de los años de trabajo y de su contribución al cine mexicano, Alejandro nunca recibió el reconocimiento que merecía en vida.

Su legado como actor de carácter, su capacidad para interpretar villanos memorables y su lucha constante por encontrar su lugar en la industria, a pesar de las adversidades, lo han convertido en una figura admirada y respetada por aquellos que conocen su historia.

Aunque su vida estuvo marcada por los conflictos familiares, el rechazo y la tragedia personal, Alejandro Changuerotti dejó un legado que sigue vivo en la memoria del cine mexicano.
Alejandro Ciangherotti, director de teatro | Mediateca INAH

Su historia, tan llena de luces y sombras, es un recordatorio de que, a pesar de las dificultades, el trabajo duro y la pasión por lo que se hace pueden trascender, y su nombre sigue siendo sinónimo de talento y dedicación al arte de la actuación.

 

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