👴🎶 “Ahora soy el yayo que canta”: la confesión más humana de Sergio Dalma tras años de sombras 🌫️👨‍👦

Durante años, Sergio Dalma esquivó cualquier pregunta sobre su turbulento divorcio de Maribel Sans, la batalla judicial con su hijo Sersh Capd Vila y los dolorosos años en los que apenas se hablaron.image

Nunca respondió a las acusaciones, nunca explicó por qué dejó de pagar la manutención y jamás habló del día en que su hijo lloró en un juzgado hasta ahora.

A los 61 por fin rompe el silencio.

Habla de convertirse en abuelo, de recomponer su relación con Sergi y del arrepentimiento profundo por el tiempo perdido.

También mira de frente el escándalo que casi puso fin a su carrera en 2021, cuando un concierto en Murcia se convirtió en polémica nacional.

¿Qué lo llevó finalmente a abrirse? ¿Y por qué admite ahora lo que tanto sospecharon durante años? La verdad al parecer siempre estuvo a la vista de la pasión al juzgado.

La historia de amor entre Sergio Dalma y la modelo Maribel Sans tenía todos los ingredientes de un romance de portada.

Bodas elegantes, fotos brillantes, un hijo precioso y dos figuras en ascenso en el espectáculo español.

Se casaron discretamente por lo civil en enero de 1994 y celebraron una gran boda religiosa en septiembre de 1997.

Pero la imagen perfecta ya estaba resquebrajada.

Menos de un año después, en julio de 1998, se divorciaron oficialmente.

Las grietas habían aparecido antes bajo la superficie.

Años más tarde, Maribel Sans lo diría sin rodeos.

El nacimiento de su hijo Sergi en agosto de 1995 lo cambió todo.

Era hiperactivo, explicó.

Yo me volqué por completo en él y Sergio no supo aceptar ese cambio.

Se sintió desplazado.

Aparecieron los celos, no del niño, sino de mi atención, y eso nos rompió.

La separación no solo fue dolorosa, fue pública.

Maribel se convirtió en un rostro habitual de la prensa del corazón mientras Sergio eligió el silencio.

Esa diferencia agrandó el abismo emocional.

En 2015, la tensión estalló cuando Sergi Capde Vila, ya adulto, llevó a su padre a los tribunales.

La acusación Dalma habría accedido a un contrato laboral privado sin consentimiento para sostener que Serghi ya no necesitaba apoyo económico, un choque íntimo y demoledor que saltó a los titulares.

A las puertas del juzgado, el ambiente era asfixiante.

Cámaras, periodistas, micrófonos.

Maribel Sans, antes figura pública, ahora madre al límite, habló con la voz quebrada.

Entré en la sala y vi a mi hijo llorando.

Lloraba porque su padre ni siquiera lo miró.

Sergio mantuvo los ojos fijos en su abogado todo el tiempo.

Ningún gesto, ningún abrazo, nada.

Eso me rompió.

Serg Cap de Vila con apenas 20 años.

había demandado a su propio padre.
El espectacular regalo de los fans de Sergio Dalma en su 60 cumpleaños |  Sociedad | Cadena SER

Alegaba que Sergio Dalma accedió a un contrato confidencial, presuntamente sin permiso, para demostrar ingresos propios y retirar la manutención.

No era solo un asunto legal, era personal y se escenificó de la forma más pública y humillante posible.

Fiel a su carácter, Dalma no habló del caso, ni comunicados, ni entrevistas, solo silencio.

Pero quienes lo conocían de cerca lo describieron como profundamente afectado.

No durmió la noche anterior a la vista, contó alguien de su entorno.

Se sintió traicionado, pero sobre todo como un padre que había fallado.

En privado luchó por saber cómo responder.

siempre se había enorgullecido de proteger a su hijo del foco mediático.

Y ahora ese mismo hijo, antes el centro de su mundo, lo enfrentaba en un juzgado.

El golpe fue más hondo de lo que muchos imaginaron.

