Delia Casanova, una de las grandes actrices de la época dorada de las telenovelas mexicanas, vivió una vida marcada por la fama, las dificultades personales y una decisión que la alejó por completo del mundo del espectáculo.
A medida que la industria de la televisión y el cine de México cambiaba, Casanova también lo hacía, pero esta vez por elección propia.
Nacida el 4 de noviembre de 1948 en Poza Rica, Veracruz, la vida de Delia estuvo marcada por la pérdida temprana de su madre, un evento que la forzó a madurar rápidamente.
Criada por su padre y una cuidadora indígena, su entorno le brindó el amor y el apoyo necesario para que, a una edad temprana, comenzara a soñar con una carrera artística.
Desde niña, Delia se sintió atraída por el teatro, el cual fue su refugio en una infancia marcada por la incertidumbre.
La llamada del arte fue más fuerte que las adversidades que enfrentó.
Desde que tenía 13 años, Delia se dedicó con pasión al teatro, comenzando a tomar clases y, eventualmente, uniéndose al Instituto de Bellas Artes en la Ciudad de México.
Su vida en la capital fue una de esfuerzos y sacrificios, pero también de grandes recompensas.
Su dedicación al oficio de la actuación la llevó a trabajar en importantes producciones teatrales y a obtener papeles en películas que la colocaron en el radar de los productores.
Fue en este contexto donde se encontró con un director que cambiaría su vida, Felipe Casals.
Casals la eligió para protagonizar el papel de La mujer Nariz Chata en Elapando (1976), una película que requería una escena de desnudo, algo que Delia aceptó como un reto profesional.
Esta decisión marcaría un punto de no retorno en su carrera, consolidándola como una actriz audaz, dispuesta a enfrentar cualquier desafío en busca de un arte auténtico.
La transición de Delia al cine y la televisión fue natural, pero también llena de contradicciones.
Mientras la televisión mexicana comenzaba a recibir la atención de grandes actores, Casanova se encontró atrapada en un dilema interno.
Las telenovelas, a pesar de su éxito y popularidad, no eran para ella un terreno artístico, sino más bien una forma de entretenimiento comercial.
Sin embargo, con el tiempo, Delia aceptó el desafío y logró convertirse en una de las actrices más queridas en la pantalla chica, especialmente a partir de su participación en La pasión de Isabela (1984), donde descubrió que las telenovelas también podían ser una forma de arte digna de respeto.
Aunque su carrera en la televisión continuó con grandes éxitos en producciones como Pasión y Poder (1988) y Cadenas de Amargura (1991), el verdadero desencanto de Delia llegó cuando las nuevas generaciones de productores comenzaron a tratar a las actrices veteranas como simples piezas comerciales.
Delia, conocida por su disciplina y su enfoque serio hacia el arte, no estaba dispuesta a ceder a las demandas de una industria que, según ella, había perdido su esencia.

Fue en este contexto que decidió retirarse de la televisión y alejarse del mundo que la convirtió en una estrella.
Durante su retiro, Delia se enfrentó a problemas de salud que marcaron un giro inesperado en su vida.
Un trastorno de tiroides la hizo ganar peso, lo que afectó su movilidad y la llevó a necesitar una prótesis de rodilla en 2019.
Estos problemas económicos y de salud obligaron a la actriz a depender de la generosidad de sus colegas y de la ayuda pública.
Fue un cambio doloroso para alguien que había sido una de las figuras más admiradas de la televisión mexicana.
La vida que una vez vivió rodeada de reflectores y fama ahora parecía un recuerdo lejano, y a sus 77 años, Delia se encuentra en una etapa diferente, una vida centrada en la paz y la tranquilidad de su hogar.
A pesar de las dificultades, Delia nunca dejó de valorar su arte.
Hoy, a sus 77 años, se dedica a la lectura y a la enseñanza, participando ocasionalmente en talleres de teatro y dando clases a nuevas generaciones de actores.
Aunque se ha alejado de la industria televisiva, sigue siendo una figura respetada y admirada por quienes conocen su historia.
Su vida hoy se caracteriza por la serenidad, la humildad y el amor por su familia y el arte.
Crecimiento y lucha en los primeros años
Desde que era una niña, Delia Casanova demostró su amor por las artes.
