Fito Girón fue una de las figuras más prominentes de la televisión mexicana, un hombre que marcó la historia del espectáculo con su energía, su voz potente y su carisma único.
Durante décadas, llenó los escenarios más importantes de México y otros países, compartiendo su talento con figuras internacionales de renombre, como Tom Jones, y dejando una huella imborrable en generaciones de televidentes.
En su apogeo, Fito lo tenía todo: fama, dinero, mujeres y una carrera internacional que lo llevó de Acapulco a Las Vegas.
Su imagen era la de un hombre de éxito, siempre rodeado de aplausos, y con una vida que parecía estar perfectamente construida.
Sin embargo, a más de 80 años, Fito Girón vive una realidad completamente distinta.
Su vida ha dado un giro inesperado, alejándose del brillo de las cámaras y sumido en la oscuridad del olvido, en medio de luchas personales y físicas que le han costado más de lo que cualquiera podría imaginar.
En 2025, Fito se encuentra viviendo entre Miami y centros médicos, sin saber a veces por qué está allí.
¿Qué ocurrió en su vida para que un hombre tan querido por el público y con un legado tan grande cayera en el olvido?
Fito Girón nació el 2 de agosto de 1946 en Cuernavaca, Morelos.
Creció en una familia de renombre en el mundo artístico, con una madre cantante de ópera y un padre que había sido pionero en la cinematografía y la música en México.
Desde joven, Fito fue inmerso en la cultura y la música, lo que le permitió desarrollarse como un artista excepcional desde su infancia.
Sin embargo, su vida estuvo marcada por eventos trágicos que influyeron profundamente en su vida y su carrera.
A los 9 años, su madre, Cristina Trevi, falleció repentinamente, un golpe emocional devastador para el joven Fito, quien se enteró de la noticia a través de la televisión, lo que aumentó el trauma.
Su padre, ya emocionalmente distante, se volvió a casar varias veces, dejando a Fito en un hogar lleno de inestabilidad emocional y poco apoyo afectivo.
A pesar de los traumas de su infancia, Fito encontró refugio en la música, donde comenzó a tocar en bandas y participar en concursos.
A los 14 años, ya formaba parte de grupos como Los Rolly Kings y colaboraba con artistas de renombre.
Su talento fue reconocido rápidamente, lo que lo llevó a conseguir su primera oportunidad discográfica con RCA Víctor.
La música se convirtió en su forma de sobrevivir, pero el aplauso del público nunca pudo llenar el vacío emocional que dejó la ausencia de una figura materna y el abandono emocional de su padre.
A lo largo de los años, Fito luchó por encontrar su lugar en el mundo del espectáculo, siempre dependiendo de la atención del público para definir su valor personal.
Durante los años 70, Fito Girón se consolidó como un fenómeno en la música y el entretenimiento mexicano.
Fue miembro de grupos populares como Los Hooligans y grabó éxitos como *Juanita Banana*.
![Fito Giron – Fito Girón – Vinyl (LP, Album), 1979 [r28227031] | Discogs](https://i.discogs.com/-6icSlvA0yyw5dIhE0NIDkyWS8Z5GayDP24FcHeCH14/rs:fit/g:sm/q:90/h:588/w:600/czM6Ly9kaXNjb2dz/LWRhdGFiYXNlLWlt/YWdlcy9SLTI4MjI3/MDMxLTE2OTQzODAy/MzgtNjMyNC5qcGVn.jpeg)
Su fama creció rápidamente, y su presencia en lugares como Acapulco, donde actuaba en los hoteles más exclusivos, lo convirtió en un nombre conocido en la vida nocturna mexicana.
Fue invitado a compartir escenario con grandes artistas internacionales como Ray Charles, Tom Jones y Engelbert Humperdinck, y su participación en Televisa lo consolidó como un artista de primera línea.
Su estilo extravagante y su energía en el escenario lo convirtieron en el “Tom Jones mexicano”, un título que reflejaba su éxito y su estatus en la industria.
Sin embargo, detrás de esta imagen de éxito y fama, Fito enfrentaba una vida personal marcada por la inestabilidad, los excesos y las relaciones difíciles, especialmente con las mujeres.