En los meses siguientes se apartó de actos públicos, se volcó en el trabajo y, según amigos, cargó con una pena que ninguna canción lograba aliviar.

El daño persistió.

Padre e Hijo se volvieron extraños, unidos por la sangre, separados por años de resentimiento, expectativas incumplidas y la distorsión mediática.

Durante mucho tiempo apenas se hablaron cumpleaños sin mención, hitos perdidos y sin embargo, detrás del silencio algo empezó a cambiar.

No hubo reencuentros dramáticos ni portadas anunciando la paz.

La curación empezó en cambio, en silencio, sin cámaras y con el trabajo lento de volver a acercarse.

Dicen que comenzó con una llamada, luego un almuerzo discreto, después otro, un mensaje enviado sin emojis contestado días más tarde, tentativo, frágil, pero real.

Amigos de la familia aseguran que fue el nacimiento del hijo de Sergi en 2023 lo que cerró el círculo.

Sergio Dalma se convirtió en abuelo y con ello apareció una intimidad nueva, desconocida hasta entonces para padre e hijo.

Ser padre ayudó a Sergi a entender muchas cosas.

reveló un allegado, no para justificar el pasado, sino para mirarlo desde otro ángulo.

Dalma, hoy con 61 años, habla de esta etapa con franqueza, pero con cuidado.

Nunca pensé que sería abuelo, dijo en una entrevista.

Y ahora me toca hacer el yayo que canta.

Ese niño, mi nieto, me ha devuelto algo que creía perdido.

En junio de 2023, Sergi Capde Vila, hijo de Sergio Dalma y Maribel Sans, dio la bienvenida a su primer hijo, un niño.

La elección del nombre fue llamativa Sergi, como su padre y su abuelo.

No fue solo una tradición familiar, fue un puente simbólico sobre una fractura generacional que durante años pareció irreparable.

Para muchos observadores, el gesto tuvo un peso silencioso, pero contundente.Sergio Dalma: "Mi nuevo disco, 'Alegría', es un antes y un después"

Tras disputas legales, distancia emocional y tensión pública, transmitir el nombre sugería que la sanación había comenzado, aunque las heridas no hubieran desaparecido del todo.

La primera vez que Sergio Dalma habló públicamente de su nueva condición de abuelo fue en Transmite la Cer, un espacio donde suele mostrarse reservado.

Esta vez el tono fue distinto, más suave, sin defensas.

“Mi hijo tiene 28 años y me he hecho abuelo”, dijo con la voz temblorosa.

Es algo mágico.

No suelo hablar de mi vida personal, pero esto esto me tiene loco.

Ahora soy el yayo que canta.

reveló que el pequeño Sergi tenía 5 meses entonces, lo que situaba su nacimiento a comienzos del verano.

Evitó entrar en el pasado complejo con su hijo, pero la emoción lo decía todo.

Ese niño no era solo un nuevo miembro de la familia, era un símbolo, un reinicio, una segunda oportunidad.

No hubo menciones a los juzgados, a los años de alejamiento, ni a los silencios fríos que marcaron su relación con Sergap de Vila.

Dalma habló del presente, paseos con el cochecito, nanas, risas.

Quien escuchó con atención entendió lo no dicho.

El dolor no desapareció, pero se suavizó.

Y la alegría por fin encontró espacio donde antes solo vivía el arrepentimiento.

El escándalo del COVID que casi lo arruina.

Cuando Sergio Dalma apareció en el popular programa español de relatos La Ruina, los fans esperaban unas cuantas risas, quizá alguna anécdota nostálgica de sus inicios, pero no el momento crudo, ridículo y extrañamente humano que se desarrolló.

vestido de negro, relajado pero agudo, se inclinó hacia el micrófono con su voz rasposa inconfundible y dijo, “La gente en internet no para de decir que tengo la enfermedad de Cron.

Quiero aclararlo de una vez por todas.

No la tengo.

Estoy muy estreñido.

” El público estalló.

Pero Dalma, con la soltura de quien pisa escenarios desde los 16 años, siguió adelante.