Criada en un entorno sencillo en Poza Rica, Veracruz, su vida dio un giro importante cuando se trasladó a la Ciudad de México para estudiar en el Instituto de Bellas Artes.
A lo largo de su carrera, Casanova nunca perdió de vista su sueño artístico, y con el tiempo, este se transformó en una realidad, llevándola a formar parte del teatro, el cine y, eventualmente, la televisión mexicana.
Sus primeros pasos en el teatro fueron clave para su formación como actriz.
La disciplina que adquirió en el escenario la preparó para los desafíos que vendrían, especialmente en una industria tan competitiva como la del cine mexicano.
En su transición hacia la televisión y el cine, Delia enfrentó sus propias dudas sobre el valor artístico de las telenovelas.
Sin embargo, al final, entendió que estas producciones podían ofrecer algo más que entretenimiento superficial.
A lo largo de su carrera, Delia interpretó una amplia variedad de papeles, destacándose en producciones como La pasión de Isabela y Pasión y Poder.
Pero no fue fácil para ella encontrar su lugar en un sistema que muchas veces no le dio el respeto que merecía.
El dilema de la industria y la retirada
Con el tiempo, Delia Casanova llegó a un punto en el que su amor por el arte y su compromiso con la profesión se vieron erosionados por el trato que recibían las actrices en la televisión mexicana.
El enfoque comercial de la industria y la falta de respeto hacia los actores y actrices de la vieja guardia la hicieron replantearse su lugar en ese mundo.
A pesar de los logros que consiguió, la actriz decidió alejarse de la televisión para vivir una vida más tranquila y centrada en su familia.
Aunque la televisión mexicana la reconoció como una de sus figuras más destacadas, Delia se alejó porque sentía que ya no podía comprometer su dignidad por seguir en un medio que había cambiado.
Un cambio radical y la vida después de la fama
Después de retirarse de la televisión, Delia enfrentó problemas personales y de salud que la llevaron a tener que depender de la ayuda de sus amigos y compañeros de la industria.

Sin embargo, su dignidad nunca se vio afectada, y la actriz siempre se mostró abierta y sincera sobre sus dificultades.
A lo largo de los años, Delia ha continuado siendo una figura respetada, pero su vida ha cambiado por completo.
Ahora se dedica a la enseñanza, participando en talleres y clases magistrales, y mantiene un estilo de vida más modesto y tranquilo, alejada de la fama y los reflectores.
A sus 77 años, Delia vive rodeada de libros y objetos que le recuerdan su carrera artística.
Legado y contribución al arte
Delia Casanova es una de las figuras más importantes de la televisión y el cine mexicano, y su legado sigue vivo en el recuerdo de sus seguidores.
Aunque se alejó de la televisión, su contribución al arte y a la cultura mexicana no se olvida.
Su participación en películas y telenovelas significativas dejó una marca en la industria, y su trabajo sigue siendo admirado por muchos.
Además, su participación en proyectos educativos y de ayuda social demuestra que su legado va más allá de la pantalla.
Reflexión sobre la industria y su evolución
Delia Casanova, a pesar de su retiro de la industria, sigue siendo una crítica de los cambios que ha experimentado la televisión mexicana.
Su opinión sobre el comercialismo y el trato que reciben los actores es clara, y aunque se ha mantenido alejada de la industria, sigue defendiendo su arte y su oficio.
Para ella, la dignidad en la actuación es primordial, y no tiene miedo de expresar sus opiniones sobre los cambios que ha visto en la televisión y en el cine.
A través de su ejemplo, Delia nos recuerda la importancia de mantenerse fiel a uno mismo y al arte que se ama, sin ceder ante las presiones comerciales o industriales.
La vida de Delia Casanova es un testimonio de lucha, éxito y dignidad.
Desde sus humildes comienzos en Veracruz hasta su retiro de la televisión, la actriz mexicana ha sabido enfrentar los desafíos de la vida con valentía.
Aunque su carrera estuvo marcada por éxitos en el cine, el teatro y la televisión, la decisión de alejarse del mundo del espectáculo fue una muestra de su compromiso con su dignidad y su pasión por el arte.
A pesar de los problemas personales y de salud que enfrentó, Delia sigue siendo una figura respetada y admirada, y su legado en la cultura mexicana es indiscutible.