La Vida y Muerte de Manolo Otero: Entre la Música, el Amor y la Tragedia
Manolo Otero, considerado una de las voces más seductoras de los años 70, dejó una huella imborrable en la música española y latinoamericana.
Su nombre se asocia con canciones románticas que tocaron el corazón de millones de personas, pero detrás de su carrera llena de éxitos y glamour, se encontraba un hombre que vivió las sombras del amor, la tragedia y el desamor.
A pesar de su fama, el final de su vida fue tan inesperado como su partida del estrellato.
En 2025, a los 68 años, Manolo Otero falleció en São Paulo, Brasil, víctima de un cáncer de hígado que lo tomó por sorpresa, dejando a sus seguidores devastados.
La vida de Otero no fue solo la de un cantante exitoso.
En su recorrido profesional y personal, vivió momentos de gloria, pero también se enfrentó a dificultades familiares, rupturas amorosas y desencuentros con la crítica.
En su juventud, sus sueños lo llevaron a un camino inesperado, pero su talento inconfundible lo colocó entre los artistas más destacados de la música en español.
Manolo Otero fue mucho más que un cantante; fue un hombre marcado por la pasión, las heridas emocionales y las contradicciones, y su vida estuvo llena de altibajos que reflejaban la misma intensidad que transmitía en su música.

De los Primeros Años a la Música: El Comienzo de una Leyenda
Manolo Otero nació el 25 de junio de 1942 en Madrid, España.
Desde pequeño, la música estuvo presente en su vida, pues su familia, especialmente su padre, Manuel Otero, un barítono de ópera, fue una gran influencia.
Manolo creció rodeado de arte y música, lo que lo llevó a cultivar su pasión por la música desde temprana edad.
A los 14 años, comenzó a tomar clases de canto con su madrina, profesora de piano y directora del coro filarmónico de Madrid, quien pronto se dio cuenta de su talento.
A pesar de su fascinación por las artes, Otero no se dedicó exclusivamente a la música en sus primeros años.
Durante su adolescencia, estudió publicidad y comunicación, pero el destino tenía otros planes para él.
A los 22 años, y tras años de preparación en teatro y cine, Manolo decidió dar el salto hacia el mundo musical, siguiendo su verdadera pasión.
En 1968, grabó sus primeros sencillos, entre ellos “Nuestro Pueblo” y “Laura”, los cuales no lograron mucho impacto, pero sirvieron como su primera carta de presentación al público.
El Ascenso al Estrellato: La Voz Romántica de los 70
A pesar de los primeros tropiezos, Manolo Otero no se rindió.
En 1973, participó en el Festival de la Canción, un concurso televisivo que, aunque no ganó, lo ayudó a cautivar al público con su voz cálida y profunda.
Fue aquí donde su nombre comenzó a sonar entre los artistas emergentes de la época.
Aunque el ganador de ese festival fue Julio Iglesias, otro joven talento, la relación entre ambos no fue de rivalidad.
De hecho, Manolo y Julio se hicieron amigos, compartiendo la misma discográfica y apoyándose mutuamente en sus carreras.
Poco después de este evento, Manolo Otero se casó con María José Cantudo, una actriz española, y juntos se convirtieron en una de las parejas más mediáticas de la época.
Sin embargo, esta relación fue solo una de las muchas etapas de su vida sentimental, marcada por sus amores intensos y fugaces.
A lo largo de los años 70, Manolo continuó grabando música y ganando una base de seguidores, destacándose por sus canciones románticas como Todo el tiempo del mundo y Mujer bonita, las cuales se convirtieron en himnos de amor en España y América Latina.
La Carrera Internacional: Éxitos y Desencuentros
En los años 80, Manolo Otero consolidó su carrera internacional.
Su música comenzó a traspasar fronteras y a ser escuchada en Brasil, donde logró discos de oro y platino.
La fama internacional se sumó al reconocimiento en España, donde su imagen como el romántico seductor se consolidó.
Manolo se convirtió en un símbolo del glamur, especialmente cuando su matrimonio con María José Cantudo atrajo la atención mediática por la fama de ambos.
A pesar de este éxito, Manolo Otero siempre tuvo dificultades para lidiar con las críticas que cuestionaban su estilo de canto.
Algunos lo llamaban “el hombre que susurra” y le criticaban por no tener una “voz real”.
Esta crítica constante y las comparaciones con otros artistas más populares de la época lo desgastaron emocionalmente, comenzando a sentir que la fama no siempre traía consigo la felicidad.

Sin embargo, su voz única y su estilo personal seguían ganando a los fans, y su carrera seguía en ascenso a pesar de los altibajos.
El Desamor, las Rupturas y el Exilio Personal
En 1985, su matrimonio con María José Cantudo terminó en una ruptura debido a las tensiones profesionales y personales.
El divorcio marcó un antes y un después en la vida de Manolo, quien vio cómo su vida personal y profesional se desmoronaba al mismo tiempo.
Durante los siguientes años, Otero pasó por una serie de relaciones sentimentales que no llegaron a consolidarse.
Fue un período difícil en el que la soledad y el desamor lo acompañaron, pero también lo inspiraron a crear canciones como ¿Qué haré para olvidarte? y Sigo mi camino sin ti.
A pesar de los altibajos sentimentales, Manolo Otero continuó con su carrera y vivió en Brasil, donde se sintió más conectado con el público latinoamericano que con el español.
Sin embargo, su relación con los medios españoles y las críticas constantes afectaron su estado emocional, lo que lo llevó a alejarse de la vida pública y buscar un refugio en la tranquilidad del exilio.
El Último Capítulo: La Trágica Muerte de Manolo Otero
En 2010, tras una vida llena de altibajos y éxitos, Manolo Otero se encontraba en un momento relativamente tranquilo en su vida personal, viviendo en São Paulo, Brasil.
Allí, después de haber luchado con diversos problemas de salud, falleció de cáncer de hígado a los 68 años, dejando a sus seguidores y amigos devastados.
La noticia de su muerte fue un golpe inesperado, especialmente porque muchos de sus seguidores pensaban que Manolo aún tenía mucho por dar a la música.
Aunque sus últimos años fueron marcados por la tranquilidad y el retiro de los escenarios, el legado de Manolo Otero sigue vivo en sus canciones y en su influencia en el panorama musical de España y América Latina.
Su voz suave y profunda, su estilo romántico y su habilidad para conectar con el público continúan siendo recordados y celebrados.
Un Ícono del Amor y la Tragedia
La vida de Manolo Otero fue una montaña rusa de éxitos, amores, desamores y desafíos personales.
Desde sus humildes comienzos en Madrid hasta su auge como uno de los cantantes más exitosos de los años 70, Otero vivió una vida que muchos desearían, pero también experimentó el dolor de la soledad y la ruptura emocional.
A través de sus canciones, logró transformar su tristeza y su amor no correspondido en melodías que siguen tocando el corazón de quienes lo recuerdan.
Su fallecimiento fue un recordatorio de la fragilidad de la vida, pero también de la eternidad del arte.
Manolo Otero sigue siendo un ícono, no solo por su música, sino también por la vida que vivió y las emociones que transmitió a través de su voz.
Hoy, su legado sigue vivo en cada una de sus canciones, en cada verso de amor y desamor que compartió con el mundo.