Contó como su madre, preocupada por su digestión, lo llevó a un pequeño herbolario de su pueblo, Púbol.

El herbolario, un anciano convencido de tener la solución, preparó una pósima especial con siete hierbas silvestres.

Esto le aseguró, te limpiará el alma y el colon, pero ojo, funciona exactamente en 7 horas.

Dalma, siempre dispuesto a probar un remedio natural, se lo bebió sin dudar.

El problema.

7 horas después ya estaba inmerso en un concierto en directo.

Empecé a notar algo.

Recordó imperturbable, una tormenta formándose.

Miré el reloj.Sergio Dalma: su radical cambio de vida y su rol como abuelo - LA NACION

Tenía quizá 4 minutos antes de que la poción cumpliera su promesa.

Sin entrar en pánico, se giró hacia el guitarrista, asintió y murmuró, “Solo largo.

” El guitarrista se lanzó a un instrumental de 30 minutos mientras Dalma desaparecía entre bastidores, regresando justo a tiempo para terminar la canción, sonriente, como si nada hubiera pasado.

La audiencia ahulló de risa, pero detrás del relato, pensado para hacer reír, contado con ritmo y naturalidad, había algo más, un destello de tristeza, una vulnerabilidad justo debajo del remate.

Porque no era solo una historia sobre la digestión, era una historia sobre el control, sobre el tiempo, el envejecimiento y un cuerpo que empieza a no obedecer.

Y para Dalma ese tema va mucho más allá de un chiste aislado.

El hombre que recibe ovaciones en pie por bailar pegados ha insinuado a menudo que el escenario es su escudo.

Canto para sentirme vivo, dijo una vez, para no pensar en morirme.

No es una metáfora, es un mecanismo de defensa.

Dalma ha hablado pocas veces de la muerte de su bisabuela María, pero cuando lo ha hecho, el peso es inconfundible.

Ella me crió, era mi ancla y murió mientras le sostenía la mano.

Ese momento ha admitido, lo cambió.

La muerte dejó de ser abstracta.

Se volvió real, constante, íntima y aterradora.

Entrevistas ha reconocido ese miedo con franqueza.

No soy valiente con la muerte”, dijo.

Hablo, me río, actúo, pero cuando se trata del final me paraliza.

Ha repetido más de una vez que no cree en una vida después, no por amargura, sino por el terror a que no haya nada.

Uno de sus libros favoritos, Per un sac dosos contiene una frase que lo persigue.

¿A dónde voy ahora, padre? Al infierno, hijo.

Al final, cuando Dalma la recita, apenas es un susurro.

Así me siento yo, dijo.

Ese miedo al tiempo que se agota, al sentido que se disuelve, late bajo todo lo que hace.

Por eso se aferra a la estructura.Sergio Dalma: polémicas familiares, inversiones y su vínculo con María del  Monte

En Men’s Health, compartió los detalles de su rutina disciplinada.

cardio diario, yoga dos veces por semana para la flexibilidad, bicicleta para la espalda y entrenamiento de fuerza semanal.

No se trata de parecer joven, explicó.

Se trata de aguantar, de sentir que sigo aquí y aún así, incluso en la seguridad de la rutina, los fantasmas lo acompañan.

Canciones como Galilea, Ave Lucía o Dona solo canciones de amor, son elegías.

No siempre dice para quiénes son, pero se siente.

Conversaciones inconclusas, personas que ya no están.

La nostalgia misma, su voz rasposa, dolida, no canta sobre la emoción, la transporta.

Quizá eso es lo que lo ha mantenido tan querido durante tanto tiempo.

Sergio Dalma nunca finge ser invencible.

Bromea con el estreñimiento, pero no para esquivar nada.

Cuenta estas historias porque son reales y porque para él la verdad es lo único que queda cuando se apagan los focos.

En la ruina, mientras el público se secaba las lágrimas de risa, Dalma lanzó un último guiño.

Puedo bromear con estar bloqueado, pero créanme, hay cosas en la vida que cuestan mucho más de soltar de lo que parece.