Fito Girón nunca ocultó su estilo de vida lleno de fiestas y mujeres.
Su fama como mujeriego y su actitud abierta hacia el amor fueron parte de su identidad pública.
En varias entrevistas, admitió que no creía en la monogamia y que disfrutaba de una vida llena de romances y aventuras.
Su relación con Stephanie, una modelo de Chicago, fue especialmente mediática y terminó en matrimonio en 1979, con celebridades como Tom Jones y Alice Cooper como testigos.
A pesar de las apariencias, su matrimonio no fue convencional y estuvo marcado por la separación física debido a las constantes giras de Fito y las tensiones inherentes a su estilo de vida.
Aunque Fito describe su relación como “resistente”, admitió que siempre luchó con la fidelidad.
A lo largo de los años, su vida amorosa estuvo marcada por altibajos, y a pesar de su matrimonio, Fito nunca dejó de ser un hombre conocido por sus coqueteos y romances constantes.
Sin embargo, a pesar de su éxito y fama, los problemas personales de Fito comenzaron a afectar su carrera y su vida.
A principios de los 90, después de haber vivido una vida llena de excesos, Fito se encontró en una encrucijada.
La violencia en México y la creciente inseguridad lo llevaron a tomar la decisión de mudarse a Estados Unidos.
En Miami, Fito continuó su carrera, pero el impacto del huracán Andrew en 1992 destruyó sus propiedades y afectó gravemente su estabilidad.

A pesar de los reveses, Fito siguió adelante, trabajando en Telemundo y regresando al teatro.
Pero la verdadera prueba para él llegó con la muerte de su hijo Ricardo Adolfo Girón en 1993.
Ricardo, un joven prometedor, falleció trágicamente en un accidente automovilístico, lo que devastó por completo a Fito.
La pérdida de su hijo fue un golpe irreparable para el artista, quien se aisló del mundo y dejó de ser el hombre lleno de energía y carisma que alguna vez fue.
El dolor por la pérdida de su hijo fue tan profundo que afectó su memoria, su capacidad para concentrarse y su forma de relacionarse con el mundo.
La tragedia de la muerte de su hijo marcó un antes y un después en la vida de Fito Girón.
Después de este evento, Fito dejó de ser el hombre que había llenado los escenarios y los corazones de millones.
Se convirtió en un hombre quebrantado, que luchaba por encontrar su lugar en un mundo que ya no entendía.
El impacto de esta pérdida también afectó su carrera, y Fito pasó los últimos años de su vida actuando en cruceros, donde se convirtió en una figura más del entretenimiento de bajo perfil.
Aunque seguía siendo profesional, su vida se desvaneció lentamente, y la imagen de la celebridad que alguna vez fue quedó reducida a una sombra de lo que había sido.
Hoy, con más de 80 años, Fito Girón vive en la quietud del olvido.
En un hogar modesto entre Miami y centros médicos, se enfrenta al deterioro físico y cognitivo que le impide seguir el ritmo de la vida que alguna vez llevó.

En 2023, una entrevista reveló su confusión sobre su presencia en una residencia para mayores, y Fito admitió que no recordaba el motivo de su estancia allí.
A pesar de su salud deteriorada, su presencia en los medios sigue siendo relevante para aquellos que lo recuerdan como el hombre que una vez llenó de energía los escenarios más importantes de México y el mundo.
La vida de Fito Girón, marcada por la fama, el exceso y la tragedia, nos recuerda que el paso del tiempo puede desvanecer hasta las estrellas más brillantes, pero el legado de lo que dio permanece en el corazón de quienes aún lo recuerdan.
El caso de Fito Girón es un recordatorio de que, detrás de la gloria y la fama, siempre hay una historia de sacrificios, tragedias y pérdidas personales que a menudo quedan ocultas bajo los reflectores.
Su vida y su carrera fueron un ejemplo de lo efímero que puede ser el éxito en el mundo del espectáculo, y su historia sigue siendo un testimonio de la vulnerabilidad humana.

A pesar de todo, Fito Girón dejó una marca indeleble en la cultura mexicana, y su legado continúa siendo recordado por aquellos que crecieron escuchando su música y viendo sus shows.