Y con eso la sala se aietó porque quizá ese era el punto desde el principio, que el humor para Dalma no es una huida, es supervivencia, es la manera de seguir cantando incluso cuando el silencio empieza a hacerse ensordecedor.

Las enfermedades ocultas.

Cuando Sergio Dalma apareció en el popular programa español de relatos La ruina, los fans esperaban risas, pero no de este tipo.

Vestido de negro informal, con su voz rasposa, inconfundible y un encanto irreverente, Dalma se sentó y arrancó.

En internet no paran de decir que tengo la enfermedad de Cron.

Quiero aclararlo de una vez por todas.

No la tengo, simplemente estoy muy estreñido.

El público estalló en carcajadas, pero Dalma, maestro del tempo, no había terminado.

Se lanzó a una anécdota vívida y cada vez más absurda.

Un herbolario de la zona, cerca de su casa en Pubol, le había preparado una infusión milagrosa con siete tipos de plantas, prometiendo efectos exactos en 7 horas.

Dalma confió.

se la bebió.
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“Y calculé mal”, dijo con una sonrisa.

7 horas después ya estaba en el escenario.

Sentí algo, miré el reloj y me di cuenta de que tenía quizá 4 minutos.

Sin perder el ritmo, se fue del escenario a mitad de canción, asintió al guitarrista y susurró, “Solo! largo.

El teatro de la ruina ahulló de risa, pero bajo el relato cómico asomó algo más profundo en la expresión de Dalma.

Un cansancio no dicho, una tristeza suave envuelta en oficio.

Porque el hombre que bromea sobre laxantes en la televisión nacional es también el que una vez dijo, “Canto para sentirme vivo, para no pensar en morirme.

” Detrás de las sonrisas y las anécdotas, Dalma ha hablado, con cuentagotas del peso emocional que carga.

Su bisabuela María, la mujer que lo crió durante gran parte de su infancia, murió en su presencia.

Era mi ancla, recordó y se fue mientras le sostenía la mano.

Aquel momento quedó grabado a fuego.

Desde entonces, la muerte se convirtió en una compañera silenciosa.

No una idea abstracta, sino algo cercano, constante, demasiado real.

No soy valiente cuando se trata de la muerte”, admitió en una entrevista anterior.

“De todo lo demás puedo hablar y reírme, de eso no.

” Dalma ha dicho en repetidas ocasiones que no cree en una vida después, no por sí mismo, sino por el terror a que no haya nada.

Citó una frase de Per, un sac dosos, un libro que ha leído y releído.

¿A dónde voy ahora, padre? Al infierno, hijo, al final.

Y luego añadió casi en un susurro, así me siento yo.

Quizá por eso entrena con tanta disciplina, cardio, yoga, ciclismo, pesas, no por vanidad, sino por control, para sentir que, al menos físicamente el tiempo no va ganando.
Las parejas de Sergio Dalma: de su exmujer Maribel Sanz a su mánager Carmen  Recio | Europa FM

Lo hago para estar en forma”, contó a Men’s Health, pero también para mantener la mente en silencio.

“Mover el cuerpo me ayuda a estar presente.

” Lo que muchos fans no ven como ese presente está constantemente habitado por la memoria.

Canciones como Galilea, Ave Lucía o Dona solo homenajes a mujeres o amores.

Son tributos a vínculos fugaces, emociones sin cerrar y personas a las que ya no puede llamar.

Su música está llena de fantasmas y aún así, en medio de esa tormenta emocional, Dalma se ha convertido en un espejo para millones.

Alguien que habla en voz baja del sufrimiento, que nunca utiliza el dolor para llamar la atención y que transforma el silencio personal en canciones universales.

Mientras el público de la ruina se secaba las lágrimas de risa, Dalma se recostó sonriendo.

“Puedo bromear con estar bloqueado”, dijo.

“Pero créanme, hay cosas en la vida que cuestan mucho más de soltar de lo que parece.

Y quizá esa fue la confesión verdadera.

redención, raíces y ritorno.

Tras casi tres décadas de vida urbana, entrevistas y viajes constantes, Sergio Dalma tomó una decisión silenciosa que sorprendió incluso a sus seguidores más cercanos.

Dejó Madrid.

El hombre cuya voz había resonado en cada rincón de la radio española, regresaba a casa, a Sabadel, a Cataluña, a sus padres.

No fue nostalgia, fue tiempo y la certeza de que demasiado ya se le había escurrido entre los dedos.

“Me perdí cumpleaños, comidas, domingo sin prisas”, dijo en una entrevista.

Perdí demasiados momentos.

Y de repente miras alrededor y te das cuenta de que tus padres son mayores, tu hijo ya es padre y el mundo no te está esperando.

Tienes que estar.

En el verano de 2018, Dalma compró una casa de piedra discreta y silenciosa en Púbol, el mismo pueblo medieval donde Salvador Dalí compró un castillo para Gala.
Sergio Dalma presentará su nuevo álbum en Albacete en 2026 | Noticias La  Tribuna de Albacete

No buscaba glamur, buscaba paz.

Rodeada de bosque y escondida entre carreteras serpenteantes, la casa le dio algo que Madrid nunca pudo.

Quietud.

Allí lo reordenó todo.

Adoptó una rutina física rigurosa.

Cardio al amanecer para mantenerse ligero.

Yoga dos veces por semana para la postura y el control de la respiración y fuerza semanal para combatir la fatiga que dejaron años de giras.

A los 61 si paras te oxidas, bromeó.

Y no estoy listo para chirrear en el escenario.

Pero Púbol no solo le devolvió energía, le dio perspectiva.

Fue el espacio emocional donde nació Ritorno a Vía Dalma.

Publicado en noviembre de 2025.

Su vierter disco es un homenaje vibrante a la canción italiana que lo inspiró de niño.

Ritorno no era solo un regreso a las raíces musicales, era un regreso a sí mismo.

Grabar este álbum fue como escribirle una carta a mi yo joven”, explicó al niño que escuchaba a Celentano en la radio de su madre, al adolescente con una chaqueta de cuero barata tocando versiones en bares llenos de humo.

“Quería decirle, “Lo lograste y sigues amando esto.

” La gira mantuvo esa misma intimidad.thumbnail

En septiembre de 2024, durante la feria de Albacete, la cercanía se volvió literal y aterradora.

A los pocos minutos de empezar, una mujer se desplomó entre el público.

Dalma lo vio desde el escenario.

De inmediato dejó de cantar, se acercó al borde de las luces y pidió asistencia médica.

No reanudó hasta que fue evacuada con seguridad al hospital.

Más tarde, la hermana de la mujer habló públicamente.

Gracias a quienes ayudaron.

Mi hermana vive y gracias, Sergio.

Ahora sé por qué los ángeles visten de verde y azul.

Dalma no publicó comunicados ni buscó titulares, pero quienes están cerca cuentan que lloró al leer esas palabras.

No por orgullo, sino porque por una vez no fue la estrella del espectáculo, fue simplemente un hombre que actuó con empatía.

Ese es el Sergio Dalma que hoy ve el mundo, el que pedalea al amanecer por las colinas catalanas, el que cocina para sus padres los domingos, el que canta nanas a su nieto, el que ha atravesado desamor, escándalo, enfermedad y distancia, y ha seguido adelante.

A los 61, Sergio Dalma no solo ha regresado a sus raíces musicales, por fin ha dejado al descubierto las verdades silenciosas que moldearon al hombre detrás de la voz.

de vínculos rotos a curaciones inesperadas, del ruido a la introspección, ha demostrado que la vulnerabilidad no es debilidad, es crecimiento.

Hoy, abuelo, padre reconciliado y artista querido, no está al final del camino, sino ante un comienzo nuevo, uno en el que ya no se esconde tras la música, sino que canta con todo.Biografía de Sergio Dalma

¿Cuál es tu canción de Sergio Dalma? esa que marcó un momento de tu vida.

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Yeah.

 

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